Temporada de frío, detonadora de alergias
SyM - Adriana Nolasco
¡Cuidado! Síntomas como lagrimeo, flujo nasal, estornudos y picazón en ojos y nariz que aparecen y desaparecen según la época del año o el lugar que se visita, pueden deberse no a resfriado u otras infecciones respiratorias, sino a rinitis alérgica o asma bronquial.
Las enfermedades alérgicas son más comunes de lo que se piensa, ya que de 10 a 12% de la población mundial padece asma (inflamación de la pared interna de las vías respiratorias, lo que hace que los pulmones reciban menos aire), mientras que 15% sufre rinitis alérgica (hinchazón de la mucosa nasal).
Pero, ¿qué es en sí una alergia? En principio, es una respuesta exagerada del sistema inmunológico (de defensas) ante un estímulo ambiental que no causa molestias a la mayoría de las otras personas. En el caso concreto de las alergias respiratorias, esto sucede cuando una sustancia determinada o alergeno, como polen, moho, caspa de animales o polvo, entra al organismo a través de las vías respiratorias.
Cabe señalar que cuando el organismo reconoce un alergeno, libera considerable cantidad de ciertos químicos, llamados histaminas, que son los que provocan comezón, inflamación, producción de moco, espasmos musculares, ronchas, erupción cutánea y otros.
Entre las causas por las que se desarrolla una alergia destacan:
- Predisposición genética. Las estadísticas muestran que si ambos padres sufren algún tipo de alergia, es muy probable que su descendencia tenga este problema. La posibilidad también es considerable si el padecimiento lo sufre alguno de los dos progenitores, sobre todo la madre.
- El tipo de alimentación en la lactancia e infancia, así como la edad de la ablactación (cuando se empiezan a integrar productos sólidos en la dieta). Cuando algunos alimentos se introducen en la dieta de manera temprana, como pescado, huevo o fresa, pueden iniciar procesos alérgicos.
- El lugar donde se vive, ya que puede contaminarse con tabaco (si alguien fuma), gas doméstico, humedad, mascotas, plantas (que generan humedad), tapetes y alfombras (donde se acumulan polvo y ácaros), así como fauna nociva (por ejemplo, las cucarachas transportan polvo en las patas).
Todos los factores mencionados anteriormente pueden detonar el desarrollo de alergia a uno o varios de estos elementos, y se presenta con mayor frecuencia en niños y adolescentes.
Atención a las señales
“La rinitis alérgica y el asma bronquial son las enfermedades alérgicas respiratorias que más se presentan no sólo a nivel nacional sino en Latinoamérica y todo el mundo”, afirma Leonel Gerardo del Rivero Hernández, médico alergólogo e inmunólogo clínico adscrito al servicio de Alergia e Inmunología Clínica del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, localizado en la Ciudad de México y perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El especialista especifica que la rinitis alérgica tiene 5 síntomas principales: rinorrea (secreción nasal), estornudos frecuentes, nariz tapada, lagrimeo de ojos y comezón en nariz, garganta, ojos y oídos; se distingue claramente de un resfriado común o gripe porque no ocasiona fiebre ni malestar general.
Por su parte, el asma bronquial genera tos, dificultad respiratoria, sibilancias (silbido de pecho) y flemas. Además, el afectado respira con la boca abierta y se cansa con facilidad al hacer ejercicio o algún esfuerzo físico.
“Para determinar si se tiene alguna de estas afecciones se realizan pruebas de alergia, en las que a nivel de la piel (en la espalda cuando se trate de un niño o en el antebrazo en un adulto) se aplica una cantidad mínima de posibles alergenos, como polvo del ácaro o cucarachas, extracto de polen o pelo de animales. Cuando hay alergia, la piel reacciona con la aparición de ronchas. Otro método consiste en colectar una muestra de sangre y someterla a estudios de laboratorio”, asegura el Dr. Del Rivero Hernández.
Las pruebas mencionadas sirven para obtener un diagnóstico certero y hacer una vacuna antialergénica, de acuerdo con los resultados. El proceso para realizar la vacuna es básicamente el siguiente: se adquiere el extracto de la o las sustancias en laboratorios clínicos y luego se somete a ciertas diluciones para obtener un extracto con el alergeno en cantidad mínima.
La dosis se aumenta poco a poco, según lo permita el sistema inmune de la persona y, en opinión del especialista, los tratamientos pueden durar de 2 a 4 años, en los que la vacuna se aplica inyectada o por vía oral de 1 a 3 veces por semana.
Al pie de la letra
En general, el tratamiento integral de estas enfermedades consiste en 3 puntos fundamentales:
- Educación al paciente. Incluye qué hacer o evitar para no tener crisis, lo cual consiste básicamente en mantener un ambiente libre de humo de cigarro, polvo, humedad, pelo de mascotas y fauna nociva.
- Prescripción médica de antihistamínicos (reducen la producción de histaminas y, por ende, la manifestación de síntomas) y corticosteroides (antiinflamatorios) a nivel nasal para combatir los malestares.
- Inmunoterapia con las vacunas ya mencionadas.
“Entre lo más nuevo se encuentran los antihistamínicos que no provocan sueño y los medicamentos inhalados combinados; también, hay medicinas de tipo preventivo para no exacerbar o tener crisis. Existen otros fármacos en elaboración cuya efectividad es muy prometedora, pero debemos esperar un poco más”, indica el alergólogo.
Cuestionado sobre la atención temprana de estas enfermedades, el experto señala que en el caso de la rinitis alérgica, aunque depende del grado en que se presente, si no se atiende a tiempo puede derivar en alteraciones de las vías respiratorias a nivel de las amígdalas (parte alta de la garganta), o bien, ocasionar sinusitis (congestión de los senos paranasales) y pólipos (protuberancias internas de tejido semitransparente) nasales. También es probable que progrese a asma, por lo que el paciente no tendrá una buena calidad de vida.
Por su parte, el asma bronquial puede progresar hacia alguna enfermedad crónica, como bronquitis (inflamación de los conductos que hay al interior de los pulmones), lo que puede hacer que los pulmones pierdan efectividad y se dependa de la administración de oxígeno para respirar.
“En general, estas enfermedades son benévolas y en adultos se quitan o ya no progresan; sin embargo, hay que atenderlas a tiempo porque desafortunadamente son subdiagnosticadas y se confunden con tos o gripe común, de modo que pueden pasar 10 años o más sin que se atiendan como lo que son: alergias. Por ello es importante crear conciencia sobre su diagnóstico tanto en la población como en los médicos de primer contacto, para que la detección sea oportuna y se canalice a los pacientes a hospitales de segundo y tercer nivel”, concluye el Dr. Leonel Gerardo del Rivero.
SyM
Última actualización: 02-2013















