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Cremas faciales

Domingo 22 de mayo del 2011, 09:01 pm, última actualización.

La piel regula la temperatura corporal, percibe estímulos de dolor o placer, representa barrera protectora frente a los efectos perjudiciales del Sol e impide que determinadas sustancias y microorganismos ingresen al cuerpo. En su defensa colaboran las prendas con que habitualmente nos vestimos; sin embargo, algunas zonas corporales son más sensibles por su delicadeza o porque permanecen descubiertas. Tal es el caso del rostro, que se encuentra expuesto a contaminantes ambientales y rayos ultravioleta.

Cremas faciales
Cremas faciales

Por ello, las industrias farmacéutica y cosmética han desarrollado cremas faciales y otros productos que ayudan a mantener la humedad y elasticidad en tejidos, brindan protección, revitalizan el cutis seco y controlan la cantidad de sebo en rostro graso.

Para comprender cómo ayudan estos productos, es importante explicar brevemente la estructura de la piel; básicamente está constituida por tres capas: epidermis, dermis e hipodermis; la primera, que es la parte superficial, consta de varias capas. En la más profunda de éstas se produce melanina o pigmento cutáneo, mientras que en las superiores se forman células que sustituyen a las que mueren al exponerse al ambiente. Asimismo, a lo largo de toda la epidermis se encuentran diversos orificios, conocidos como poros, a través de los cuales salen sudor, sebo y cabello, que cumplen labores de mantenimiento y regulan la temperatura.

Ahora bien, las cremas faciales ayudan a que el citado proceso se realice óptimamente al brindar protección, evitar la pérdida de líquidos por evaporación, limpiar a fondo y, por ende, reducir el riesgo de infecciones.

Por otra parte, es importante considerar que cualquier alteración en las estructuras cutáneas debido a factores externos o del mismo individuo puede ocasionar granos, manchas o inflamaciones. Por ejemplo, la segregación de sebo en la piel tiene como fin brindar defensa a la epidermis, pero la contaminación puede obstruir los poros que, al no expulsar sudor ni grasa dan lugar a acné.

Componentes de cremas faciales

Entre los ingredientes más comunes de las cremas faciales destacan los humectantes, sustancias libres de grasas cuya función primordial es ayudar a conservar adecuado nivel de agua, sobre todo en la epidermis. La mayoría protege a la piel de la evaporación de la humedad y, al mismo tiempo, restablece esta condición en la capa córnea. Otros compuestos más que contienen estos productos cosméticos son:

