Para qué sirve la exfoliación - SyM
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Exfoliación

Martes 22 de marzo del 2016, 04:15 pm, última actualización

A través del tiempo el ser humano ha recurrido a formulaciones que contribuyen a la salud de la piel; tal es el caso de los exfoliantes, productos granulosos que permiten la eliminación de células muertas, escamas e impurezas que se depositan en la superficie de la epidermis.

Exfoliación, Descamación, Eliminación de células muertas, Tipos de exfoliantes

Al respecto, es importante saber que cada día se forman nuevas células en la capa más profunda de la piel, las cuales van subiendo hasta alcanzar la superficie, proceso que se efectúa en periodo de 28 a 30 días. Lo anterior impide que la epidermis se desgaste, pero da lugar a la acumulación de residuos que pueden ocasionar problemas a la piel, como obstrucción de poros y apariencia opaca.

Por estas razones, el uso de exfoliantes ha ganado terreno en el ámbito cosmético, pues suavizan, iluminan y devuelven la belleza a la piel. Entre sus principales ingredientes se encuentran materiales granulosos, ácido láctico y alfahidroxiácidos (AHA).

Cada etapa es distinta

La exfoliación limpia la epidermis a profundidad, lo que, además de los beneficios antes mencionados, permite que la piel aproveche el paso de sustancias que la oxigenan y nutren; puede realizarse 1 ó 2 veces a la semana cuando la piel es grasa, si es normal o seca cada 15 días y en caso que sea sensible lo recomendable es cada 15 ó 30 días (usando productos hipoalergénicos).

Cabe destacar que los exfoliantes tienen diferentes mecanismos de acción, por ejemplo, hay algunos que separan a las células muertas de la superficie de la piel al disolver la fina barrera de tejido que las une, en tanto otros desincrustan escamas, puntos negros e impurezas.

Dichos productos pueden encontrarse en forma de gel exfoliante o crema exfoliante, y se aplican durante la ducha mediante suave masaje en vientre, caderas, nalgas, extremidades y rostro, prestando especial atención a las zonas más secas y ásperas (como rodillas y codos). Ahora bien, este método se efectúa de distinta manera dependiendo de la edad de la persona:

  • Adolescentes. Durante esta etapa llega a ser común que la epidermis del rostro presente abundancia de sebo, por ello conviene exfoliarla hasta dos veces por semana, pues además de que se controlará el exceso de brillo facial, esta acción prevendrá brotes de acné.
  • Adultos. Hay que elegir exfoliantes que contengan alfahidroxiácidos y retinol, ya que son benéficos para combatir las primeras líneas de expresión.
  • Adultos maduros. Es recomendable que el producto elegido sea de textura suave, pero debe contener retinol, que actúa contra el envejecimiento de las células e incrementa la producción de colágeno y elastina (fundamentales en la restauración y elasticidad de la epidermis).

Para retirar células muertas e impurezas de la piel del resto del cuerpo puede recurrirse a un exfoliante corporal, el cual deberá aplicarse sobre la epidermis húmeda y mediante suave masaje circular. Quienes tienen piel sensible deberán elegir uno hipoalergénico.

Posterior a la exfoliación, hay que aplicar alguna crema (específica para rostro y cuerpo), ya que ésta cubre y protege piel y cutis al retrasar la pérdida de agua, o bien atraen humedad y la mantienen. Estos productos deben aplicarse mediante suave masaje.

Es importante mencionar que el uso excesivo e inadecuado de productos exfoliantes puede deteriorar la piel, por ejemplo, eliminar la barrera de grasa natural, inhibir el funcionamiento de las glándulas productoras de sebo, reducir la retención de humedad y promover la deshidratación de la epidermis. Asimismo, pueden desgarrarse las fibras de colágeno y, por ende, manifestarse líneas de expresión, arrugas y flacidez.

También por dentro

La piel no sólo vive de atenciones externas, ya que su salud depende, en gran medida, del estado interior del organismo (desequilibrios nerviosos pueden afectar a la epidermis) y de la calidad de dieta que se lleve. Por ello, para mejorar su aspecto es importante procurar algunos cuidados alimenticios, lo cual debe realizarse desde edades tempranas.

Para tal fin, es recomendable ingerir comestibles ricos en vitaminas del complejo B (carne, pan y cereales integrales, huevo, soya, levadura, leche, berenjena, col, chícharos, jitomate y nueces), ya que ayudan a mantener en buen estado al sistema nervioso. Aún más importantes son las fuentes de vitamina A (hígado, pescado graso, yema de huevo, mantequilla, melón, zanahoria, mango y coles de bruselas), vitamina C (limón, naranja, piña, fresa, kiwi, tomate verde, cebolla, lechuga, espinacas y apio), así como comestibles ricos en vitamina E (germen de trigo, aceites vegetales, maíz, arroz y nueces), que además de ser indispensables para proporcionar elasticidad, son elementos que previenen el envejecimiento. El aporte de dichos nutrientes puede apoyarse con multivitamínicos y suplementos alimenticios.

Por último, sólo hay que añadir que es necesario beber de 2 a 3 litros de agua diariamente, a fin de que la piel se encuentre bien hidratada y no presente resequedad.

SyM

 

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