FANGOTERAPIA, NUTRICIÓN PARA LA PIEL
María Elena Moura
El lodo, rico en minerales, se emplea con fines estéticos
y medicinales desde épocas muy remotas, ya sea para eliminar imperfecciones
en la piel o para relajamiento corporal. Su uso recibe el nombre fangoterapia,
y cuenta con muchos adeptos debido a los resultados que ofrece. ¡Conozca
esta técnica y aproveche sus cualidades!
La tierra es un elemento con múltiples bondades que proporciona
al ser humano la posibilidad de cultivar gran diversidad de plantas y criar
animales de todo tipo para su sustento; también es materia prima en la
elaboración de productos tan diversos como cerámica, ladrillos
o vidrio, de modo que en cualquier rincón de nuestra existencia podemos
encontrarla y darnos cuenta de que sin ella, simplemente, no podríamos
existir.
Empero, sus generosas virtudes no se detienen ahí, ya
que el hombre también ha encontrado que ciertos tipos de arcilla mezclados
con agua, y ocasionalmente con vegetales o algas, forman distintos barros medicinales
que permiten reforzar la salud de la piel, su belleza y juventud. Todo este
conocimiento ha permitido el surgimiento y evolución de la fangoterapia,
técnica muy en boga en nuestros días gracias a su uso en centros
de belleza y spas.
Hay que decir que el uso del lodo no es nuevo, ya que hace por
lo menos cinco mil años los médicos egipcios lo aconsejaban para
el tratamiento de inflamaciones, heridas cutáneas y deformaciones reumáticas,
e incluso aprovechaban las propiedades antisépticas (elimina bacterias
que generan infecciones) de ciertas arcillas para embalsamar (preservar de la
putrefacción) el cuerpo de los muertos. Por su parte, el médico
griego Hipócrates utilizaba el fango para aliviar dolores abdominales
y reducir la inflamación generada por distintos padecimientos reumáticos,
siempre con éxito notable.
La clave está en los minerales
Nuestra piel es la barrera natural con que contamos para hacer frente
a las adversidades del exterior, por lo que, en gran medida, su buen estado
es responsable del bienestar general de todo el organismo. Las agresiones que
sufre diariamente son de diversa índole, pero a grandes rasgos podemos
clasificarlas en:
- Ambientales. Es el caso de radiación ultravioleta proveniente del Sol, contaminación ambiental y clima.
- Orgánicas. Entre éstas se cuentan el estrés, cambios hormonales y enfermedades.
- Cosmetológicas. Sobresalen el uso de productos de belleza que irritan la piel o que son empleados en forma errónea (dormir sin retirar el maquillaje del rostro es buen ejemplo).
Para que la piel sea librada de los embates de sus enemigos
deben seguirse medidas de higiene general, como baño diario y limpieza
de cutis todas las noches, pero también es de gran utilidad proporcionarle
elementos hidratantes y nutritivos que compensen la pérdida de minerales
y oligoelementos (metales que se encuentran en el organismo en pequeñas
cantidades, como silicio, níquel, cromo, litio, molibdeno o selenio),
hecho que puede deberse a pequeñas fallas en la alimentación o
a que la intensa rutina laboral y estrés disminuyen las "reservas"
de nutrientes de manera paulatina y casi imperceptible.
Es precisamente aquí donde la fangoterapia puede desarrollar
todo su potencial en beneficio de salud y belleza, pues aunque la composición
del barro utilizado varía de acuerdo a las características de
su lugar de origen (lodo marino o proveniente de fuentes termales), todos tienen
como factor común aportar importante número de minerales fáciles
de asimilar por la piel del cuerpo o cutis, tales como hierro, calcio, potasio,
silicio, magnesio, plata o cobre, pero principalmente:
Azufre. Es un elemento que favorece la
pigmentación (coloración) de la piel; se ha observado con frecuencia
que la aparición de algunas manchas o un bronceado deficiente se deben
a bajos niveles de este elemento.
Silicio. Fundamental en
la elaboración de colágeno (sustancia que da firmeza y estructura
a la piel). La carencia de este metal produce estrías por pérdida
de elasticidad en los tejidos, así como arrugas y envejecimiento prematuro.
Zinc. Es utilizado por
el organismo, junto a la vitamina A, en la regeneración del tejido cutáneo;
concretamente, ayuda a elaborar colágeno y elastina, que son componentes
que dan fortaleza y elasticidad a los tejidos de la epidermis.
Selenio. Es un oligoelemento
que actúa junto con las vitaminas A y E como antioxidante, de modo que
protege y ayuda a mejorar el tejido celular, contrarresta con eficacia el envejecimiento
y ayuda a mejorar la circulación sanguínea en la piel.