  • Aceite de aguacate. Humecta.
  • Aceite de nuez de macadamia. Proporciona sensación aterciopelada.
  • Ácido cítrico. Regula y estabiliza la acidez de la piel.
  • Ácidos grasos. Desempeñan significativo papel en los mecanismos protectores naturales de la piel, proporcionan elasticidad al cutis y son esenciales en la función de permeabilidad.
  • Ácido hialurónico. Protege de la resequedad.
  • Ácidos láctico y frutales. Están incluidos en el grupo de los alfahidroxiácidos, los cuales se utilizan desde hace muchos años en dermatología para tratar el acné, mejorar el estado de la piel, hidratar y alisar los tejidos.
  • Agentes reengrasantes. Incluyen ácidos grasos, como linoleico, palmítico y oleico, los cuales se absorben fácilmente y compensan pérdidas de grasa inducidas por la higiene habitual.
  • Alantoína. Acelera la regeneración celular.
  • Aminoácidos. Elementos más pequeños de las proteínas que estabilizan al manto ácido de la piel (sirve de barrera contra gérmenes, bacterias y contaminación) e hidratan.
  • Bisabolol. Evita la inflamación y relaja la piel.
  • Butilenglicol. Se utiliza como hidratante cutáneo.
  • Cera de abeja. Hidrata la epidermis.
  • Clorhidrato de aluminio. Disminuye la producción de sudor.
  • Coenzima Q10. Reduce los signos de envejecimiento.
  • Conservadores. Se incluyen para evitar que la contaminación microbiana altere los productos cosméticos.
  • Detergentes. Proporcionan acción limpiadora.
  • Dexpantenol. Estimula la cicatrización de heridas acelerando la formación celular, posee propiedad hidratante y antiinflamatoria, así como capacidad para fijar agua y almacenarla.
  • Farnesol. Tiene acción antibacteriana.
  • Filtros solares. Son escudo protector frente a la actividad dañina de rayos del Sol.
  • Fragancia. Enmascara los olores propios de los productos para limpieza y cuidado de la piel.
  • Glicerina. También denominada glicerol, es un agente que mantiene la piel hidratada.
  • Glicosilrutina. Conjuntamente con la vitamina E, es un complejo depurador de radicales libres.
  • Hamamélide de Virginia. Ejerce acción calmante en rostro.
  • Manteca de shea. Tiene efecto emoliente.
  • Palmitato de ascorbilo. Derivado de la vitamina C y de un ácido graso llamado palmítico; tiene propiedad antioxidante.
  • Palmitato de retinol. Debido a sus propiedades regeneradora celular e hidratante se utiliza en cremas antiarrugas.
  • Polidocanol. Alcohol graso que posee propiedades anestésicas locales; se utiliza en dermatología para aliviar el prurito.
  • Sulfato de zinc. Funge como desinfectante suave y desodorante.
  • Urea. Desempeña destacado papel en el tratamiento de la resequedad cutánea crónica.
  • Vitamina A. Se ha popularizado en su forma retinol, ya que ha demostrado ser eficaz antiarrugas y uno de los pocos activos capaces de contrarrestar los efectos dañinos del Sol sobre la piel.
  • Vitamina B. Tiene gran poder hidratante.
  • Vitamina C. Poderoso antioxidante que tiene la característica de devolver la luminosidad al cutis.
  • Vitamina E. Es otro antioxidante que ayuda a contrarrestar el envejecimiento de la epidermis.
  • Vitamina F. Ayuda a reestablecer la barrera protectora de la piel.
  • Vitamina H. Estimula la producción natural de ácidos grasos, contribuyendo a dar resplandor al rostro.
  • Vitamina K. Participa en la vascularización de capilares y se usa a menudo para mejorar el aspecto de pieles con zonas enrojecidas.

Variedad de cremas para el cuidado de tu rostro

Elegir las cremas faciales más adecuadas no representa mayor problema porque los envases o etiquetas de estos productos señalan en que tipo de cutis deben aplicarse; sin embargo, distinguir el tipo de piel de cada persona requiere un poco más de información:

  • La piel seca se caracteriza por tener poros cerrados, carecer de brillo, contener escamas en algunas zonas y presentar sensación de tirantez después del aseo.
  • Por su parte, la piel mixta incluye poros dilatados y brillantez en ciertas regiones, como la conocida "zona T" (frente, nariz y barba); el resto del rostro generalmente tiene cutis seco o normal.
  • El cutis graso presenta poros totalmente abiertos, tono rojizo en ciertas zonas, brillo excesivo y barros y espinillas.
  • A su vez, la piel normal tiene apariencia tersa y ligeros signos de resequedad.

Cabe destacar que los rostros demasiado sensibles también necesitan humectantes hipoalergénicos y con factor de protección solar, a fin de bloquear la acción dañina de la luz del Sol y, en algunos casos, para evitar el oscurecimiento cutáneo, pues las radiaciones del "astro rey" estimulan la formación de melanina.

Asimismo, no sólo la exposición al Sol reseca al cutis, pues otro tanto podemos decir del frío: en épocas invernales o en caso de trabajar en oficinas con aire condicionado se debe mantener hidratada la piel, pues la falta de agua ocasiona que la epidermis pierda su elasticidad y luzca opaca, de modo que pueden aparecer fisuras, fenómeno conocido comúnmente como piel partida. Ello no sólo ocasiona molestias, sino que representa la posibilidad de que hongos, bacterias o virus se establezcan en el organismo ocasionando infecciones.

Otros factores que también alteran algunas funciones de la piel son los cambios hormonales que se presentan en la pubertad y adolescencia, ya que desencadenan la aparición de acné debido a sobreproducción de sebo que, junto con la acción de bacterias, origina obstrucción de los poros. Si bien es poco lo que puede hacerse para que este problema desaparezca, es posible mantener higiene adecuada con jabones, cremas y soluciones especiales que aminoren los síntomas, productos que se encuentran en diversas presentaciones y con indicaciones específicas para cada tipo de piel, por ejemplo, las siguientes:

