MASCARILLAS PARA REVITALIZAR AL CABELLO
María Elena Moura
Antes sólo se aplicaban en centros especializados y spas,
pero hoy sus beneficios se encuentran a la alcance de todos: son las mascarillas
para el cabello, tratamientos que se realizan para corregir exceso de grasa
o resequedad y así realzar la belleza personal; ¡no deje pasar
la oportunidad; conózcalas e intégrelas a su vida!
Las mascarillas capilares son productos de incursión
relativamente reciente en el mercado de belleza, pero han hecho su entrada con
el pie derecho debido a que son consideradas por muchas mujeres y algunos hombres
como obligatorias para efectuar tratamientos correctivos y preventivos cada
mes.
Estas mezclas, de gran poder para hidratar, nutrir o eliminar
exceso de grasa, tienen su origen en las mascarillas personalizadas que desde
hace años se elaboran en los spas, donde el cuerpo disfruta jornadas
de descanso, embellecimiento, masaje y ejercicio.
Asimismo, estilistas y salones de belleza comenzaron a considerar
estos tratamientos de "uso rudo" como valor agregado para reparar
el daño extremo que causan factores ambientales y productos para el cabello,
de modo que sin proponérselo comenzaron a popularizarlos.
Una para cada persona
Contaminación, agua salada del mar, días soleados o de lluvia,
tintes capilares, secadora, estrés y mala alimentación son algunos
de los enemigos que debe enfrentar el cabello tanto en días laborales
como de descanso, por lo que visto así bien vale la pena efectuar algunas
actividades para ayudarle a conservar su belleza y buen estado.
En concreto, las mascarillas han demostrado su capacidad para
realizar esta misión; para fines prácticos, suelen agruparse en
dos familias:
- Nutritivas. Indicadas para cabello seco, maltratado y deshidratado.
Contienen sustancias tales como aceites naturales, germen de maíz y
vitaminas.
- Astringentes. Regulan la secreción sebácea
en cueros cabelludos grasos; incluyen elementos que estabilizan la química
de la piel, reforzados con sales de azufre o zinc.
Estos productos se aplican sobre el cabello limpio y parcialmente
húmedo, y se deja que trabajen durante media hora como máximo
(a veces bajo exposición de ondas caloríficas), ya que de esta
manera se logra la absorción del producto, siempre que se cubra la melena
con una toalla, papel de aluminio o una bolsa de plástico. Para retirarla,
hay que enjuagar directamente con agua tibia.
Aunque toda persona es capaz de elaborar sus propias mascarillas,
es recomendable asistir primero a una clínica de belleza para aprender
a reconocer cuál es el tipo de cabello que se posee y, por ende, para
saber cuál es el tratamiento más indicado.
Por ejemplo, una persona que tiene una melena en buen estado
pero que decidió teñirlo o hacerse algunas luces o rayos, requerirá
evidentemente de un producto acondicionador más profundo que cualquier
tratamiento regular, ya que los químicos que permiten al cabello absorber
el color también le hacen perder su brillo. Empero, requerirá
de una mezcla más suave que la de quien se alimenta de manera inadecuada
o fue de vacaciones a la playa y padece resequedad, estática (que genera
que el cabello se encrespe y sea poco manejable) o puntas abiertas.
Asimismo, el producto es distinto para una melena lacia que para una rizada,
ya que la estructura de esta última es más frágil y tiende
a dañarse con mayor facilidad, incluso con una simple llovizna. Por su
parte, los cabellos grasos requieren limpieza profunda y menos nutrientes, ya
que una mezcla demasiado agresiva puede ser contraproducente.
Una vez que se ha reconocido el problema es posible recurrir
a tratamientos caseros o comerciales que recomiende el especialista en estética
personal; sin embargo, no deben confundirse estas mascarillas con productos
que se anuncian como tales pero que en realidad son acondicionadores altamente
concentrados que no se enjuagan y que, aunque pueden ofrecer ayuda, no tienen
el mismo potencial.
Mascarillas caseras
Una vez que se conocen los requerimientos propios, las partidarias de los productos
naturales pueden recurrir a recetas hechas por ellas mismas que les ayudarán
a reconstituir su cabello y de las cuales damos un par de ejemplos.
Primeramente, ofrecemos una fórmula para limpiar y acondicionar
el cabello reseco, misma que puede utilizarse una vez al mes: en una sartén,
a fuego medio, se integran media taza de aceite de jojoba y tres cucharadas
de aceite de coco hasta formar una solución uniforme; se retiran de la
fuente de calor.
Luego, en un tazón pequeño se colocan cuatro cucharadas
de arcilla blanca en polvo (no utilizar las de color rojo o verde, ya que pueden
ser muy agresivas), a las que se añadirá lentamente una taza de
agua destilada, hasta formar una pasta suave. Finalmente se incorporan todos
los ingredientes y se mezclan perfectamente.
La mascarilla se aplica de manera abundante sobre el cabello
limpio, a la vez que se da masaje vigoroso; al concluir, la melena se cubre
con una gorra de baño, se deja trabajar durante 15 minutos y luego se
retira mediante ligero lavado con agua.
Aunque el tratamiento para cabello graso llega a ser complicado,
es posible ayudarse con la siguiente fórmula de sencilla elaboración:
en un tazón se mezclan perfectamente una taza de yogurt natural y un
huevo, hasta formar una mezcla homogénea. Se aplica en el cabello generosamente
y se le deja actuar sobre el cuero cabelludo durante 10 minutos; posteriormente
se retira con abundante agua tibia.
Otros cuidados
Cabe destacar que el cuidado y buen estado de una melena no depende sólo
del uso de mascarillas, sino de una serie de medidas que, bajo supervisión
del especialista en belleza personal, le permitan lucir sana y atractiva:
- Contar con una dieta equilibrada y beber 2 litros de agua
(8 vasos) al día.
- Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
- Acostumbrar el uso de un shampoo adecuado a las necesidades
del cabello y utilizarlo de manera regular.
- Considerar el uso de acondicionador cuando el cabello se
maltrate o reseque con facilidad, o si se utilizan tintes o permanentes.
- Lavar el cabello con agua tibia, no caliente.
- Cepillar el cabello dos veces al día (mañana
y tarde) para estimular su circulación; se debe comenzar por las puntas
y subir poco a poco. hasta llegar al cuero cabelludo.
- Preferir peines de dientes anchos en vez de cepillos muy
cerrados, pues éstos dañan el tallo del cabello e incluso lo
rompen.
- Lavar los peines cada semana con shampoo y agua caliente.
- No abusar del secador ni del empleo de gel, spray o mousse
(espuma).
Esperamos que estos consejos y el uso de mascarillas capilares
le sean de utilidad para conservar o mejorar la salud y apariencia de su cabellera.