ENEMIGOS DE LAS UÑAS
Sofía Montoya
Las uñas son laminillas que protegen los dedos y que requieren esmerada atención, alimentación adecuada e higiene frecuente para mantenerse fuertes y libres del embate de agentes o microorganismos que pudieran dañarlas.
Todo mundo coincide en que unas uñas bien cuidadas e
impecables pueden hacer tanto por la belleza femenina como una silueta armoniosa
o un cabello sedoso y brillante; sin embargo, esta estructura que protege la
punta de los dedos y ayuda a manipular objetos se ve constantemente agredida
por Sol, viento, tareas domésticas y el contacto permanente con productos
de limpieza, además de que algunas infecciones o deficiencia alimenticia
pueden alterar su estructura, restándoles atractivo.
Lo cierto es que en todo momento las uñas son fiel reflejo
que delata las carencias y trastornos del organismo, y si bien algunos problemas
requieren la consulta de un dermatólogo, otros pueden solucionarse en
la comodidad del hogar, siempre que se conozca la causa.
Cabe señalar que la uña es una estructura formada
básicamente por una proteína, la queratina, que crece continuamente
a partir de su propia raíz; además, aunque en el interior de las
laminillas no existen terminaciones nerviosas, éstas abundan a su alrededor
y son muy sensibles ante estímulos de presión, temperatura o golpes.
En cuanto a su estructura, está compuesta por las siguientes
porciones: ungueal (zona visible y dura), matriz (o raíz, que es responsable
de su formación y crecimiento), lecho (superficie de la piel sobre la
cual descansa), repliegue supraungueal (constituido por un borde de piel o epidermis
llamado comúnmente cutícula) u lúnula y media luna (se
encuentra en el punto donde nace, tiene forma semicircular y color blanco).
Es importante que toda mujer, e incluso los hombres, cualquiera
que sea el trabajo que desempeñen o la edad que tengan, dediquen todos
los días unas cuantas atenciones para proteger sus uñas, con lo
cual ganarán un punto a favor en su imagen, y también evitarán
dolorosos problemas y motivos para dañar su autoestima al tener que ocultar
sus manos por miedo a ser criticado por una apariencia descuidada.
Enemigo a la vista
Las uñas son estructuras muy sensibles que se resienten debido a diversos
factores, tanto externos como internos, entre los cuales encontramos:
- Sumergir las manos por largo tiempo en agua fría y utilizar detergentes o artículos de limpieza muy fuertes, ya que esto debilita a las uñas, deteriora la cutícula y provoca lesiones e infecciones en la piel que las rodea.
- Llevar a cabo manualidades que pongan en riesgo la integridad de las uñas, como realizar palanca con ellas (al abrir recipientes, por ejemplo), utilizarlas como desarmador (al querer ajustar los tornillos de los anteojos) o al manipular objetos metálicos y cortantes que pudieran producir roturas.
- Hacerse manicure sin utilizar los accesorios adecuados: cortaúñas limpio y desinfectado, limas de cartón, cepillo de cerdas suaves y naturales y tijeras.
- No atender debidamente cualquier lesión de la piel en el borde cutáneo de la uña, ya que si se infecta aparecerán problemas tan dolorosos como inflamación del dedo en la raíz de la misma, debido a que ésta crece introduciéndose en la epidermis.
- Descuidar la higiene y mantener las manos húmedas, ya que ello facilita la aparición de bacterias u hongos microscópicos que invaden la matriz de la uña y el tejido suave que la rodea, alterando el color y apariencia de estas laminillas de manera notable.
- Mala alimentación, ya que la deficiencia de nutrientes, como vitaminas y minerales, resta fortaleza y brillo a las uñas.
De ahí que sea conveniente observar una serie de cuidados
y atenciones frecuentes que deben volverse hábito para contar con uñas
bellas y saludables, entre los que se pueden mencionar:
- Limpiarlas diariamente y cortarlas una vez por semana. Si desea dejarlas crecer para usarlas largas, revise los bordes y límelos cuidadosamente hasta obtener la longitud deseada.
- Secarlas perfectamente después de lavarse las manos o estar en contacto con agua. La labor debe ser cuidadosa y sin apresuramiento.
- Echar mano de jabones suaves y naturales para la higiene de las extremidades superiores, ya que así se evita el maltrato a las uñas. Se recomiendan productos elaborados con glicerina.
- Utilizar guantes de plástico siempre que se expongan las manos a productos químicos.
- Evitar el uso de agua muy caliente o fría para higiene de las manos, ya que ésta favorece la deshidratación de las uñas.
- Darles masaje todos los días, desde la raíz, con crema o aceite, a fin de que recuperen la humedad perdida y se alimenten.
