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En invierno, ejercicio bajo techo

Ejercicio bajo techo

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

El ejercicio incrementa el nivel de energía, fortalece corazón, músculos y huesos, combate ansiedad y estrés, y ayuda a quemar calorías. Con estas ventajas pocos se atreverían a pensar que pudiera afectar la salud, lo cual no es tan descabellado si se considera que la actividad física al aire libre durante el invierno daña las vías respiratorias.

Lo anterior sucede porque en dicha temporada se tiene exposición frecuente a bajas temperaturas, a lo que se suma el incremento de la contaminación ambiental, pues hay que considerar que entre diciembre y enero se intensifica la inversión térmica, fenómeno natural que se refiere al cambio de posición del aire caliente y frío, pues el primero suele subir porque es ligero y el segundo a bajar porque es más pesado, entonces, debido a que el viento contaminado con gases y partículas sólidas se enfría en invierno, tiende a acumularse a pocos metros de la superficie terrestre.

La intensidad de la inversión térmica generalmente es mayor por las mañanas, horario en el que mucha gente acostumbra correr, trotar, caminar o pasear en bicicleta. Por este motivo, es fundamental que quienes se ejercitan de esta manera tomen en cuenta que es peligroso hacerlo cuando se respira aire lleno de smog, ya que contiene altas concentraciones de ozono, sustancia que irrita las vías respiratorias produciendo ardor de garganta, tos e incómoda sensación en el pecho.

Pero esto no es todo, pues dicha sustancia también reduce la función de los pulmones -ya que daña las células que recubren los espacios de aire en dichos órganos- y disminuye la capacidad del sistema inmunológico para defender al sistema respiratorio de infecciones bacterianas o virales, como las siguientes:

  • Gripe. Afección que se caracteriza por ocasionar escurrimiento nasal, tos, dolor de garganta, estornudos, fiebre y/o dolor en las articulaciones.
  • Influenza. Infección similar a la gripe, pero más severa.
  • Laringitis. Inflamación de la laringe, órgano de las vías respiratorias ubicado entre la faringe (tubo muscular situado en la parte posterior de la boca) y la tráquea (conducto respiratorio); causa ronquera o pérdida de voz, malestar general, ardor en la garganta, fiebre, molestias al tragar alimentos y tos con flemas.
  • Faringitis. Infección en garganta o parte posterior de la boca que conduce los alimentos al esófago; genera dolores de garganta y cabeza, falta de apetito, alteración del sentido del gusto, acumulación excesiva de moco o flemas, fiebre, tos y, en algunos casos, sensación de ahogo.
  • Amigdalitis. Inflamación de las zonas que se encuentran a cada lado de la garganta para protegerla; los tejidos dañados aumentan de tamaño y se observan enrojecidos, incluso pueden lucir recubiertos por una capa blanca grisácea o amarillenta, y se manifiesta mediante ardor e irritación en la garganta, dificultad para tragar, fiebre, excesiva salivación, vómito, falta de apetito y dolor en oídos.
  • Infección en adenoides. Estas estructuras son tejidos situados entre nariz y garganta, cuya función consiste en atrapar a los gérmenes que ingresan al organismo mediante la respiración; debido a que dichos protectores se encuentran en contacto frecuente con microbios corren alto riesgo de infectarse, lo que ocasiona dificultad para respirar por vía nasal, ronquidos, apnea (interrupción de la respiración durante algunos segundos mientras se duerme), congestión nasal, tos nocturna, sensación de oído tapado y pérdida de audición.
  • Bronquitis. Padecimiento que se extiende a los bronquios (conductos que transportan el aire hasta los pulmones) y los inflama, además de ocasionar escurrimiento nasal, cansancio, escalofríos, inflamación en garganta, dolores muscular y de cabeza, fiebre, tos seca y después de 1 ó 2 días hay expectoraciones con flemas amarillas o verdes y sensación de ahogo.
  • Bronconeumonía. Infección de inicio violento y repentino que genera inflamación en pulmones y bronquios (conductos por los que entra el aire), lo que da lugar a trastornos respiratorios que si no son tratados oportunamente pueden conducir a la muerte. Ocasiona fiebre con transpiración y escalofríos por más de tres días; la frecuencia respiratoria se torna agitada, hay fatiga, tos intensa y dolor de cabeza.
  • Neumonía. También se le conoce como pulmonía y se caracteriza por dañar severamente a los pulmones, fiebre alta (a veces rebasa los 40° C), tos seca, dificultad respiratoria, escalofríos, sudoración, dolor en tórax, la piel adquiere coloración azul (cianosis), se expulsan secreciones de color verde y hay confusión mental.
  • Tuberculosis. Infección ocasionada por la bacteria Micobacteryum tuberculosis que se manifiesta con debilidad, malestar general, pérdida de peso y apetito, fiebre, sudoración nocturna, tos intensa, expectoraciones con sangre y dolor en el pecho. Aunque afecta con más frecuencia a los pulmones, puede extenderse a otros órganos, como piel, huesos, ganglios linfáticos (mecanismos de defensa), hígado, bazo (se encuentra a la izquierda del estómago), intestino, médula espinal y cerebro, por lo que si no se diagnostica a tiempo ni se recibe tratamiento, puede acabar con la vida.

