LA OBESIDAD COMO OBSESIÓN
Karina Galarza Vásquez
Tras esos muros de grasa que encierran a algunos seres humanos
como en una prisión, se encuentran personas frustradas y desesperadas
por perder los kilos de más que, incluso, llegan a recurrir a métodos
inimaginables para lograr su objetivo.
Es importante saber que la sociedad actual vende cada vez más
el prototipo de mujer y hombre perfectos como una forma de asegurar el éxito,
al exhibir con frecuencia imágenes de cuerpos sumamente esbeltos. El
atractivo parece inalcanzable, pero se proporcionan falsas promesas sobre dietas
milagrosas, uso de aparatos de masaje, píldoras mágicas y sinnúmero
de cremas reductoras, productos que realmente no reducen el peso corporal ni
logran moldear la figura.
"Esta situación es un problema de moda, pues en
la actualidad se observa que la mayoría de la gente está obsesionada
por tener un cuerpo perfecto, así como por cuidar la salud a través
de dietas y ejercicio. Esto se ha justificado al argumentar que estar sano es
sinónimo de mantenerse bello", afirma la nutrióloga y psicoterapeuta
Luisa Maya Funes, excoordinadora del Programa de Obesidad del departamento de
Medicina Psicológica del Instituto Nacional de la Nutrición (INN)
de la Secretaría de Salud (Ssa).
¿Por qué esta tendencia ha "atrapado"
a tantas personas? A decir de la especialista "en el momento en que aparecen
los antibióticos se marca una línea divisoria muy significativa,
pues antes la persona que se enfermaba era tratada con dieta que incluía
caldos de verduras y pollo, pero ¿quiénes sobrevivían con
ese régimen?, los individuos con sobrepeso. Pero ahora con los nuevos
medicamentos, más eficaces, ya no es necesario conservar kilos de más
para sanar".
Sobrepeso
Se sabe que la obesidad puede presentarse por cuestiones genéticas
o trastornos en la glándula que regula el metabolismo (tiroides) y, por
ende, el peso corporal, pero en la mayoría de los casos es resultado
de los malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.
Es necesario saber que el sobrepeso "es condicionante de
diabetes, hipertensión y colesterol elevado; por otra parte, nuestro
esqueleto está diseñado para soportar determinada cantidad de
peso y al sobrecargarlo, por ejemplo, con 20 kilogramos no tiene un rendimiento
óptimo", advierte Maya Funes, quien es miembro de la Sociedad Mexicana
de Nutriología.
Este problema también ocasiona trastornos psicológicos,
pues quien tiene sobrepeso es considerado flojo, apático, desinteresado
y descuidado en su arreglo personal. Pero el rechazo no sólo es por parte
de la sociedad, ya que también se puede manifestar dentro de la familia,
pues sucede que "los flacos atacan a los gordos diciéndoles constantemente
que son la vergüenza del hogar, al grado de exigirles que se escondan antes
de que llegue un visitante", acota la nutrióloga.
Aunque sin duda lo anterior afecta terriblemente a quienes son
obesos, es indispensable sentirse a gusto con el cuerpo, tener práctica
deportiva y seguir dieta balanceada, pues ello mejorará la salud. También
hay que recordar que la verdadera belleza se encuentra en el interior y la mostramos
con actitudes positivas, independientemente de que seamos talla 38 ó
44. "Las personas con sobrepeso deben aprender a quererse, cuidarse, además
de exigir que la gente las respete", afirma Maya Funes.
Dispuesto a todo
Actualmente, la búsqueda de una apariencia física
perfecta que permita ser aceptado social y laboralmente, al precio que sea,
ha llevado a muchos individuos a seguir remedios fantásticos que prometen
reducir el peso de inmediato, sin esfuerzo y sin dejar de comer.
"Los productos mágicos son pura charlatanería,
no funcionan y sólo ponen en riesgo la salud, como los llamados extractos
tiroideos que queman la glándula tiroides o las vendas frías y
cremas a base de mentol que no llegan a donde se encuentra la grasa, pero si
pueden causar irritación o reacciones alérgicas", enfatiza
la psicoterapeuta.
Asimismo, se han puesto de moda algunas dietas a base de chicharrón
y carne que suben el nivel de colesterol y producen estado de cetoacidosis,
que consiste en acelerar el metabolismo para bajar de peso; pero el costo de
seguirlas es muy alto, ya que pueden ocasionar infartos o que se obstruya alguna
vena del cerebro.
"Eso no es todo, hay individuos que se engrapan el estómago
para reducir su tamaño y así lograr que se introduzca menor cantidad
de alimento, se someten a liposucción, recurren a pastillas que provocan
náuseas todo el día o píldoras que contienen microorganismos
que causan intensas infecciones, en tanto que otros se ponen braquets y los
amarran entre sí para mantener la boca cerrada y no comer", refiere
Maya Funes.
En efecto, la gente que se somete a estas torturas puede bajar
de peso, pero como no modifican los hábitos de alimentación ni
controlan la obsesión, se descuidan y vuelven a recuperar los kilos,
además, subir y bajar de peso de esta manera causa daños a órganos
vitales, como tiroides, hígado, riñones y/o corazón.
También es importante destacar que esos malos hábitos
aunados a la ansiedad y baja autoestima pueden llevarnos a trastornos como anorexia
(pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de
ejercicio), bulimia (episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos seguidos
de uso de laxantes y vomitivos), comer compulsivamente (consumir grandes cantidades
de alimentos de prisa y a escondidas) y vigorexia (obsesión por tener
un cuerpo musculoso).
Como usted puede ver, es muy importante aprender a comer bien
mediante adecuada nutrición, la cual enseña a combinar alimentos
y administrarlos; por ejemplo, si hoy comió un pastel mañana consuma
verduras y pollo al vapor; además, si la obsesión hacia la obesidad
es muy fuerte se requerirá terapia psicológica.
También tenga en mente que la actividad física
es fundamental, pues además de proporcionarnos energía nos ayuda
a quemar calorías; asimismo, no hay que olvidar el fomento de criterios
capaces de evitar que los excesivos mensajes publicitarios sobre imagen corporal
falsamente perfecta se convierta en una meta a alcanzar.