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Basura, problema que día a día daña nuestra salud

El considerable crecimiento de población en nuestro país en los últimos 50 años, que pasó de los casi 47 millones de habitantes a los cerca de 130 millones, ha propiciado el incremento en el consumo, por tanto, la generación de desechos o basura multiplicó cuatro veces su nivel, ocasionando degradación ecológica y daños a la salud, al infectar agua, aire y suelo.

En México se generan diariamente 86 mil 343 toneladas de basura; tan sólo en la Ciudad de México se producen más de 12 mil. Todo ello repercute en la salud pública y recursos naturales, especialmente el agua.

Lamentablemente, estamos muy lejos de contar con políticas públicas para disminuir la generación de basura, ya que no se dispone de rellenos sanitarios modernos que garanticen el control adecuado de los contaminantes, ni tampoco con los mecanismos para hacer cumplir las leyes que dictan la obligatoriedad de separar los residuos orgánicos (que se descomponen o degradan, como restos de comida) de los no orgánicos (no se degradan con facilidad, pero pueden volver a utilizarse, como vidrio, metal y plástico).

El valor actual del mercado del reciclaje es de 47 mil 530 millones de pesos y México tiene un rezago de casi 30 años en materia de separación de residuos.

El Bordo Poniente es el lugar donde se refugia gran parte de las toneladas de desechos generados en la Ciudad de México y área metropolitana, y al estar en su punto máximo de almacenaje, se ha propuesto convertirlo en una planta generadora de luz, prevista para 2018.

Envueltos en plástico

La producción de basura por persona en los últimos 50 años incrementó de forma alarmante, y uno de los factores principales para este hecho fue la aparición de productos y envases desechables, los cuales ganaron rápidamente la simpatía de los consumidores por la comodidad que ofrecen.

Hoy en día encontramos infinidad de artículos y objetos fabricados a base de plástico, que a diferencia de materiales como metal, vidrio, madera, papel, entre otros, éste no se oxida ni se degrada con el tiempo. Tras esta complicación, se han desarrollado algunos plásticos biodegradables, sin embargo, ninguno ha demostrado tener las condiciones requeridas en la mayoría de los vertederos de basura.

Dentro de la industria a nivel mundial, el plástico y poliestireno (se emplea en la fabricación de vasos, platos y muchos productos más) han pasado de 5% en 1993 a 50% de participación en la actualidad. Cifra alarmante, tomando en cuenta que la degradación del plástico puede tardar hasta mil años, por lo que deberíamos optar por usar otros tipos de materiales, que tengan menor durabilidad o que puedan reciclarse sin afectar al medio ambiente.

Daño a la salud

La tercera parte de la basura generada en México no se recolecta y se acumula en calles, selvas, ríos y playas. La basura que se recoge en nuestro domicilio se concentra en los tiraderos a cielo abierto, dando pie a infecciones que se propagan en el ambiente ocasionando daños a la piel, vías respiratorias y ojos, además de originar alergias y efectos repulsivos a la vista y olfato.

De igual forma estos tiraderos de basura propician la proliferación de animales nocivos como ratas, cucarachas, moscas y mosquitos, que a su vez transmiten enfermedades al ser humano. Por si fuera poco, cuando la basura se quema, la situación empeora ya que favorece la toxicidad del aire, y multiplica las partículas contaminantes, que pueden incluso adquirir propiedades cancerígenas. 

El daño a los ecosistemas es evidente, ya que los desechos imposibilitan al suelo y lo restringen de convertirse en parque o bosque, que contribuirían a la absorción del dióxido de carbono originado por contaminantes. Además, la lluvia propaga la suciedad de los mantos acuíferos del subsuelo, lo que implica recurrir a la tecnología para que el agua sea tratada, con la finalidad de que pueda ser consumida o utilizada para riego.

De composta y algo más

La mitad de la basura que produce la sociedad es orgánica, y proviene de desperdicios agrícolas y de comida que se genera en nuestros hogares, parques, jardines, o bien, por parte de la industria.

Dicha contaminación podría disminuir al poner en práctica la producción de compostas, proceso que convierte los desechos orgánicos en materia orgánica estable, gracias a la acción de microorganismos que digieran la basura orgánica y permitiendo la reducción de volumen y peso de la misma, para evitar que se creen nuevos focos de infección.

La composta puede almacenarse y utilizarse como fertilizante sin dañar al ambiente. La naturaleza por sí misma produce composta, ya que cualquier materia orgánica abandonada termina transformándose en tierra negra, pero el objetivo que se persigue es contribuir a agilizar este proceso. Para producir composta hay que garantizar que los materiales estén en presencia de oxígeno, por lo que si los desechos se amontonan en una pila hay que voltearla con regularidad para impedir que se formen pedazos de tierra grandes, facilitando de esta manera que el oxígeno penetre a todas partes. También es importante cuidar que haya cierta humedad para que el ambiente sea favorable para los microorganismos que la habitan. Sin embargo, hasta el momento, no se ha implementado completamente, pues en la mayoría de los hogares no existe el espacio suficiente para esto.

Soluciones a la mano

Desde 2004 existe la Ley de Residuos Sólidos en la CDMX, la cual obliga a todos los ciudadanos de la capital a separar los desperdicios en basura orgánica e inorgánica, no obstante, no se ha conseguido acatar la norma.

Más allá de leyes que regulen la separación de residuos y nos disciplinen a este hábito, debería ser de manera voluntaria y consciente, frente a la cantidad de basura que nos está perjudicando.

También es recomendable evitar, en la medida de lo posible, el consumo de plástico, desechables, usar botellas retornables, optar por utilizar canastas o bolsas de tela para las compras, sacarle el máximo provecho a los artículos antes de deshacernos de ellos, y depositar las pilas desechadas en los contenedores especiales que se encuentran en diversos puntos de la ciudad, que de igual forma, buscan favorecer el cuidado ambiental.

Hoy la Ecología está "de moda". Por todas partes se habla de sustentabilidad, concepto que se resume en que la humanidad debe buscar la manera de satisfacer sus necesidades sin poner en peligro la existencia de generaciones futuras. Nunca es tarde para hacer conciencia y modificar las acciones que pueden repercutir considerablemente en nuestra salud y en nuestro futuro.