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Cremas faciales

La piel regula la temperatura corporal, percibe estímulos de dolor o placer, representa barrera protectora frente a los efectos perjudiciales del Sol e impide que determinadas sustancias y microorganismos ingresen al cuerpo. En su defensa colaboran las prendas con que habitualmente nos vestimos; sin embargo, algunas zonas corporales son más sensibles por su delicadeza o porque permanecen descubiertas. Tal es el caso del rostro, que se encuentra expuesto a contaminantes ambientales y rayos ultravioleta.

Por ello, las industrias farmacéutica y cosmética han desarrollado cremas faciales y otros productos que ayudan a mantener la humedad y elasticidad en tejidos, brindan protección, revitalizan el cutis seco y controlan la cantidad de sebo en rostro graso.

Para comprender cómo ayudan estos productos, es importante explicar brevemente la estructura de la piel; básicamente está constituida por tres capas: epidermis, dermis e hipodermis; la primera, que es la parte superficial, consta de varias capas. En la más profunda de éstas se produce melanina o pigmento cutáneo, mientras que en las superiores se forman células que sustituyen a las que mueren al exponerse al ambiente. Asimismo, a lo largo de toda la epidermis se encuentran diversos orificios, conocidos como poros, a través de los cuales salen sudor, sebo y cabello, que cumplen labores de mantenimiento y regulan la temperatura.

Ahora bien, las cremas faciales ayudan a que el citado proceso se realice óptimamente al brindar protección, evitar la pérdida de líquidos por evaporación, limpiar a fondo y, por ende, reducir el riesgo de infecciones.

Por otra parte, es importante considerar que cualquier alteración en las estructuras cutáneas debido a factores externos o del mismo individuo puede ocasionar granos, manchas o inflamaciones. Por ejemplo, la segregación de sebo en la piel tiene como fin brindar defensa a la epidermis, pero la contaminación puede obstruir los poros que, al no expulsar sudor ni grasa dan lugar a acné.

Componentes de cremas faciales

Entre los ingredientes más comunes de las cremas faciales destacan los humectantes, sustancias libres de grasas cuya función primordial es ayudar a conservar adecuado nivel de agua, sobre todo en la epidermis. La mayoría protege a la piel de la evaporación de la humedad y, al mismo tiempo, restablece esta condición en la capa córnea. Otros compuestos más que contienen estos productos cosméticos son:

Variedad de cremas para el cuidado de tu rostro

Elegir las cremas faciales más adecuadas no representa mayor problema porque los envases o etiquetas de estos productos señalan en que tipo de cutis deben aplicarse; sin embargo, distinguir el tipo de piel de cada persona requiere un poco más de información:

Cabe destacar que los rostros demasiado sensibles también necesitan humectantes hipoalergénicos y con factor de protección solar, a fin de bloquear la acción dañina de la luz del Sol y, en algunos casos, para evitar el oscurecimiento cutáneo, pues las radiaciones del "astro rey" estimulan la formación de melanina.

Asimismo, no sólo la exposición al Sol reseca al cutis, pues otro tanto podemos decir del frío: en épocas invernales o en caso de trabajar en oficinas con aire condicionado se debe mantener hidratada la piel, pues la falta de agua ocasiona que la epidermis pierda su elasticidad y luzca opaca, de modo que pueden aparecer fisuras, fenómeno conocido comúnmente como piel partida. Ello no sólo ocasiona molestias, sino que representa la posibilidad de que hongos, bacterias o virus se establezcan en el organismo ocasionando infecciones.

Otros factores que también alteran algunas funciones de la piel son los cambios hormonales que se presentan en la pubertad y adolescencia, ya que desencadenan la aparición de acné debido a sobreproducción de sebo que, junto con la acción de bacterias, origina obstrucción de los poros. Si bien es poco lo que puede hacerse para que este problema desaparezca, es posible mantener higiene adecuada con jabones, cremas y soluciones especiales que aminoren los síntomas, productos que se encuentran en diversas presentaciones y con indicaciones específicas para cada tipo de piel, por ejemplo, las siguientes:

Hay productos que complementan la benéfica acción de las cremas, los cuales retiran impurezas, restos de maquillaje, disminuyen el brillo facial y permiten que el cutis conserve su lozanía, entre ellos se encuentran:

Mantener en buen estado el cutis hoy es más fácil, ya que la industria cosmética pone al alcance sinnúmero de productos específicos a cada problema, por ello, no hay pretexto para descuidarse.

Consulta a tu dermatólogo.