  • Crema facial para cutis normal. Constituida por humectantes y emolientes que regulan la humedad de la piel.
  • Crema facial para cutis seco. Proporciona hidratación y humectación profunda.
  • Crema facial para cutis graso. Hidratan y disminuyen la cantidad de secreción sebácea en epidermis.
  • Crema facial hipoalergénica. Tiene la misma apariencia que las comunes, pero sus componentes neutros no irritan la piel.
  • Crema facial nutritiva. Conserva en buen estado al cutis al restituirle aquellas sustancias de las que se tiene deficiencia.
  • Crema facial nutritiva con colágeno. Mantiene el rostro suave, terso, liso y elástico, factores que retrasan la aparición de arrugas.
  • Crema facial nutritiva con lisados embrionarios. Alimenta profundamente a la piel al aumentar el intercambio respiratorio de tejidos y al favorecer la regeneración de los mismos.
  • Crema facial nutritiva con nanósferas. Sobrecarga al rostro con compuestos activos que se liberan progresivamente con el fin de responder a sus necesidades minuto a minuto y durante todo el día.
  • Crema facial antiarrugas. Humecta y suaviza la piel, pero contiene elementos adicionales que tensan sus capas más superficiales, con lo que atenúan finas arrugas y proporcionan brillo natural al cutis.
  • Crema facial antiarrugas con líquido amniótico. Este fluido posee propiedades regeneradoras y rejuvenecedoras, ya que combate la flaccidez.
  • Crema facial con filtro solar. Protege de la acción nociva de los rayos ultravioleta, causantes de envejecimiento prematuro, manchas y cáncer.
  • Crema facial con alfahidroxiácidos. Estimula a las células muertas en la superficie de la piel y dentro de los poros, de manera que pueden desprenderse con mayor facilidad, lo que permite lucir cutis con textura más suave y color uniforme.
  • Crema facial para limpieza. Elimina impurezas superficiales provenientes del medio ambiente, a la vez que retira grasa excesiva y humecta.
  • Crema facial exfoliante. Mejora la textura de la epidermis al despojarla de células muertas, puntos negros y espinillas.
  • Crema facial hidratante. Facilita la retención de agua en la piel, además de que la humecta y protege durante todo el día.
  • Crema facial humectante. Devuelve a la piel su lozanía, ya que mantiene el nivel de humedad necesario y forma delgada película que impide la pérdida de líquido.
  • Crema facial humectante con colágeno. Su fina textura y rápida absorción constituye insustituible aliado en el cuidado diario de la piel, además, posee doble efecto cosmetológico, ya que humecta, nutre y permite el maquillado.
  • Crema facial vitaminada para el día. Ofrece protección durante 12 horas y tiene acción emoliente, antioxidante, humectante y preservadora.
  • Crema facial vitaminada de noche. Nutre y defiende a la piel de contaminantes, posee propiedades antioxidantes, hidratantes y regeneradoras.
  • Crema facial vitaminada y reafirmante. Devuelve al cutis su elasticidad pérdida, además de reestructurar tejidos, desmanchar, humectar y nutrir al rostro.
  • Crema facial para contorno de ojos. Reconstituye la elasticidad de la piel de esta delicada zona al conservar los niveles de humedad necesarios para retardar la aparición de líneas de expresión.

Hay productos que complementan la benéfica acción de las cremas, los cuales retiran impurezas, restos de maquillaje, disminuyen el brillo facial y permiten que el cutis conserve su lozanía, entre ellos se encuentran:

  • Gel desmaquillante. Recomendado para piel grasa, deja sensación de frescura en el rostro.
  • Leche desmaquillante. Emulsión de aceite en agua indicada para cutis normal o seco.
  • Loción facial. Fórmula cuya acción pueden ser exfoliativa, astringente, humectante y desengrasante.
  • Loción para cutis con acné. Posee propiedades antiinflamatorias y antisépticas, y controla la actividad sebácea.
  • Loción refrescante humectante. Permite combatir la resequedad de la epidermis y, al mismo tiempo, atenúa el enrojecimiento.
  • Tónico. Actúa sobre los poros reduciendo su tamaño temporalmente y retira restos de suciedad y grasa que hayan quedado después de la limpieza.

Mantener en buen estado el cutis hoy es más fácil, ya que la industria cosmética pone al alcance sinnúmero de productos específicos a cada problema, por ello, no hay pretexto para descuidarse.

Consulta a tu dermatólogo.

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