Centro de Acidez Estomacal / Prevención

Gastritis: cómo evitarla

No se trata de algún remedio mágico, simplemente de aprender a llevar estilo de vida saludable y respetuoso de nuestro estómago; sólo de esa forma podremos librarnos de la gastritis, padecimiento que afecta hasta a 80% de los mexicanos en cierto momento de su vida.

La gastritis o inflamación de la mucosa del estómago es una de las afecciones más comunes en nuestros días, debido principalmente a que gran parte de la población se somete a constante estrés y se alimenta inadecuadamente. Por suerte, también es problema que podemos evitar si tenemos los cuidados necesarios.

Es importante aceptar que no siempre es fácil lograrlo y aunque se requiere corregir hábitos muy arraigados en nuestra vida (alimentarnos sin horario fijo, comer en puestos callejeros o pasar lapsos prolongados con angustia y nerviosismo, por ejemplo), tampoco es imposible.

Primer paso: información

Conviene conocer un poco más sobre esta enfermedad para aprender qué nos puede llevar a padecerla. En este sentido, la Dra. Laura Ladrón de Guevara, gastroenteróloga del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, adscrito al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE, en la Ciudad de México), señala que la gastritis puede ser aguda, es decir, de aparición rápida y resolución en pocos días, o crónica, lo que significa que puede persistir años y producir úlcera péptica o cáncer.

“La gastritis aguda puede asociarse al consumo de alcohol, tabaco, medicamentos antiinflamatorios, bebidas gaseosas y alimentos muy calientes, fríos o condimentados; en cambio, la gastritis crónica se debe principalmente a la infección de la bacteria Helicobacter pylori”, misma que se adquiere al ingerir alimentos o agua contaminados, como los que suelen venderse en la calle.

Los síntomas de gastritis que nos permiten detectarla son:

La especialista detalla que “los síntomas de la gastritis se deben a la inflamación de la mucosa o tejido interno del estómago, que es por donde pasa la comida; esto, a su vez, provoca mayor secreción de jugos gástricos y, como dicha acidez vuelve a generar hinchazón gástrica, se forma círculo vicioso”.

Los casos agudos se resuelven evitando los factores de riesgo y con la administración de medicamentos para reducir la acidez estomacal, como los de libre venta. En cambio, aunque los cuadros de tipo crónico pueden mejorar con antiácidos o inhibidores de jugos gástricos, sólo lo hacen por un tiempo reducido, ya que Helicobacter pylori vuelve a desencadenar el malestar estomacal.

En todo caso, es importante mencionar que los problemas crónicos y agudos son curables (la infección por H. pylori se elimina con antibióticos), pero también que los medicamentos para reducir la acidez estomacal deben emplearse bajo vigilancia médica, ya que “la inhibición prolongada de esta función es factor de riesgo para padecer otros trastornos, pues los jugos gástricos son también mecanismo de protección de nuestro organismo para evitar la proliferación de ciertas bacterias, como Salmonella (causante de salmonelosis, cuyos síntomas son fiebre, diarrea, cólico abdominal y dolor de cabeza)”.

Segundo paso: manos a la obra

Dicho lo anterior es fácil comprender que la gastritis es prevenible cuando reducimos al máximo los factores de riesgo que la ocasionan, así como al fortalecer nuestro sistema digestivo.

Para tal fin, conviene tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

Todas estas medidas te ayudarán a prevenir padecimientos gastrointestinales, en especial la inflamación de la mucosa del estómago; no obstante, si presentas síntomas persistentes o intermitentes de gastritis, lo mejor es acudir con un especialista (gastroenterólogo) para recibir el tratamiento más adecuado y mejorar tu calidad de vida.