MEDICINA ANTI-AGING, CONTRA EL PASO DEL TIEMPO
María Elena Moura
No es la fuente de la eterna juventud que muchos han buscado durante siglos, pero la Medicina Anti-envejecimiento cuenta con terapias que permiten obtener resultados notables en cuanto al control del deterioro físico y mental provocado por el paso del tiempo.
Los espectaculares avances que ha experimentado la Medicina son responsables de que ahora gocemos de mayor esperanza de vida, pero también han fomentado de manera indirecta el avance de enfermedades crónicas o de larga duración, como las reumáticas (en articulaciones), cardiovasculares (del sistema circulatorio) y demencias (que afectan las facultades mentales), sin olvidar a osteoporosis (pérdida de calcio en los huesos) y cáncer.
Esto ha demostrado que la búsqueda del ser humano no sólo debe tratar de alargar la vida, sino también de lograr que sea placentera en todo momento. En este sentido ha surgido una disciplina novedosa, la Medicina Anti-aging, también llamada anti-envejecimiento o del bienestar, que agrupa diversos recursos terapéuticos que retrasan el desgaste orgánico.
Su origen y evolución se deben a numerosas investigaciones que han permitido conocer cómo y por qué se deteriora nuestro organismo, y gracias a ello echa mano de diversos métodos que pueden personalizarse para corregir desequilibrios o evitar su aparición.
Muchas personas han volcado críticas contra esta disciplina, tanto por considerar que algunos de sus tratamientos son económicamente inaccesibles para la mayoría de la gente como porque, aseguran, el enfoque que se le da es esencialmente estético.
Empero, es muy probable que la Medicina Anti-envejecimiento sea de gran utilidad en años venideros, sobre todo si tomamos en cuenta que en nuestra sociedad sigue creciendo la esperanza de vida y, sin duda, la aplicación de recursos preventivos, cuyos costos tienden a bajar paulatinamente, podría aminorar los fuertes gastos que se realizan por parte de los sistemas de salud para financiar la atención de padecimientos crónicos.
Regeneración celular
La disciplina que nos ocupa surgió en Europa y Estados Unidos a principios de la década de 1990, aproximadamente. Desde entonces su objetivo primordial es lograr que un individuo sano se siga sintiendo bien, de modo que no busca dar más años de vida, sino mejorar las condiciones físicas, mentales y de belleza para tener una existencia más plena.
Generalmente se dirige a individuos de treinta y tantos años, ya que se encuentran en la década en que inicia el deterioro ocasionado por la edad; pero, por supuesto, también es aplicable a personas mayores.
Vale la pena subrayar que el envejecimiento ocurre cuando disminuye progresivamente la capacidad innata de regeneración celular que tiene el cuerpo humano. Aunque no nos percatemos, nuestro organismo efectúa labores de autorreparación las 24 horas del día, pero este proceso se hace cada vez más lento con el tiempo.
A menor reparación celular corresponde mayor propensión a manifestar desórdenes como infecciones (por disminución de las defensas), dolor articular (por desgaste del tejido suave que evita la fricción entre los huesos) o debilidad de la piel (por falta de colágeno), la cual da origen a arrugas y líneas de expresión.
En este sentido, cabe aclarar que la atrofia del proceso de regeneración depende de dos factores fundamentales:
- Genético. Está determinado por la información que heredamos de nuestros padres.
- Ambiental. Hace referencia a condiciones particulares de vida, como actividad física, alimentación, manejo del estrés, contaminación ambiental y falta de sueño.
Queda claro que es difícil hacer algo para contrarrestar al primero de estos aspectos, pero podemos incidir en el segundo. La forma de conseguirlo es mejorando la oxigenación, nutrición e hidratación de los tejidos, a la vez que aminorando la acción de elementos tóxicos y moléculas nocivas. Ello se traduce en la creación de condiciones óptimas para nuestras células.
Numerosos recursos
Los tratamientos de Medicina Anti-envejecimiento se llevan a cabo después de evaluar cuidadosamente cada caso, incluso con la medición de funciones fisiológicas mediante el análisis de saliva y sangre.
De cualquier forma, podemos comentar que una primera línea de acción consiste en modificar o mejorar hábitos y establecer un programa de alimentación adecuado (rico en frutas, verduras y cereales integrales, a la vez que reducido en grasas y harinas refinadas), mejoramiento de la calidad del sueño y práctica rutinaria de ejercicio.
También se recurre al consumo de suplementos y vitaminas, cuya finalidad es nutrir adecuadamente a las células y proporcionar importante cantidad de antioxidantes, esto es, sustancias como vitamina A, C y E que detienen el acecho de los radicales libres, mismos que ocasionan daño en las paredes celulares.
Debemos recordar que distintas investigaciones han establecido que los radicales libres se relacionan con infarto (falta de suministro de sangre a tejidos del corazón o cerebro), enfermedades pulmonares, degeneración de la actividad neuronal, debilitamiento del sistema inmunológico, desajustes del funcionamiento hormonal y cáncer.
Otro recurso importante para la Medicina Anti-envejecimiento es la bioestimulación celular. Consiste en el uso de factor de crecimiento plaquetario, es decir, proteínas que agilizan el proceso de reparación celular y que se obtienen de la sangre del propio paciente. Dichas sustancias se aplican directamente en aquellas zonas del cuerpo que deben fortalecerse, sin que haya riesgo de rechazo.
Pero eso no es todo. La Medicina Anti-envejecimiento también contempla la administración de las siguientes hormonas, a fin de restituir los valores que se tenían antes de iniciar el envejecimiento:
- Del crecimiento (somatropina). Estimula el desarrollo durante la infancia y promueve el fortalecimiento de huesos y corazón en la edad adulta.
- Sexuales. Directamente implicadas en la sexualidad humana, son segregadas por los ovarios en la mujer y los testículos en el hombre.
- Tiroideas. Indispensables para el funcionamiento del sistema circulatorio, músculos, huesos y células sanguíneas
- Dehidroepiandrosterona (DHEA). Previene cáncer y regula el estrés.
- Melatonina. Induce el sueño y el descanso.
Tecnología y tradición
Un último aspecto interesante de la Medicina Anti-envejecimiento radica en su capacidad para incorporar tanto los avances más recientes de la Ciencia como los métodos empleados desde épocas ancestrales.
Así, en los centros donde se aplican estos tratamientos es común observar dispositivos que emplean láser, ondas electromagnéticas, descargas eléctricas controladas o frecuencias de sonido inaudibles (ultrasonido), los cuales facilitan la realización de tratamientos para estimular la oxigenación y microcirculación de los tejidos, mejoran la absorción de sustancias cosméticas y terapéuticas a través de la piel, activan la producción de colágeno y elastina (proteínas que dan firmeza y resistencia) y tonifican músculos.
Paralelamente se recurre a técnicas de Medicina Tradicional y terapias alternativas que mejoran el movimiento y posturas corporales (kinesiología, técnica Alexander), masaje (shiatsu, reflexología), relajación y armonización del cuerpo y mente (acupuntura, flores de Bach, cromoterapia), ya que han mostrado notable beneficio en el manejo del estrés y las emociones, además de que optimizan las funciones mentales, como memoria, atención y raciocinio.