Cremas, aliadas para el cuidado de la piel - SyM
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Cremas, aliadas de la piel

Miércoles 12 de abril del 2017, 11:07 am, última actualización.

La piel protege de las agresiones ambientales y funge como filtro que favorece o impide la eliminación de agua, sales y toxinas. En el cumplimiento de estas funciones dicho órgano puede sufrir daños, por lo que es muy importante dedicarle cuidados especiales; entre ellos, aplicarle cremas adecuadas a sus necesidades.

Cremas, aliadas de la piel

Es cierto que la piel del cutis es más susceptible a sufrir daños, pero esto no es motivo para dejar en el olvido la que recubre al resto del cuerpo, pues aunque aparentemente la ropa nos protege de las agresiones ambientales, es imposible que no presente deterioro. Por ejemplo, los rayos ultravioleta son capaces de traspasar los tejidos textiles y lastimar a las células, o bien, al nadar, la epidermis entra en contacto con agua salada y/o clorada, elementos que pueden resecarla, asimismo, el uso de jabones inapropiados abre la posibilidad de sufrir irritación y pérdida de humedad.

Por dichos motivos, en primer lugar hay que procurarle higiene diaria con barras dermolimpiadoras, geles o aceites de ducha, productos que deben complementarse con cremas indicadas a cada tipo de piel:

  • Piel seca. Se caracteriza por tener poros cerrados, carecer de brillo, contener escamas en algunas zonas y presentar sensación de tirantez después del aseo.
  • Piel mixta. Sus poros llegan a estar dilatados y luce brillante en algunas regiones, especialmente en rostro (frente, nariz y barba); en el resto del cuerpo generalmente la piel es normal.
  • Piel grasa. Presenta poros totalmente abiertos, tono rojizo en ciertas zonas, brillo excesivo, así como barros y espinillas (con frecuencia en rostro, espalda, pecho y brazos).
  • Piel normal. Presenta apariencia tersa, textura suave y, en raras ocasiones, ligeros signos de resequedad.
  • Piel sensible. Tiende a resecarse e irritarse ante el más mínimo estímulo externo (Sol, contaminación y productos cosméticos).

Para cada problema

Es importante tomar en cuenta que la industria cosmética no sólo ha desarrollado cremas que hidratan y mantienen en buen estado a los diferentes tipos de piel, pues también pone a nuestro alcance aquellas que contribuyen en el tratamiento de algunas afecciones.

A continuación se describen las características de los diferentes tipos de cremas para la piel:

  • Cremas anticelulitis. Al aplicarlas con frecuencia y mediante masaje ligero en la zona dañada, ayudan a eliminar exceso de líquido y activar la circulación.
  • Cremas antienvejecimiento. Humectan a profundidad, evitan que tabaco, contaminación y rayos solares aceleren el envejecimiento de la epidermis y remueven las células muertas.
  • Cremas antiestrías. Previenen la aparición de estrías y mejoran la textura de la piel que ya se ha visto afectada por las mismas, debido a que aportan nutrientes que humectan, regeneran tejidos y proporcionan elasticidad.
  • Cremas antimanchas. Reducen la formación de melanina (sustancia que da color a la epidermis) causante del oscurecimiento en diversas zonas de la piel.
  • Cremas exfoliantes. Debido a que limpia a profundidad permite que la epidermis luzca luminosa, sea suave al tacto y aproveche el paso de sustancias que la oxigenan y nutren.
  • Cremas limpiadoras. Eliminan impurezas superficiales provenientes del medio ambiente, retiran grasa excesiva y maquillaje, además de humectar.
  • Cremas reafirmantes. Son complemento ideal de rutinas de ejercicio, ya que mientras éste endurece los músculos, las cremas actúan fortaleciendo a las fibras elásticas de la piel.

¿Qué contienen?

Entre los ingredientes más comunes de las cremas faciales y corporales destacan los humectantes, sustancias libres de grasas cuya función primordial es ayudar a conservar adecuado nivel de agua, asimismo, hay infinidad de compuestos que también hacen maravillas por nuestra piel, los cuales a continuación se mencionan:

