Centro de Alergias / Artículos

Verano, sol, flores... y conjuntivitis

La inflamación de la conjuntiva, membrana que recubre y protege a los ojos, es una lesión sumamente frecuente en temporada de calor. Polvo, polen, cambios de temperatura e intensidad de la luz solar son los principales culpables.

Las personas alérgicas sufren cada año con la llegada de la primavera y el verano, toda que vez que se magnifican los elementos que les provocan reacciones adversas en las vías respiratorias y los ojos. Si hablamos específicamente de la conjuntiva, podemos decir que es particularmente sensible a diversas sustancias que se encuentran en el ambiente, e incluso a los efectos de la luz solar, que en los últimos años se siente con mayor intensidad.

Quienes presentan enrojecimiento de los ojos, sensación de tener un cuerpo extraño en esa área, secreción blanquecina, lagrimeo e inflamación de los párpados, pueden estar seguros de ser víctimas de la conjuntivitis alérgica, es decir, la inflamación del tejido que cubre la parte interna de los párpados (conjuntiva), debido a una reacción ocasionada por entrar en contacto con alguna sustancia (alergeno), por ejemplo, polen.

Cierto, la mayoría de quienes resienten estas manifestaciones son los niños, posiblemente por cuestiones hereditarias que arrastrarán toda su vida, aunque no se puede descartar que dichos problemas afecten a personas maduras y de la tercera edad.

El Dr. Barush Cedillo Fernández, oftalmólogo egresado del Instituto de Oftalmología Fundación Conde de Valenciana, explica que en los pacientes alérgicos el organismo considera al polvo, polen, caspa de un animal, cierto alimento o medicamento como un enemigo contra el que hay que defenderse. Es así que inicia la producción de la sustancia conocida como histamina, que es la causante del edema (acumulación de líquidos que genera hinchazón), congestión y secreción de la mucosa localizada en los ojos.

Por esta razón, dice el galeno, “los médicos recetamos antihistamínicos para contrarrestar los síntomas ya descritos y devolverle al organismo el equilibrio acostumbrado”.

¡Adiós a los remedios caseros!

Todo el mundo ha recibido un consejo para aliviar estas afecciones, como colocarse rodajas de papa en los ojos, compresas de agua fría o incluso fomentos de té de manzanilla; pero ello, aunque produjera alivio momentáneo, provoca el retraso de la solución definitiva.

En opinión del Dr. Cedillo Fernández, no es bueno autorrecetarse, ya que se pueden cometer muchos errores. Por ejemplo, una persona puede pensar que su problema se resolverá con un antibiótico (que elimina bacterias), cuando en realidad lo que requiere es un medicamento contra la alergia o aquella sustancia que ha creado la inflamación.

Así, asegura el experto egresado de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), “los especialistas recomendamos a las personas que se sepan alérgicas, que antes de la llegada de las épocas críticas acudan a consulta y se lleven la receta para tomar de manera preventiva un medicamento que evite las alergias”.

Detalla el entrevistado: “Existen medicamentos muy eficientes y poderosos, y basta una gota al día para prevenir los efectos alérgicos. Ahora bien, cuando el problema ya está presente, hay fármacos que actúan rápidamente y en pocas horas logran que los síntomas desaparezcan. Los oftalmólogos tenemos un arsenal dispuesto para atender a todo tipo de pacientes y si, por ejemplo, consideramos que alguien requiere que se le aplique cortisona (antiinflamatorio), lo podemos hacer con toda seguridad. Particularmente, prefiero utilizar un producto suave que no sea absorbido por el organismo, aunque es verdad que se puede necesitar uno más potente cuando la inflamación se localiza dentro del ojo”.

Una opinión muy semejante es la de la Dra. Verónica Ortiz Guzmán, oftalmóloga adscrita al Hospital General de Zona 1-A Troncoso, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que se localiza en el Distrito Federal, quien explica que los remedios caseros producen complicaciones mayores y dificultan el tratamiento.

“Cuando la afección es de tipo alérgico sólo se administran antihistamínicos (evitan o reducen la reacción alérgica) y lubricantes, así como medidas generales de higiene y uso de gafas obscuras; no obstante, cuando el problema se complica por la aparición de una infección bacteriana, se aplican gotas con antibiótico de amplio espectro”, afirma la especialista.

A evitar complicaciones

La Dra. Ortiz Guzmán establece que cualquier irritación de los ojos que no disminuya debe ser atendida por un experto en oftalmología, ya que de esta forma se evitan complicaciones graves como el daño a la córnea, que a la postre podría poner en riesgo la visión.

El Dr. Cedillo Fernández es de la misma opinión porque, advierte, si existen cuadros repetidos de conjuntivitis que no se atiendan oportuna y eficazmente, podría deformarse la mucosa del ojo, sobre todo en la zona que se encuentra detrás del párpado, y entonces, “en lugar de observarse lisa y bonita (como la boca), podría generar lesiones que sobresalieran del ojo en forma de uvas, lo que nos obligaría a retirarlas quirúrgicamente”.

Estos casos son muy raros, pero hay que tener la previsión necesaria para no ser uno de los protagonistas, dice el prestigiado oftalmólogo, quien a manera de colofón informa que una persona menor de 30 años sin problemas evidentes en los ojos debe ir al oftalmólogo cada dos años.

“La visión es algo muy importante, y es por ello que llamo a la población en general a que cuide sus ojos y no caiga en el engaño de charlatanes que ofrecen tratamientos formidables parar tratar problemas como astigmatismo y miopía, enfermedades que solamente un especialista certificado y con experiencia puede tomar en sus manos”, puntualiza el Dr. Cedillo Fernández.