Bajo techo

Por las razones antes expuestas, los médicos recomiendan evitar la actividad física al aire libre durante la temporada invernal, pero esto no significa cambiar la bicicleta por los videojuegos o la televisión, sino suspender el ejercicio a la intemperie. Lo ideal es que la gente practique deporte en lugares cerrados, por ejemplo, en el gimnasio o en alguna habitación de la casa.

Esta opción es importante, sobre todo en estos momentos en que existe fuerte campaña de promoción de la actividad física, debido al alto nivel de sedentarismo (falta de ejercicio, así como permanecer mucho tiempo sentado) y la prevalencia de obesidad en la población mexicana.

Ahora bien, si decide acudir a un gimnasio debe tomar en cuenta algunos aspectos importantes para evitar malas experiencias o conceptos equivocados con respecto al establecimiento:

  • Localización. Es preferible que esté ubicado cerca de la casa u oficina, ya que ello impide que el traslado provoque flojera.
  • Orientación y control. Los instructores deben estar altamente capacitados y tener la mejor disposición para orientar y diseñar rutinas de ejercicios, además de resolver dudas e inquietudes.
  • Ventilación y limpieza. El gimnasio debe estar ventilado y cumplir con todas las normas de higiene.
  • Ambiente agradable. Siempre conviene averiguar con anticipación qué tipo de personas frecuentan el lugar, pues cuanto más nos identifiquemos con ellas, mejor nos adaptaremos.
  • Equipo. No es necesario que el gimnasio esté provisto con los aparatos más modernos y sofisticados, basta con que éstos se encuentren en buen estado y que sean adecuados para ejercitar cada parte del cuerpo.
  • Horarios. Deben ser flexibles, pues ello permitirá programar de mejor manera el tiempo destinado a la actividad física.
  • Costos y contratos. Pregunte qué actividades incluye la tarifa a pagar, pues hay lugares en los que se ofrecen clases de baile, spinning (ejercicio que incluye el uso de bicicleta fija en diferentes velocidades y posiciones, acompañado de música) o aerobics mediante costo extra; de esta manera no se llevará sorpresas.

Recuerde que es muy importante contar con la asesoría de un instructor, pues aunque parece fácil ejercitarse con los aparatos es necesario conocer la técnica de uso para evitar lesiones; además, siempre tenga en mente que el entrenamiento debe ser progresivo y abarcar acondicionamiento físico con pesas, aerobics y estiramiento.

Si considera mejor opción la actividad física en casa, ya sea porque tiene un horario muy complicado o le resulta más confortable, no es necesario que llene su hogar con muchos aparatos, es suficiente con una bicicleta estática, o bien una caminadora y un par de pesas.

Los dos primeros permiten tener buen entrenamiento aeróbico, el cual favorece la respiración y al corazón, y permite la pérdida de calorías; respecto a las pesas, es conveniente adquirir las que están provistas de discos extraíbles para disminuir o aumentar el peso fácilmente. En caso que tenga dudas sobre qué ejercicios es conveniente practicar, puede apoyarse con videos especializados y acudir de vez en cuando a un gimnasio para pedir asesoría a un instructor calificado en entrenamiento y nutrición.

Por otra parte, independientemente de la condición física que se tenga, nunca se deben ignorar los ejercicios de calentamiento, ya que permiten preparar al cuerpo para el entrenamiento y evitan lesiones.

Asimismo, cuando alguien no acostumbra practicar actividad física y ha decidido iniciarse en ella, es necesario que acuda al médico general para que evalúe su estado de salud y recomiende el tipo de rutina más adecuado.

Por último, tenga presente que aunque las condiciones climáticas no sean favorables, no hay pretexto para quedarse sentado o acostado viendo televisión pues, como puede apreciar, hay alternativas que permiten mantenernos en movimiento.

SyM
Última actualización: 04-2013

 
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