  • Aceite de aguacate. Humecta, revitaliza tejidos, retarda el envejecimiento y ayuda a regenerar la elasticidad.
  • Aceite de nuez de macadamia. Su composición es similar a la de las secreciones sebáceas humanas, y sus ácidos grasos esenciales le confieren acción protectora.
  • Ácido cítrico. Aclara manchas y pecas, tiene acción astringente y estabiliza la acidez de la piel.
  • Ácidos grasos. Proporcionan elasticidad al cutis.
  • Ácido hialurónico. Tiene acción hidratante, regenera la piel, restaura su elasticidad y protege de las agresiones externas.
  • Ácidos láctico y frutales. Incrementan la calidad de la piel, atenúan manchas ocasionadas por Sol y envejecimiento, suavizan los pliegues, mejoran la elasticidad y firmeza, y remueven la capa superficial de la piel (capa córnea).
  • Agentes reengrasantes. Compensan pérdidas de grasa inducidas por la higiene habitual.
  • Alantoína. Acelera la regeneración celular, posee efectos calmantes y sedantes.
  • Alfahidroxiácidos. Ayudan a eliminar células muertas y, de esta forma, contribuyen a regenerar la piel.
  • Aloe vera (sábila). Posee propiedades hidratantes y suavizantes, expulsa bacterias y depósitos de grasa que tapan los poros, regenera las células y previene el envejecimiento prematuro.
  • Aminoácidos. Elementos más pequeños de las proteínas que estabilizan al manto ácido de la piel (sirve de barrera contra gérmenes, bacterias y contaminación) e hidratan.
  • Arbutina. Sustancia despigmentante que evita la formación de melanina y la consecuente aparición de manchas.
  • B-Glucán. Estimula el mecanismo de autohidratación de la piel.
  • Bisabolol. Previene la inflamación, relaja la epidermis y proporciona suavidad.
  • Butilenglicol. Se utiliza como hidratante cutáneo.
  • Carnosina. Protege contra los efectos nocivos del humo de tabaco y contaminación ambiental.
  • Centella asiática. Su función es reafirmar la estructura que sujeta al colágeno y elastina en la piel, cuyo debilitamiento favorece la aparición de celulitis.
  • Cera de abeja. Tiene propiedades emolientes, cicatrizantes y antiinflamatorias.
  • Ceramidas. Incrementan el nivel de humedad de la piel.
  • Clorhidrato de aluminio. Disminuye la producción de sudor.
  • Coenzima Q10. Participa en la formación de fibras de colágeno y los llamados mucopolisacáridos (encargados de mantener a la piel tersa y elástica), disminuye la profundidad de arrugas y protege de la acción negativa de los rayos solares.
  • Colágeno. Garantiza flexibilidad y tonicidad a la epidermis.
  • Conservadores. Se incluyen para evitar que la contaminación microbiana altere a los productos cosméticos.
  • Detergentes. Proporcionan acción limpiadora.
  • Dexpantenol. Estimula la cicatrización de heridas acelerando la formación celular, posee propiedad hidratante y antiinflamatoria, así como capacidad para fijar agua y almacenarla.
  • Elastina. Otorga flexibilidad a la piel y resistencia frente al Sol.
  • Extracto de alga verde. Remineraliza la epidermis y es antiirritante.
  • Farnesol. Tiene acción antibacteriana.
  • Filtros solares. Son escudo protector frente a la actividad dañina de los rayos solares.
  • Fragancia. Enmascara los olores propios de los productos para limpieza y cuidado de la piel.
  • Glicerina. Mantiene la piel hidratada.
  • Hamamélide de Virginia. Ejerce acción calmante sobre la epidermis.
  • Hidroquinona. Atenúa las manchas en la piel.
  • Liposomas. Protege de los contaminantes ambientales y previene la formación de arrugas y líneas de expresión.
  • Jalea real. Evita el envejecimiento prematuro.
  • Manteca de shea. Posee efecto emoliente.
  • Nanosferas. Partículas esféricas que aportan sustancias nutritivas a la células, como colágeno, elastina o vitaminas.
  • Palmitato de retinol. Regenera las células.
  • Polidocanol. Alivia la comezón.
  • Retinol. Combate arrugas, mejora la textura de la piel y trata acné y manchas.
  • Sulfato de zinc. Desinfectante suave.
  • Urea. Alivia la resequedad cutánea, calma la comezón y tiene efecto antibacteriano.
  • Vitamina A. Previene la formación de arrugas y contrarresta los efectos dañinos del Sol.
  • Vitamina B1. Disminuye ojeras e inflamación en párpados y retrasa el envejecimiento prematuro.
  • Vitamina B2. Reduce la secreción de grasa en rostro, con lo cual se previene la aparición de barros, espinillas y puntos negros.
  • Vitamina B3. Fortalece las fibras capilares, protege al colágeno y vasos sanguíneos, hidrata la piel y bloquea los efectos dañinos de los rayos solares.
  • Vitamina B5. Regenera y humecta la epidermis.
  • Vitamina B6. Equilibra la producción de sebo en la piel grasa y previene el brote de barros y espinillas.
  • Vitamina B8. Suaviza la epidermis y protege de la seborrea (producción excesiva de sebo en cuero cabelludo).
  • Vitamina C. Devuelve la luminosidad a la piel, mejora su elasticidad, afina su textura, desvanece manchas cutáneas y uniforma su tono.
  • Vitamina E. Contrarresta el envejecimiento de la epidermis.
  • Vitamina F. Ayuda a reestablecer la barrera protectora de la piel.
  • Vitamina H. Estimula la producción natural de ácidos grasos, contribuyendo a dar resplandor al rostro.
  • Vitamina K. Mejora el aspecto de pieles con zonas enrojecidas.

Como puedes ver, tenemos a nuestro alcance gran variedad de productos que pueden mantener a la piel bella y suave, así que no hay pretextos para descuidarla, ella te lo agradecerá y lucirás más atractiva.

SyM - Lorena Rodríguez

 

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