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Pleuritis, cuando respirar resulta doloroso

Domingo 17 de julio del 2011, 01:33 pm, última actualización.

En otro tiempo esta anomalía afectaba a adultos mayores, pero hoy en día se incrementa el número de casos entre la población joven, ¿por qué?, principalmente por infecciones respiratorias mal tratadas o por fumar desde edad muy temprana; ¡créalo! 


Pleuritis, cuando respirar resulta doloroso
Pleuritis, cuando respirar resulta doloroso

Pleura es la membrana que recubre a los pulmones, la cual está constituida por dos mucosas: una que protege a la cavidad torácica y la otra a cada pulmón. Ambas están formadas por dos hojas entre las que se encuentra un líquido adhesivo y lubricante denominado pleural, que facilita su movimiento durante el proceso de respiración. 

Ahora bien, cuando la pleura se inflama (pleuritis), la superficie de contacto se vuelve áspera y el deslizamiento de una hoja pleural sobre la otra, a cada movimiento respiratorio, resulta doloroso. En algunos casos de pleuritis se produce abundante cantidad de líquido en la cavidad pleural, complicación que se conoce como derrame pleural, que resulta peligrosa y requiere su extracción. 

Las principales causas por las que se presenta pleuritis son complicaciones, mala atención o descuido en las siguientes infecciones de las vías respiratorias: 

  • Gripe. Infección común en las vías respiratorias y la garganta causada por virus. Es mucho más intensa que un resfriado, y se caracteriza por escurrimiento nasal, tos, dolor de garganta, estornudos, fiebre y/o dolor en las articulaciones. 
  • Asma. Enfermedad crónica que obstruye al aparato respiratorio al inflamar los conductos que llevan aire a los pulmones, lo que puede suceder cuando se sufre alergia o infecciones ocasionadas por virus, si se expone al clima frío o humedad, al fumar en exceso o presentar estrés. 
  • Laringitis. Inflamación de la laringe, órgano de las vías respiratorias donde se produce la voz, la cual está ubicada entre la faringe (tubo muscular situado en la parte posterior de la boca) y la tráquea (conducto respiratorio). 
  • Faringitis. Infección de garganta o faringe, parte posterior de la boca que conduce los alimentos al esófago, misma que se inflama considerablemente; regularmente es causada por virus y bacterias. 
  • Neumonía. También se le conoce como pulmonía y es producida, principalmente, por bacterias y, en menor medida, por virus y hongos, los cuales se alojan directamente en los pulmones, infectándolos. 
  • Bronquitis. Se llama así a la inflamación de la mucosa o capa que cubre a los conductos encargados de transportar el aire a los pulmones (bronquios y bronquiolos); generalmente se desarrolla ataque de virus o bacterias. Llega a ser muy similar al catarro común, pero además genera tos con flemas amarillas. 
  • Bronconeumonía. Infección que produce inflamación en pulmones y bronquios, lo cual genera trastornos respiratorios que si no son tratados oportunamente pueden conducir a la muerte; es ocasionada por bacterias. 
  • Bronquiectasia. Afección con la que se nace que afecta a los bronquios, cuyas paredes sufren periódicamente infección que las va destruyendo, misma que puede extenderse al tejido pulmonar. 
  • Enfisema. Ensanchamiento y destrucción de las paredes de los alvéolos o bolsas en donde se da el intercambio de gases en al respiración; la consecuencia es que el aire que se aspira no es recibido adecuadamente y no llega como debe ser a la sangre. 
  • EPOC. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es un padecimiento en el que el sistema respiratorio sufre daños progresivos que disminuyen su capacidad de captar aire. Se manifiesta a través de dificultad para respirar (disnea) y tos leve persistente que puede o no producir mucosidad. 
  • Tuberculosis. La bacteria Mycobacterium tuberculosis ataca a los pulmones y los infecta; se manifiesta con debilidad, malestar general, pérdida de peso y apetito, fiebre, sudoración nocturna, tos intensa —en ocasiones con sangre— y dolor en el pecho. Aunque afecta con más frecuencia a los pulmones, puede extenderse a otros órganos, como hígado, bazo, intestinos, médula espinal y cerebro. 
  • Cáncer de pulmón. Se presenta cuando las células de este órgano se reproducen sin control (formando tumores) y atacan al tejido que se encuentra cerca de ellas. El principal factor de riesgo para desarrollarlo es el tabaquismo, aunque también se suscita por exponerse frecuentemente a contaminantes ambientales y sustancias tóxicas (arsénico, berilio, cobalto, selenio, alquitrán, alcohol isopropílico, asbesto, aceite mineral y materiales radiactivos). 

El hecho de que algunos de los padecimiento mencionados sea producido por microorganismos infecciosos se debe, generalmente, a que éstos aprovechan la debilidad del sistema inmunológico (el que puede defendernos de virus, bacterias u hongos infecciosos), de manera que no encuentran obstáculos para llegar a estructuras delicadas y dañarlas. 

¿En quienes sucede lo anterior?, niños y personas de la tercera edad son quienes con mayor frecuencia cuentan con débil sistema inmune, pero también quienes no perteneciendo a estos grupos viven en regiones de contaminación ambiental y/o fuman. Vale la pena detenerse en este último factor, pues los compuestos del tabaco no sólo inciden en las defensas del organismo, sino afectan directamente todas las estructuras pulmonares que hemos mencionado, al grado que pueden llegar a desarrollar cáncer en cualquiera de ellas. 

¿Y la pleuritis?

Una de las características de esta enfermedad es el dolor en los costados del tronco al momento de respirar, que empeora al toser o estornudar o al realizar movimientos; en ocasiones el malestar irradia hasta los hombros.

El diagnóstico de pleuritis se establece con base al cuadro clínico, antecedentes familiares y placas radiográficas del tórax, las cuales son altamente útiles cuando hay fractura de costillas que pueda llegar a afectar las estructuras pulmonares.

Ahora bien, en primera instancia debe tratarse la causa de pleuritis con antibióticos o fármacos aun más específicos para cada caso; en tanto, el dolor torácico debe controlarse con analgésicos simples y antiinflamatorios. En ocasiones no es posible controlar el dolor, de manera que será necesario el bloqueo de los nervios intercostales (se encuentran entre cada una de las costillas y facilitan su elasticidad al respirar).

Como se mencionó con anterioridad, la pleuritis puede complicarse si hay derrame pleural, ya que hará aun más complejo poder respirar. Sin embargo, el paciente sentirá mejoría al realizar inhalaciones de vapores calientes preparados a base de aceites esenciales, como eucalipto o menta. El mismo efecto logra el humidificador, aparato que además consigue que el ambiente sea húmedo y libre de impurezas para una mejor salud de los pulmones.

Cabe señalar que terapias como las anteriores se complementan con la administración de medicamentos que favorezcan drenaje y reabsorción del líquido derramado.

Quien ha fumado durante varios años debe tener en cuenta que sus probabilidades de desarrollar un problema en vías respiratorias o pulmones son muy altas, pudiendo llegar a complicarse con afecciones como pleuritis

SyM - Lido Coronado

 

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