CONTRA DEFECTOS CONGÉNITOS, ÁCIDO FÓLICO
Roberto Guzmán
Si está planeando embarazarse considere que el
consumo de ácido fólico, también conocido como vitamina B9, es recomendable
antes y durante el primer trimestre de la gestación, ya que ayuda a reducir
el riesgo de tener un bebé con defectos de nacimiento, hasta en 70%.
Para tener un hijo sano y un embarazo sin problemas
es importante que las mujeres verifiquen que su estado de salud es óptimo,
que se apliquen vacunas contra la rubéola, tétanos y difteria, y se vitaminen,
lo cual puede realizarse cuando las gestaciones son planificadas.
Antes y durante el primer trimestre de gravidez
es indispensable que la dieta sea rica en nutrientes, entre los esenciales
se encuentran calcio, hierro y ácido fólico, pues de esta manera se protege
al embrión, ya que en la etapa mencionada se desarrollan todos sus órganos.
Diversas investigaciones han demostrado que la
vitamina B9 tiene la capacidad de reducir el riesgo de procrear un bebé con
defectos o malformaciones congénitas, término que se refiere a las alteraciones
que se presentan en la forma, localización y función de las distintas partes
y órganos del cuerpo; se clasifican en físicas o psíquicas, y pueden manifestarse
en el momento del nacimiento o durante la infancia.
¿De qué manera el ácido fólico previene los problemas
congénitos? Esta vitamina participa en la construcción del ADN (ácido desoxirribonucleico),
proteína que se encarga de recoger el material genético y regir el metabolismo
de las células. Entonces, cuando una mujer embarazada lo consume, el nivel
del nutriente se incrementa en la sangre y, por tanto, reduce la probabilidad
de tener un bebé enfermo.
Pero eso no es todo, además cumple otra función
importante durante el periodo de gravidez, pues una mujer encinta necesita
vitamina B9 para producir los glóbulos rojos adicionales que requiere tanto
ella como el bebé, lo cual permite rápido crecimiento de la placenta y feto.
Por otra parte, se sabe que el nutriente antes
citado es básico para incrementar la cantidad de leche materna, prevenir anemia
y úlceras bucales, favorecer el buen estado del cutis, retardar la aparición
de canas y proteger contra el ataque de parásitos intestinales.
Malformaciones congénitas
El ácido fólico previene, principalmente, las
deformaciones que dañan al tubo neural, que es la estructura embriónica que
al desarrollarse forma el cerebro y médula espinal. Dicha parte se origina
a partir de una capa plana de células que posteriormente da lugar a un órgano
en forma de cilindro, proceso que ocurre antes del día 29 de gestación; cuando
esa estructura anatómica no se cierra completamente, se considera que el feto
tiene un defecto, lo que puede derivar en aborto espontáneo.
Esta situación también puede ocasionarles a los
pequeños un padecimiento llamado espina bífida, problema que produce parálisis
en la parte inferior del cuerpo debido a que la columna vertebral está dañada,
asimismo, se corre el riesgo de que presenten anencefalia, que se refiere
a la ausencia parcial o total del cerebro. Otros defectos de nacimiento que
el ácido fólico puede ayudar a prevenir son labio leporino (también se le
conoce como paladar hendido), malformaciones cardiacas y en el aparato urinario.
Las causas por las que se desarrollan este tipo
de problemas son múltiples, entre las más comunes se encuentran: factores
hereditarios, exposición a radiación o sustancias tóxicas, consumo de medicamentos
durante los tres primeros meses de embarazo y edad de los padres, por ejemplo,
cuando la mujer tiene 35 años o más y el hombre 45, existe mayor riesgo de
engendrar a su primer bebé con alguno de los problemas descritos.
Si una pareja experimenta una o varias de las
condiciones anteriores o ya tuvo un hijo con defectos congénitos, es muy importante
que acuda con el genetista, especialista médico que le proporcionará asesoría
y tratamientos para lograr un embarazo sano, o bien, le aconsejará evitar
la gestación.
Por tanto, se recomienda que todas las mujeres
en edad fértil sigan una dieta que incluya alimentos ricos en ácido fólico,
como leche, queso, huevo, hígado, riñón, carne, vegetales con hojas verdes
y lentejas, lo cual puede apoyarse con multivitamínicos o complementos alimenticios.
La ventaja que brindan los productos antes citados
es que contienen una forma sintética de ácido fólico que el cuerpo puede absorber
con mayor facilidad que cuando se encuentra en su forma natural; esto se debe
a que la cocción y el almacenamiento de alimentos puede destruir parte del
nutriente que contienen, pero ello no significa que tengan que hacerse a un
lado, sino que ambos deben complementarse.