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Mascarillas, no sólo para mujeres

Quedaron atrás los tiempos en que los productos de belleza eran sólo para mujeres, ahora es posible encontrar en el mercado cosmetológico diferentes líneas de eficaces cremas, geles, lociones hidratantes y mascarillas para cuidar la piel masculina.

¿Vanidosos?, es posible, pero nadie puede acusar a los varones de "poco viriles" por cuidar su apariencia física, todo lo contrario, pues para el hombre del siglo XXI mantenerse joven y presentar aspecto impecable es un elemento que le permite sentirse bien y lucir atractivo ante las miradas femeninas.

Al igual que la piel de la mujer, la piel masculina resiente los daños causados por la edad, contaminantes ambientales y agentes químicos, motivo por el cual también requiere productos que la cuiden y mantengan fresca, saludable y joven.

Considerada uno de los cosméticos más antiguos que se conocen, la mascarilla tiene la propiedad de regenerar, nutrir y revitalizar la epidermis (capa superficial de la piel). Sus efectos varían en función a la forma en que se aplique, su textura y principios activos que la compongan.

Una de sus ventajas inmediatas se refiere al relajamiento que proporciona a la piel, ya que la "obliga" a permanecer inmóvil durante 15 ó 20 minutos, periodo en el cual la epidermis se libera de tensiones.

Además, ayuda a compensar el tiempo de sueño perdido al disminuir las señales de fatiga; asimismo, ofrece un respiro al cutis y uniforma su tono, pues elimina el enrojecimiento. Por estas razones su uso se ha hecho muy popular entre los hombres, aunque muchos de ellos tengan la sensación de que invaden un terreno que les pertenece sólo a las mujeres.

Tipos de mascarillas

Respecto a las propiedades que se derivan de su textura, se distinguen algunas variedades:

Cualquiera de estas mascarillas, normalmente, se dejan actuar entre 15 y 20 minutos, y se usan 1 o 2 veces por semana. Además, es necesario seguir otras medidas:

Toma en cuenta que los hombres también deben estar presentables, ya sea para entrevista de trabajo, cita con un cliente, cena con la nueva familia política, reunión con los compañeros de la generación, en fin, no importa la actividad que se tenga, recuerda que el rostro es nuestra mejor carta de presentación.