Cómo controlar la grasa facial - SyM
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Grasa facial

Martes 22 de marzo del 2016, 05:11 pm, última actualización

De manera natural la piel produce grasa, a través de las glándulas sebáceas, a la que se denomina sebo, el cual permite mantenerla lubricada y libre de infecciones.

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En relación con la cantidad que se segrega de dicho compuesto, los dermatólogos clasifican a la epidermis en los siguientes tipos:

  • Piel normal. Tiene aspecto sano, terso y sin poros abiertos.
  • Piel seca. Su apariencia es opaca y tirante; se irrita con facilidad y tiende a envejecer prematuramente.
  • Piel grasa. Luce con brillo, es gruesa y suele presentar puntos negros, barros, espinillas y poros abiertos.
  • Piel mixta. Produce mayor cantidad de sebo en frente, nariz y mentón (zonas donde puede manifestarse acné) y las mejillas son secas o normales.

Ahora bien, de los diferentes tipos de piel descritos, los que son más molestos para las personas son el seco, graso y mixto, no obstante, el primero es más fácil de tratar al usar diariamente cremas y leches humectantes e hidratantes, mientras el segundo requiere limpieza profunda, ya que suele acumular con mayor facilidad impurezas que obstruyen los poros (lo cual deriva en acné), en tanto que el mixto necesita combinación de ambos tratamientos para mantenerse sano.

¿Por qué algunas personas producen mayor cantidad de sebo en su cutis?, pues bien, esto depende de las hormonas masculinas (andrógenos, que también se encuentran en el organismo femenino) debido a que estimulan a las glándulas sebáceas, entonces, si se producen en gran cantidad, como resultado se tendrá secreción excesiva de sebo en la cara. Otros factores que suelen influir incluyen uso frecuente de lociones con alcohol (colonias) o de jabones agresivos, que si bien eliminan el grasa facial, posteriormente ocasionan efecto de rebote, ya que como mecanismo de defensa se genera gran cantidad de la misma.

Como compensación a su aspecto (oleoso y con impurezas), quienes tienen este tipo de cutis no suelen presentar arrugas prematuras, resisten los cambios climáticos (Sol, frío y viento) y, con el paso de los años, aunque suele disminuir la producción de sebo siempre queda ligera capa de éste, lo que ayuda a conservar el buen aspecto del rostro. Sin embargo, esto no significa que no deba tratarse, ya que es caldo de cultivo para numerosas bacterias.

Problemas y soluciones

Cuando las glándulas sebáceas trabajan en forma moderada producen cantidad adecuada de grasa para que la epidermis se mantenga hidratada y saludable. Si realizan su labor de manera deficiente, como resultado se tendrá cutis seco o mixto, pero cuando efectúan su actividad a gran velocidad ello da lugar a rostro graso y propenso al acné. Es importante saber que la secreción sebácea inicia en la infancia, aumenta durante la pubertad y alcanza su máximo nivel en la adultez, etapa a partir de la cual va disminuyendo progresivamente.

Como ya se ha mencionado, uno de los principales problemas del cutis graso es el acné, el cual se manifiesta mediante dos tipos de lesiones: comedones (granos con cabeza blanca) y espinillas (porción de grasa que acumula elementos de desecho de la piel). Este padecimiento se presenta cuando cierto porcentaje de sebo no puede salir hacia la epidermis (debido a que se convierte en especie de cera) y obstruye los poros, lo cual es aprovechado por las bacterias (que de manera normal se encuentran en nuestra piel), microorganismos que infectan la zona y dan lugar al brote de barros, espinillas y puntos negros. Cabe aclarar que el consumo de alimentos como chocolate, aguacate, almendras, nueces y embutidos no tiene relación con la aparición de este problema.

Hasta hace poco la solución ante cutis oleoso y con acné consistía en eliminar el sebo mediante el uso de jabones especiales, lociones con alcohol y tratamientos a base de azufre, pero se ha comprobado que agravan el problema. Por ello, en estos casos lo más conveniente es lavar dos veces al día (mañana y noche) el cutis con jabón neutro o de avena, o bien, con limpiadores en forma de espuma o gel indicados para el tipo de piel en cuestión. Posteriormente, se debe aplicar algún tónico (sin alcohol) para cerrar los poros, hidratante libre de aceite y productos para tratar barros y espinillas.

La limpieza por la mañana ayuda a retirar las impurezas que se acumularon durante la noche, con lo cual se brinda luminosidad al rostro y, antes de ir a dormir, también debe lavarse para eliminar la suciedad acumulada a lo largo del día y restos de maquillaje, con lo que se favorece la oxigenación del cutis. Asimismo, una vez a la semana hay que aplicar un exfoliante (siempre y cuando no se tenga acné) para retirar células muertas e impurezas, y una mascarilla, por ejemplo, una elaborada a base de arcilla, ya que absorbe los aceites de la piel facial y ayuda a eliminar comedones y espinillas.

Cabe destacar que en la actualidad los productos para limpieza y cuidado de la piel grasa actúan especialmente en los folículos, que es donde se acumulan los contaminantes; asimismo, evitan la reproducción bacteriana, controlan el exceso de sebo que obstruye los poros y, como ventaja adicional, su fórmula es suave, por lo que protegen y preservan la salud de la epidermis.

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