El barro obtenido de fuentes termales, cuyo origen se relaciona
directamente con zonas de moderada o antigua actividad volcánica, poseen
las más altas concentraciones de minerales. Se forman cuando las sales
y algunos elementos radioactivos son arrastrados de las entrañas de la
Tierra hacia la superficie por el flujo de agua caliente. La arcilla ahí
contenida acumula paulatinamente estos elementos junto con sustancias de origen
vegetal, como vitaminas y clorofila, creando complejas combinaciones de gran
valor para la piel.
Por su parte, el fango marino se forma cuando las sales arrastradas
por las aguas se asientan en regiones donde el oleaje es poco violento, pero
sobre todo donde hay pronunciada acción de las mareas, que al subir o
bajar favorecen que el lecho acumule minerales. Este lodo también llega
a poseer ricos elementos, gracias a la acción de algas microscópicas
con cualidades limpiadoras y nutritivas (aportan proteínas y grasas).
Uso y fines terapéuticos
Aunque el fango puede aplicarse en el rostro u otras regiones del cuerpo
a través de distintos métodos y a diferentes temperaturas, lo
más usual es que la persona ingrese a una cabina acondicionada cuya temperatura
será inferior a 37° centígrados. En ella se recostará
sobre una camilla, donde un especialista procederá a la aplicación
del barro mediante masajes que estimulen la circulación sanguínea
y favorezcan la penetración de los principios activos.
Una vez terminado el proceso se deja que la persona descanse
durante 20 minutos o más, lo que además permitirá que obtenga
agradable efecto de relajación en todos los músculos y articulaciones.
Finalmente, el barro se retira mediante esponja o ducha. Este procedimiento
dura 1 ó 2 horas y puede efectuarse de manera ocasional, digamos que
una vez al mes; empero, en casos severos se recomienda aplicar lodo curativo
por lo menos una vez a la semana.
Hay que subrayar que este procedimiento debe ser realizado por
un esteticista profesional especializado en fangoterapia, ya que cada arcilla
posee cualidades particulares y útiles en la atención de determinado
problema. Por ejemplo, hay mascarillas de gran poder limpiador que son adecuadas
para el tratamiento de acné, pero si se aplican en un rostro que sufre
resequedad pueden generar irritación y resultados contraproducentes.
De este modo, se ofrecen arcillas que además de nutrir
cumplen una función específica:
- Antisépticas y desinfectantes. Se emplean en caso de picaduras de insectos o heridas leves.
- Antiinflamatorias y relajantes. Muy útiles en dolor muscular, agotamiento y estrés excesivo.
- Regenerantes. Estimulan el funcionamiento de tejidos profundos y favorecen la perdida de ácido úrico, por lo que se indican en problemas reumáticos.
- Exfoliantes. Útiles para eliminar tejidos deteriorados y estimular la reproducción celular, por lo que se utilizan con fines estéticos e incluso para atender problemas de psoriasis (lesiones en la piel de color rojo que presentan inflamación y descamación).
- Estimulantes de la circulación. Con ellas se logra adecuada nutrición de la epidermis en zonas donde falla la irrigación.
- Limpiadoras. Empleadas en la eliminación de exceso de grasa en el cutis, incluso en pieles con los poros muy dilatados (abiertos)
Aunque hay quienes aseguran que el fango es útil en tratamientos
para reducir tallas o para eliminar estrías y celulitis, lo cierto es
que existen posiciones encontradas al respecto y, lo que es más, pocos
estudios y evidencias que permitan aseverar o negar dichas hipótesis
de manera definitiva.
En lo que sí coinciden los especialistas es en que la
fangoterapia tiene mejores efectos cuando se combina con otras medidas para
la piel, tales como una dieta balanceada en la que se incluyan, principalmente,
frutas, verduras y adecuada cantidad de agua (2 litros al día).
Asimismo, se sabe que la salud de la epidermis se beneficia
con la realización constante de una rutina de ejercicios, ya que así
se eliminan toxinas acumuladas en el cuerpo; algunas de las prácticas
más adecuadas son caminatas, trotar, andar en bicicleta o nadar. Recuerde
que toda disciplina física tiene mejores resultados cuando es supervisada
por un especialista.
Por último, considere a la fangoterapia una alternativa
real para mantener o perfeccionar el estado de su piel, nutriéndola y
limpiándola de manera inmejorable, gracias al trabajo del mejor laboratorio
que conocemos hasta la fecha: la naturaleza.