CUIDADOS PARA CABELLO RIZADO
Sofía Montoya
Aunque muchas chicas desearían contar con una cabellera
lacia por creer que es más atractiva, lo cierto es que los rizos son
igualmente llamativos y sensuales; sólo hay que tener los cuidados precisos
para evitar que se enreden o resequen y mantenerlos saludables.
Para mucha gente los rizos o "chinos" tienen apariencia
encantadora que denota mucha personalidad, cierto desenfado y toque juvenil,
pues al recogerlo para peinarlo en distintos estilos, siempre hay pequeños
mechones que escapan y dan aire de espontaneidad, casualidad y hasta coquetería.
En contraparte, quienes tienen cabello rizado saben que su melena
tiene el peculiar defecto de debilitarse y romperse con facilidad, además
de que es muy difícil de manejar debido a sus cualidades naturales, ya
que los rizos suelen ser más bien secos y no reflejan la luz con intensidad,
por lo que lucen algo opacos, y absorben la humedad del ambiente como una esponja,
hecho que los ondula todavía más hasta volverse una masa incontrolable.
Antes de adoptar medidas drásticas, las mujeres (y también
algunos hombres) pueden aprender algunas técnicas muy especiales, de
aplicación constante, con la finalidad de dar cuidado a esta singular
cualidad genética y lucir como nunca imaginaron.
Estructura e higiene
Los rizos tienen desventajas por naturaleza, debido en principio a que
la grasa que producen las glándulas sebáceas no alcanza a protegerlos
(requieren el doble de lo que exige el cabello liso); por otra parte, las escamas
de cutícula que revisten a los chinos se encuentran muy abiertas, por
lo que su superficie es rugosa y, por ende, la luz no se refleja con la misma
intensidad.
Estas dos características en textura ocasionan que el
cabello se enrede con mucha frecuencia y sea peculiarmente sensible a los efectos
de los rayos del Sol, hecho que a su vez busca ser compensado con un cepillado
fuerte y desesperado para mantener el peinado en su lugar; sin embargo, con
esto sólo se consigue desarrollar orzuela; las puntas se revientan y
se parten en dos.
Contrario a lo que parece, la situación puede controlarse
desde el momento del baño: para lavar este cabello sin dañarlo
se recomienda peinarlo con suavidad antes de mojarlo y así extender la
grasa natural que se acumula en las raíces. Además, debe utilizarse
un shampoo suave, de uso frecuente, nutritivo y con pH balanceado, y el acondicionador
se aplicará sobre todo en la parte media y puntas; se procederá
a desenredar los rizos con suavidad, y después se enjuagarán con
agua abundante.
Por otro lado, la secadora debe evitarse al máximo para
no ensortijar más al cabello, quitarle forma y generar resequedad. Aunque
es más recomendable dejar secar al natural, si se tiene necesidad de
utilizar este instrumento se recomienda aplicar espuma acondicionadora o mousse
en raíces y parte media, no sólo para moldear el peinado, sino
también como protección; el difusor debe permanecer al máximo
y el cabello echado hacia delante, moviéndolo en diferentes direcciones.
El moldeado extra se puede realizar con gel sin alcohol para
asegurarse de que no ocasionará resequedad; para asegurar la forma del
peinado en la raíz se puede recurrir a la secadora, pero sólo
cuando casi no haya humedad. Por último, para agregar más brillo
existen productos en spray o gotitas abrillantadoras, que aplicadas cuidadosamente
brindan buenos resultados, aunque en exceso dan aspecto grasoso y sucio.
Además, vale comentar que las melenas rizadas tienen
el inconveniente de sufrir más de la cuenta los embates de factores climáticos
como Sol y aire, por lo que es común la resequedad. Si ésta es
excesiva, puede recurrirse a múltiples recursos que ayudarán a
devolver la vitalidad.
Uno de los más importantes son las mascarillas revitalizadoras
con proteínas, cuyas propiedades acondicionadoras y reparadoras son superiores
a las de los acondicionadores habituales, por lo que harán lucir al cabello
más resistente, elástico y suave al tacto; debe aplicarse después
de lavarlo, dejándolo actuar durante 5 minutos, aunque debido a las particularidades
de cada producto deben leerse cuidadosamente las instrucciones de uso y seguirse
al pie de la letra.
Las mascarillas capilares se aplicarán, dependiendo de
su composición así como del daño del cabello, cada 15 días;
cualquier duda se consultará con un estilista, a fin de evitar uso excesivo
o muy pobre. Para incrementar sus virtudes, luego de la aplicación del
producto se envolverá la cabeza con una toalla caliente o se puede utilizar
la secadora para incrementar la temperatura, sin exagerar.
Si esto pudiera parecer excesivo, existen otros acondicionadores
y humectantes más suaves, como las ampolletas y cremas de aplicación
semanal que ayudan a mejorar apariencia, constitución de lo rizos e incluso
contribuyen a disminuir la electricidad estática, que es otro obstáculo
en la obtención de un peinado excepcional. Hay tratamientos de distintas
marcas, por lo que se deben leer las especificaciones de los productos para
adquirir el más conveniente.
El mejor corte
Es común que en la estética o centro de belleza una vez
que se concluye el corte y se ha modelado el cabello la apariencia sea inmejorable.
Sin embargo, cuando la cabellera se seca tiende a encogerse y a alterar drásticamente
el resultado.
Por ello, debe desconfiarse de aquellos centros en que lo primero
que hace el estilista es lavar el cabello sin observar su naturaleza; esto porque
una vez mojado puede dar una idea errónea de cómo es la melena.
Simplemente, los rizos no son iguales en toda la cabeza ni van en la misma dirección,
esto es algo que todo especialista en estética personal debe considerar
y conocer para saber si la cabellera es compatible con el estilo que se desea
adoptar. También es importante que el cliente conozca estas características,
a fin de que aprenda a elegir el tipo de corte que más le convenga y
para que transmita esta información en caso de un nuevo estilista.
Asimismo, el peinado más fácil de mantener es
aquél cuya longitud permite recoger la melena atrás cuando sea
conveniente, a la vez que resulte lo bastante corto como para que el ondulado
luzca de manera adecuado cuando se lleve suelto (generalmente unos centímetros
por debajo de los hombros); además, hay estilistas que aconsejan dejar
algunos mechones largos para que el peinado no quede muy redondo. Si se decide
utilizar fleco, considérese que al estar mojado debe llegar a la punta
de la nariz para que, al secarse, quede aproximadamente a la altura de las cejas.
Como el pelo rizado suele ser seco, hay quienes prefieren no
teñirlo para no agravar la situación; sin embargo, ahora cuentan
con alternativas: tintes vegetales semipermanentes, baños de color o
emulsiones que no contienen amoníaco; por cierto, como este tipo de productos
dan mucho brillo al cabello, puede usarse un tinte del mismo color del cabello
sólo para darle más luz y movimiento.
Es muy importante no peinarse con cepillos normales cuando la
cabellera esté seca, ya que si se utilizó mousse para que los
mechones den el efecto de mojado, lo único que se conseguirá es
dispersarlos y crear un aspecto de crispado. Para estos casos se sugiere utilizar
un peine "de tenedor" (de dientes largos y separados) o hacerlo sólo
con los dedos; en caso de que se comience a estropear el peinado, puede humedecerse
el cabello un poco con algo de espuma o agua y desendedarlo con la mano.
Así, puede apreciarse que tener chinos no significa que
éstos luzcan dañados, tristes y sin brillo; sólo se requiere
paciencia y cuidado para contar con una apariencia excepcional.