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Antisépticos, guardianes contra infecciones

Si necesitas combatir o prevenir el crecimiento de microorganismos en la piel, los antisépticos son útil opción. Aprende cómo usar desinfectantes y antisépticos, productos que nunca deben faltar en tu botiquín de primeros auxilios.

¿Qué es un antiséptico?

Son sustancias que ayudan a combatir o prevenir padecimientos infecciosos, inhibiendo el crecimiento y la reproducción de bacterias, hongos y virus que los ocasionan. Se aplican principalmente sobre la piel para atender heridas, quemaduras y picaduras, aunque también se utilizan en mucosas (boca, garganta, fosas nasales).

Los antisépticos pueden ser de origen natural, como la saliva, que elimina microorganismos alojados en la cavidad bucal y son responsables de caries dental, o bien, producirse en el laboratorio, donde se preparan en concentraciones ideales para combatir enfermedades sin afectar al paciente.

Desinfectantes y antisépticos, ¿son lo mismo?

Es importante mencionar que desinfectante y antiséptico no son sinónimos, ya que el primero es un producto que destruye gérmenes localizados en superficies (piso, muebles, baño, sala de operaciones) u objetos (utensilios de limpieza e instrumental empleado en intervenciones quirúrgicas, por ejemplo), en tanto que los segundos actúan únicamente sobre tejidos vivos.

Así, un requisito que deben cumplir las soluciones antisépticas es que no representen peligro para el ser humano, de modo que deben carecer de toxicidad o efectos corrosivos. Asimismo, no presentan problemas para disolverse con otros compuestos ni se alteran o descomponen, aun cuando se exponen a la acción de la luz o el calor.

Función de los antisépticos

Aunque es cierto que hay gran cantidad de microorganismos en el ambiente e incluso que muchos habitan sobre la epidermis para alimentarse del sudor y de la grasa producidas por las glándulas sudoríparas y sebáceas (una persona sana y limpia puede albergar 2.4 millones de bacterias por centímetro cuadrado de las axilas), éstos seres diminutos son comúnmente controlados por los eficientes sistemas de defensa que existen en la piel y mucosas.

Sin embargo, es posible que los gérmenes se introduzcan al cuerpo humano a través de cortaduras o heridas, por lo que en estos casos deben usarse sustancias antisépticas que impidan su paso y reduzcan la posibilidad de sufrir daño. El producto debe aplicarse en los costados del corte de la piel y no directamente en la incisión, sin olvidar que lo mejor es permitir que la lesión se ventile para que cicatrice y, de esta manera, se impida un nuevo ataque.

Algunas infecciones por bacterias y virus ocasionan ampollas y úlceras pequeñas y dolorosas (aftas) en las mucosas de la boca. En este caso, la lesión puede ser originada por un objeto, una prótesis dental o un golpe, y sus efectos son atenuables gracias a soluciones antisépticas, las cuales se aplican directamente con ayuda de una torunda de algodón o hisopo, o mediante la realización de buches y gárgaras.

Otro tanto hay que decir del acné, padecimiento en que los cambios hormonales estimulan a las glándulas sebáceas, generando cúmulos de grasa que obstruyen los poros y dan lugar a barros y espinillas. Tales lesiones pueden ser invadidas por la bacteria Propionebacterium acnes, de modo que utilizar sustancias antisépticas especiales puede aminorar el riesgo de infección y, por tanto, de cicatrices.

Tipos de antisépticos

Dentro de la gran variedad de sustancias antisépticas, las más importantes son:

¿Cómo se aplican los antisépticos?

Recuerda que en caso de que haya cortes, rasguños y pequeñas heridas, el mejor tratamiento consiste en limpiar la herida con jabón y agua fría, y aplicar a continuación el antiséptico que te parezca más indicado, de acuerdo con las explicaciones anteriores.

En términos generales, debes tener cuidado de que las soluciones antisépticas no toquen directamente la herida, ya que pueden lesionar más los tejidos.

En caso de heridas en mucosas, utiliza los productos formulados específicamente para desinfectar estas zonas, ya que un antiséptico para la piel suele ser demasiado agresivo.

Igualmente, considera que además de los antisépticos existen otros medicamentos en las farmacias (soluciones y pomadas, principalmente) que se utilizan en para prevenir padecimientos infecciosos, pero deben ser administrados bajo la aprobación del médico familiar porque contienen antibióticos (penicilina, garamicina, neomicina u otros similares).

Si a pesar de la aplicación de antisépticos adecuados, la herida no cicatriza en aproximadamente una semana, o luce enrojecida y caliente, debes consultar al especialista a la brevedad.

Por último, una recomendación vital: toda lesión profunda que se haya producido con material metálico, en un sitio sucio o que haya sido ocasionada por un animal, debe recibir atención de un médico para prevenir el surgimiento de tétanos o rabia.