LA VASECTOMÍA NO DISMINUYE LA VIRILIDAD
Olga Silva
De los métodos anticonceptivos, la vasectomía es uno de los menos usados en Latinoamérica, tal vez por falta de información o por machismo. No obstante, esta técnica no sólo es segura, sino que brinda muchas comodidades sin poner en riesgo la virilidad.
Actualmente somos más mexicanos que nunca, según el último Censo de Población y Vivienda realizado en el año 2000, el cual arroja la cifra de 97 millones 480 mil habitantes, la más alta lograda en la historia del país. Se informa, igualmente, que 37% de los connacionales son solteros, a diferencia del 40.5% de 1990, lo que puede interpretarse como mayor interés por vivir en pareja, así sea en unión libre o matrimonio.
La misma razón es motivo para estar al tanto de los métodos de anticoncepción que pueden utilizarse. Uno de ellos, y al parecer el menos popular de todos, es la vasectomía, sencilla intervención quirúrgica realizada por el urólogo -médico especializado en los genitales masculinos- en su consultorio, que requiere aproximadamente 20 minutos y la utilización de anestésico local.
Consiste en hacer pequeña incisión en el escroto (piel que recubre los testículos) de entre 1 y 2 centímetros, en la zona donde se localizan los conductos deferentes (tubos que transportan semen) que son cortados, para posteriormente ligar las puntas y coser nuevamente el escroto; el objetivo es impedir el paso de los espermatozoides y terminar con la capacidad fecundadora del hombre. Cuando concluye la operación, el paciente puede salir caminando y continuar con sus actividades normales, ya que el procedimiento y el periodo de recuperación no causan molestias.
Es muy importante tomar en cuenta que después de la intervención quirúrgica queda almacenada gran cantidad de esperma en las vesículas seminales, por lo que es necesario que la pareja se proteja con algún método anticonceptivo durante los siguientes 15 o 20 encuentros sexuales en los que el varón eyacule. Posteriormente, el riesgo se acaba.
La vasectomía es un método de esterilización definitiva que se recomienda cuando la pareja está plenamente consciente de que ha conformado la familia que desea, por lo que el médico responsable del tratamiento tiene la responsabilidad de cerciorarse de lo anterior, preguntar los motivos de tal decisión y corroborar que el paciente está suficientemente informado de la operación que se le va a practicar.
Asimismo, es indispensable que se comprenda que este método es considerado por los médicos como irreversible, a pesar de que sea posible unir nuevamente los conductos deferentes y hacer que la fertilidad regrese, situación que tiene éxito en aproximadamente 80% de los casos.
En algunos casos, aunque la posición puede considerarse machista, se opta por esta técnica cuando el organismo femenino rechaza las pastillas anticonceptivas o cuando la mujer no es candidata a la salpingoclasia (ligadura de trompas de Falopio).
Mitos a desechar
Quienes no conocen a fondo el método se han encargado de generar una serie de mitos que atemorizan y desinforman. Lo cierto es que:
- Es falso considerar que la vasectomía reduce el placer al momento del encuentro sexual, pues no tiene nada que ver con disfunción eréctil o eyaculación precoz.
- La vasectomía tiene un índice de fracaso de .1%, el cual está sujeto a una intervención mal realizada o un caso extraordinario en que haya un tercer conducto deferente que no sea percibido por el especialista.
- Los efectos psicológicos en quien ha sido practicada dependerán de su propia madurez, ya que es una decisión que no se debe tomar a la ligera.
- Este método no es un escudo contra sida u otras enfermedades venéreas, por lo que el individuo sometido a esta intervención debe contemplar las precauciones acostumbradas si sostiene relaciones con nuevas parejas.
- La producción de semen es aproximadamente de 50 mil espermatozoides por minuto, lo cual no se suspende con la vasectomía. La eficacia del método consiste en que por falta de un pasaje anatómico normal, las células seminales son consumidas por otras destructoras (macrófagos) o se degeneran y producen antígenos que se transforman en anticuerpos.
- No se conocen casos en que por causa de la vasectomía el hombre desarrolle algún tipo de cáncer, como el de próstata o testículos.
Decidir practicarse la vasectomía es un asunto de pareja, que habla bien de la presencia de madurez y una relación sólida en donde quedan fuera prejuicios y comportamientos machistas.