- Emplear instrumentos adecuados para su mantenimiento: tijeras, limas, alicates o cortaúñas.
- Nunca cortar la cutícula, para evitar infecciones; ésta sólo debe empujarse con un palito de naranja.
- El esmalte o barniz puede funcionar como protector, pero si se deja por mucho tiempo pueden generar daños. Se recomienda cambiar el barniz con frecuencia y dejar que las uñas respiren.
- Las uñas se despintarán siempre con quitaesmalte y no con acetona, ya que dicha sustancia las reseca.
- Humecte y alimente sus uñas habitualmente con crema para manos; de preferencia, utilice productos que contengan colágeno.
- El manicure ayuda a mantener la salud general de las manos, por lo que conviene visitar un centro de belleza para realizarse un tratamiento de este tipo al menos una vez al mes.
Finalmente, cabe decir que hay alimentos que ayudan a tener
uñas fuertes, y son los que poseen alto contenido de proteínas,
sales minerales y vitaminas, por lo que es aconsejable consumir leche, yogurt,
quesos frescos, ajonjolí y pescados, que son ricos en zinc y yodo; hígado,
carne y espinacas, que proporcionan hierro; jitomate, pimiento rojo y zanahoria,
con abundante vitamina A, y levaduras y productos de origen animal, que proporcionan
vitaminas del complejo B.
Cada problema tiene solución
A continuación algunos trastornos que afectan a las uñas y los
cuidados que se exigen en cada caso:
Quebradizas. De acuerdo a los dermatólogos,
fragilidad y rupturas frecuentes se generan por debilidad de la uña.
Suele atribuirse a mala alimentación o falta de minerales como calcio
y magnesio. Así, quien padece este mal debe incluir en su dieta mayores
cantidades de frutas y verduras.
En cuanto a las soluciones que presenta la cosmética
actual, la más recomendable consiste en utilizar un producto reforzante
antes de pintarlas, así como esmalte enriquecido en calcio. En caso de
que el problema persista a pesar de seguir estas medidas, debe consultarse al
dermatólogo, ya que puede ser consecuencia de alguna enfermedad.
Abiertas en capas. Casi
siempre son resultado de exceso de resequedad. En condiciones normales, la queratina
que poseen estas laminillas necesita estar bien hidratada, pero esto sólo
es posible cuando existe la cantidad adecuada de aceites y ceramidas naturales.
Por el contrario, si dichos elementos son escasos porque el abuso de acetona
los ha eliminado, las uñas pierden brillo y se abren.
Para suprimir las capas es necesario, primero, cortar las uñas
en forma curva y dejarlas sin limar para evitar nuevas alteraciones. Además,
conviene no pintarlas al menos durante 15 días, amén de sumergirlas
cada noche durante cinco minutos en un tazón con aceite de oliva o de
almendras templado y secarlas después suavemente con una toalla. A fin
de reducir la deshidratación, se recomienda aplicar cada mañana
crema nutritiva en la cutícula.
Con estrías. Su
aparición en la superficie de la uña es consecuencia de alteraciones
y enfermedades en su raíz, o bien, a que aquélla ha sido maltratada
continuamente. También surgen con el paso de los años, pues van
perdiendo vitalidad.
Es importante mencionar que una vez formadas las estrías
no pueden eliminarse, aunque sí disimularse. Para ello se debe igualar
la superficie de la uña con una lima de cartón, y a continuación
aplicar una base con fórmula de alta resistencia, ceramidas, calcio,
vitaminas y otras partículas que actúan como cemento rellenando
aberturas. Por último, se puede aplicar el barniz en el tono adecuado.
Con manchas. Los puntos
blancos sobre la superficie de las uñas son muy frecuentes, y si bien
su origen no está bien establecido, se suele atribuir a falta de vitaminas
o minerales. Para ocultar esta imperfección, los barnices o esmaltes
de color con fórmula enriquecida suelen ser excelente opción.
Débiles. Las uñas
delgadas, transparentes y que se doblan con facilidad normalmente sufren carencia
vitamínica. En este caso, se recomiendan sencillos remedios, como reforzarlas
con endurecedores, productos que, como se sabe, forman parte de la nueva generación
de esmaltes en el mercado.
Golpes y moretones. Heridas,
golpes o "machucones" son causa de lesiones en las uñas o en
el lecho que hay debajo de ellas, de modo que al ocurrir un accidente es posible
que se lastime la matriz, alterando momentáneamente el crecimiento de
esta protección para los dedos, o bien, es probable que se generen hemorragias
que, bajo las uñas, lucen de color azulado o castaño.
Para que la curación se produzca con rapidez, conviene
efectuar, en el momento mismo del golpe, baños en una infusión
caliente pero soportable de manzanilla, y mover el dedo ligeramente; también
se recomienda poner la uña en agua tibia con abundante sal.
