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Cómo cuidar los pulmones

Investigaciones realizadas en medicina del deporte coinciden en señalar que la práctica excesiva e intensa de ejercicio puede perjudicar los pulmones, e incluso originar enfermedades como asma.

Se sabe que el deporte contribuye al buen funcionamiento de nuestro organismo, porque compensa los nada sanos hábitos del ser humano contemporáneo. Gracias al ejercicio es posible vencer estados de debilidad, flaccidez, malestar y, también, enfermedades que van de la diabetes a los trastornos psicológicos.

Sin embargo, en esta sinfonía no falta la nota discordante que nos recuerda que todo exceso es nocivo: investigadores de la Universidad del Deporte y Educación Física de Noruega afirman, con base en un estudio efectuado entre mil 600 atletas de alto rendimiento, que la práctica deportiva extrema produce efecto negativo en los pulmones.

El resultado en sí es sorprendente: 1 de cada 10 deportistas de aquella nación europea padece enfermedades respiratorias, particularmente asma, enfermedad caracterizada por el estrechamiento de los bronquios que obliga a una persona a desarrollar mayor esfuerzo para que el aire entre y salga en los pulmones.

Cabe mencionar que gracias a este trabajo se aprecia que los resultados difieren entre atletas de distintos países, quizá por las condiciones climáticas. Así, entrenar en zonas húmedas reduce el riesgo de convertirse en asmático, mientras que los deportistas de países nórdicos (Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca) tienen la máxima probabilidad de lesionar sus pulmones.

Asimismo, se concluye que estos efectos se acentúan al paso del tiempo, y que el deterioro pulmonar pudiera ser acumulativo, pues mientras atletas con promedio de 20 años de edad sufren enfermedades respiratorias en 7%, quienes superan los 30 años tienen enfermedades hasta en 20% de los casos.

Sin embargo, la anterior no es la única investigación que llega a estas conclusiones. Durante una reunión de expertos en medicina del deporte, efectuada en Florencia (Italia), se dijo que las carreras de larga distancia, como el maratón o la marcha, implican daño superior al normal en los pulmones. También se especificó que los nadadores se encuentran en la lista negra, aunque el peligro que experimentan se debe a un problema distinto: la inhalación de cloro. Estos atletas se ven expuestos a dosis cercanas a las que se establecen como máximas para quienes laboran en industrias.

Un resultado similar se obtuvo durante los Juegos Olímpicos de 1996, en Atlanta (Estados Unidos). Ahí, un sondeo entre 700 atletas (poco más del 16% de los asistentes) reveló que 117 de ellos padecían asma, siendo los más afectados los ciclistas, de los cuales 50% afirmaron sufrir malestares en vías respiratorias.

La información antes presentada puede demostrar que la práctica deportiva de alto rendimiento tiene un precio. Sin embargo, recuerda que el deporte:

Todo ellos sin olvidar que fomenta la convivencia entre amigos y familiares, además de que da oportunidad de conocer gente, y permite una distracción momentánea de las preocupaciones, con lo que se obtiene tranquilidad y mayor claridad para enfrentarlas más adelante.