HIPOGLUCEMIA, PADECIMIENTO NADA DULCE
Mario Rivas
La hipoglucemia es el descenso de los niveles de azúcar
en la sangre, hecho que produce sudor, temblores, mareo y palpitaciones bruscas,
sobre todo en personas mayores y diabéticos tratados con insulina. El
mal trago puede ser pasajero, pero si hay episodios recurrentes o baja muy brusca
(coma) pueden presentarse dificultades permanentes.
También conocida como hipoglicemia en ayunas o reactiva,
la hipoglucemia tiene como origen la disminución o retraso en la ingesta
de alimentos, aumento brusco de la actividad física, abuso de alcohol
o consumo de fármacos combinados; también, puede ser consecuencia
de enfermedades como insuficiencia de riñones o hígado, y déficit
hormonales que disminuyen las cantidades de insulina (hormona que sirve para
procesar la glucosa o azúcar).
Este tipo de problemas son comunes a todo individuo, pero principalmente
en dos grupos: ancianos y gente sometida a tratamiento de diabetes; los primeros,
porque suelen descuidar la alimentación y sus horarios, reduciendo la
aportación natural y constante de nutrientes que dan energía,
y los otros como consecuencia desagradable de su terapia, sea por aplicación
errónea de insulina o por consumir fármacos que controlan el azúcar
(hipoglucemiantes) en forma desorganizada o fuera de sus horas.
La disminución de glucosa puede ser de diferente intensidad,
pero en todo caso se presenta una reducción de la energía que
reciben células del cerebro o músculos para funcionar adecuadamente,
lo que se traduce en sudor frío, palidez, temblor, palpitaciones aceleradas,
mareo, debilidad, falta de coordinación, confusión y desmayos;
en casos graves o "coma hipoglucémico" se presentan, además,
visión borrosa y convulsiones.
En términos generales, sufrir hipoglucemia ligera no
es tan alarmante ni necesita consulta médica, aunque si no es tratada
con prontitud puede empeorar la situación e incluso presentarse pérdida
del conocimiento. En cambio, si existen crisis reiteradas siempre se requerirá
atención médica.
Asimismo, tome en cuenta que la hipoglucemia en personas de
la tercera edad, aún sin llegar al estado de coma hipoglucémico,
puede acarrear consecuencias graves tanto en el funcionamiento del sistema circulatorio
como en el cerebro. En este sentido, es esencial atender no sólo los
momentos en que se presenten bajas de glucosa en sangre, sino también
cuando el azúcar desciende con rapidez de niveles altos a aquellos considerados
habitualmente normales.
Además, aunque pueden existir otras causas, la inmensa
mayoría de las hipoglucemias en el anciano están ligadas al uso
de medicamentos orales para el tratamiento de diabetes.
Cómo actuar
Es muy importante actuar con rapidez en cuanto se presentan
los primeros síntomas; en primer lugar, debe abandonarse la actividad
que realiza (sobre todo si maneja u opera una máquina), y si se tiene
a mano un medidor de niveles de azúcar, debe confirmarse que de verdad
se vive esta situación, ya que a veces se puede confundir con ansiedad.
En caso de que los niveles de glucosa se encuentren por debajo
de los 60 miligramos por decilitro, se tienen que consumir azúcares sencillos
o de absorción rápida (son asimilados rápidamente por nuestro
organismo), como azúcar, miel, jugos naturales, naranjada o refresco
de cola en las siguientes cantidades:
- Azúcar: 15 gramos o 3 terrones de 5 gramos.
- Bebidas azucaradas: 150 mililitros.
- Miel: una cucharada.
- Jugos: 150 mililitros.
La sensación de malestar generalmente es breve, pero
para evitar un nuevo descenso se tienen que tomar alimentos de absorción
lenta o azúcares complejos:
- 20 ó 40 gramos de pan.
- 3 ó 6 galletas marías.
Si el bajo nivel de azúcar se produce justo antes de
la comida, no es posible comer sino hasta haber superado la crisis.
Es necesario que se platique sobre este tema con el médico
que lleva el tratamiento de diabetes, a fin de que le oriente sobre el uso del
medidor de glucosa o aplicación correcta de insulina, entre otras dudas.
Quizá también le recomiende llevar consigo alimentos o bebidas
para prevenir o tratar la hipoglucemia, y cuidar el consumo de alcohol, ya que
bloquea las defensas naturales que tiene el organismo para recuperarse ante
una hipoglucemia; además, puede orientarle sobre el uso de una tarjeta
o placa metálica que le identifique como diabético y que aclare
el tipo de tratamiento que sigue.
También es importante que enseñe el tratamiento
a sus familiares y personas cercanas. Si conoce a una persona capacitada, enséñele
qué hacer en caso de ataques severos:
- Pedir ayuda.
- No deben dar ningún alimento por la boca en caso de pérdida de conciencia.
- Canalizarlo al servicio de urgencias lo más pronto posible para el suministro de solución de dextrosa intravenosa.
Prevención
La mejor manera de evitar una hipoglucemia es que las personas
de la tercera edad cuiden su alimentación y, en general, que todo individuo
con diabetes mantenga su enfermedad bajo control, por lo que debe respetarse
el tratamiento indicado por el especialista (médico internista o endocrinólogo),
quien además ayudará al paciente a reconocer los síntomas
de este padecimiento y su tratamiento. Además, si utiliza un medidor
de glucosa para realizar monitoreos periódicos y registra niveles bajos
de azúcar sin presentar síntomas, debe informar inmediatamente
al especialista.
Por último, es recomendable observar las siguientes rutinas,
siempre bajo consentimiento médico:
- Comer después de cada dosis de insulina o de tomar las pastillas correspondientes.
- Seguir los horarios indicados para las dosis.
- Nunca omitir alimentos (en especial antes de acostarse).
- Comer siempre la cantidad de harinas (papa, pastas, chícharos, legumbres, arroz o pan), fruta y leche que se hayan recomendado en el plan de alimentación.
- Tomar un suplemento extra en caso de ejercicio intenso; pueden añadirse una pieza de fruta o 2 panes tostados, por ejemplo.
- Insulina e hipoglucemiantes hacen bajar el azúcar en sangre. Ambas tienen que adaptarse a los horarios, hábitos de comida y actividad física que realice la persona con diabetes. A pesar de ello siempre existe el riesgo de sufrir una hipoglucemia ligera.
Como puede ver, guía médica y disciplina son importantes
para evitar hechos lamentables y, ante todo, para adquirir hábitos nuevos
que ayuden a vivir con plenitud.