Asimismo, los impactos pueden generar algunas manchas blancas
sin que se registre ningún otro problema; en tales casos no se requiere
atención alguna puesto que, a medida que la uña crezca, las imperfecciones
se irán desplazando hacia el extremo hasta desaparecer.
Onicolisis. Con este término
se describe la situación en que la uña se desprende de su base
por diversas causas, como infecciones por hongos y bacterias, alergias, enfermedades
de la tiroides, golpes muy fuertes, alteraciones de la lúnula, e incluso
la aplicación excesiva de formaldehído, uno de los ingredientes
que contienen ciertos productos endurecedores.
Cuando la uña se separa de su base suelen aparecer al
interior manchas blancas de gran tamaño que pueden favorecer la generación
de una infección dolorosa y molesta, hecho que se ratifica cuando dichas
alteraciones adquieren color verdoso e incluso negro. Con el fin de evitar este
problema y seguir correctamente la evolución del desprendimiento, lo
más aconsejable es recurrir a un dermatólogo, quien podrá
solucionar el problema con toda eficacia.
Onicomicosis. Se trata
de una infección causada por hongos que se alimentan con la queratina,
los cuales llegan a debilitar notablemente la uña, que puede lucir mediante
láminas deshojadas y aspecto blanquecino. El diagnóstico debe
efectuarlo un dermatólogo, quien puede realizar un examen al microscopio
y realizar un cultivo para determinar cuál es el agente específico
que ocasiona el problema.
En la actualidad existen diversos medicamentos de gran eficacia
para eliminar estas infecciones, los cuales pueden administrarse directamente
(cremas) o por vía oral (pastillas), pero la terapia es siempre difícil
debido a las cualidades anatómicas de la zona que dificultan la acción
terapéutica.
Morderse las uñas.
Este acto, también llamado onicofagia, se considera un tic nervioso y
constituye un signo de ansiedad o nerviosismo, estrés psicológico
e incluso agotamiento. Es relativamente común en niños y en muchos
adultos.
En estos casos se puede fortalecer la uña para proporcionarle
la vitalidad necesaria a base de vitaminas y sales minerales; también
se aconsejan baños de aceite de oliva o de almendras dulces a temperatura
caliente, alternados con pinceladas de yodo blanco, que les dará elasticidad
y consistencia.
Para erradicar la costumbre es necesario comprender cuál
es el factor que desencadena la tensión emocional y atenderlo adecuadamente
a través de terapias de relajación. También existen productos
específicos de aplicación local que poseen desagradable sabor,
normalmente muy amargo, que producen rápido efecto de rechazo al acercar
los dedos a la boca.
Padrastros o uñeros.
Son filamentos de piel o "pellejitos" que se desprenden alrededor
de la uña debido a accidentes, actividades manuales o pequeñas
infecciones; casi siempre el mismo individuo arranca o muerde, con lo que puede
generar una muy común infección superficial (paroniquia).
Para prevenir la paroniquia se recomienda ser cuidadoso al manejar
objetos que pudieran lesionar la punta de los dedos, observar higiene adecuada
en las manos y, ante todo, no comerse las uñas, ya que el daño
puede causar una herida que dure meses. Se sugiere igualmente protegerse de
la exposición a detergentes y químicos, usando guantes de caucho
o plástico, preferiblemente forrados con algodón.
La ansiedad que lleva al individuo a lastimar sus dedos puede
ser manejada por un psicólogo o mediante técnicas de relajamiento.
Por otra parte, cabe destacar que existen algunos problemas
en las uñas, relativamente comunes, que en realidad son reflejo de enfermedades
en otras regiones del cuerpo, por lo que requieren la atención directa
de un especialista (dermatólogo), a fin de realizar un diagnóstico
certero:
- Aparición de líneas horizontales puede revelar una infección causada por hongos, alteraciones hormonales, problemas circulatorios o deficiente nutrición.
- Líneas verticales rojizas indican padecimientos reumáticos o presión arterial alta (hipertensión).
- Decoloraciones que no desaparecen son muestra en la mayoría de las veces de hongos.
- Uñas muy gruesas pueden indicar la presencia de una infección en la piel de los dedos.
- Coloración amarillenta y aumento del grosor de la uña suelen deberse a problemas en pulmones.
- Coloración blanca en toda la uña puede indicar enfermedades en el hígado.
- Uñas hundidas o en forma de "cuchara" son síntoma de deficiencia de hierro (anemia).
Nuestras manos y uñas merecen atenciones para contar
con buen aspecto; no se las neguemos para que podamos presumirlas a la vez que
mostramos la importancia que damos a nuestro propio cuidado y salud.