FIBROSIS QUÍSTICA, SEÑAL DE ALERTA
Olga
Silva
Con más frecuencia de la que pudiera parecer, las mujeres
mexicanas son altamente propensas a padecer fibrosis quística en los
senos, es decir, pequeñas bolitas que pueden no ser causa de alarma,
siempre y cuando se detecten a tiempo; a continuación le diremos cómo.
Mientras la mujer cumpla con la menstruación es propensa a desarrollar
fibrosis quística en los senos, debido a los cambios hormonales que se
presentan en la ovulación y antes de la regla. Lo anterior es motivo
de retención de líquido en diferentes partes del cuerpo, siendo
los senos una de las más comunes, razón por la que suelen inflamarse,
ser sensibles al tacto y provocar cierto dolor. Una vez que el periodo pasa
es común que esa acumulación de fluido desaparezca, sin embargo,
hay ocasiones en que se adhiere y forma protuberancias en forma de pequeñas
bolitas llamadas quistes.
Ese es el origen de la fibrosis quística en senos, padecimiento
de tipo benigno muy común en mujeres menores de 50 años, que de
no ser atendido a tiempo puede provocar malestar, ya que se acumula gran cantidad
de protuberancias.
Detección
La propia mujer puede detectar el inicio de la formación
de quistes si se practica sencilla autoexploración mamaria una semana
después del inicio de la menstruación. Para ello, se recomiendan
los siguientes pasos:
- Desnuda de la cintura hacia arriba póngase frente a un espejo y coloque sus manos sobre su cintura (sitúe codos y hombros hacia delante). Posteriormente, ponga los brazos por encima de su cabeza, presionándola ligeramente. En cada una de estas posiciones debe observar detenidamente sus senos y verificar si hay diferencias entre ellos, por ejemplo, alteraciones de color, tamaño, forma y textura.
- Levante su brazo izquierdo, y con las yemas de los dedos centrales de su mano derecha, presione suave pero firmemente el seno izquierdo, trazando círculos imaginarios alrededor de la mama siguiendo el sentido de las manecillas del reloj. Inicie desde el punto más alejado del pezón hasta llegar a éste, en la misma posición, palpe su axila con mayor presión para comprobar que no haya ningún bulto. Haga lo mismo con su seno derecho.
- Acuéstese y coloque una almohada bajo su hombro izquierdo y sitúe el brazo de ese mismo lado detrás de su cabeza. Palpe el seno izquierdo con la mano derecha trazando círculos imaginarios al igual que en el paso anterior y también revise su axila. Repita la operación con el seno derecho.
- Póngase de pie y presione ligeramente cada uno de sus pezones entre los dedos índice y pulgar, de esta manera podrá detectar si hay secreciones, asimismo, levántelo junto con la areola para comprobar si existe movilidad.
En caso de que detecte alguna bolita, abultamiento o fluidos
verifique de nuevo después de que haya terminado su menstruación,
si se disolvió y no hay secreciones, probablemente se trataba de líquido,
en caso contrario consulte de inmediato a su ginecólogo porque podría
tratarse de fibrosis quística en senos, o bien, ser una tumoración
que derive en problemas mayores.
Existe una prueba de diagnóstico llamada sonomamografía,
la cual le permite al ginecólogo determinar el tamaño y cantidad
de quistes. El tratamiento que se prescribe en un principio (si el problema
no ha avanzado) se basa en medicamentos que tienen como mecanismo de acción
disolver los quistes, pero hay ocasiones en que son ineficaces y tiene que recurrirse
a sencilla intervención quirúrgica.
De manera que lo más recomendable para todas las mujeres
en edad reproductiva es practicarse la autoexploración una semana después
del inicio de la menstruación, además de consultar periódicamente
al ginecólogo y limitar el consumo de sal y café, sustancias que
propician la retención de líquidos.
Esta sugerencia aplica también para aquellas mujeres
a las que se les haya practicado la histerectomía (el retiro del útero),
pues aunque no exista la menstruación las funciones hormonales siguen
presentes.