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Cómo fortalecer al sistema inmunológico

Martes 12 de abril del 2016, 04:36 pm, última actualización

Aunque su misión es defendernos del ataque de infecciones, hay ocasiones en que el sistema inmunológico se debilita y pierde la batalla, lo que generalmente ocurre por mala alimentación, falta de ejercicio, envejecimiento y estrés.

Fortalecer al sistema inmunológico, Sistema inmune

El sistema de defensas que protege a nuestro organismo de las agresiones externas funciona como especie de lupa que circula por todo el cuerpo para reconocer elementos extraños (también llamados antígenos) y reaccionar contra ellos; éstos incluyen virus, bacterias, hongos, órganos y tejidos transplantados de otro individuo o tumores.

Los órganos en donde se aloja el sistema inmunológico se denominan linfoides, e incluyen las siguientes estructuras:

  • Adenoides. Glándulas localizadas en la parte posterior de la nariz.
  • Amígdalas. Masas ovaladas que se encuentran en la parte posterior de la faringe.
  • Apéndice. Tubo pequeño unido al intestino grueso.
  • Bazo. Órgano del tamaño del puño situado en la cavidad abdominal.
  • Médula ósea. Tejido graso y blando localizado en cavidades óseas.
  • Nódulos linfáticos. Elementos pequeños en forma de fríjol que se encuentran en todo el cuerpo y se conectan a través de los vasos linfáticos.
  • Placa de Peyer. Tejido ubicado en el intestino delgado.
  • Timo. Son dos lóbulos que se unen por delante de la tráquea y detrás del esternón.
  • Vasos linfáticos. Red de canales ubicada en todo el cuerpo que transporta linfocitos.
  • Vasos sanguíneos. Arterias, venas y capilares por donde fluye la sangre.

Cabe destacar que los glóbulos blancos (células sanguíneas) juegan importante papel en la defensa del organismo, ya que se encargan de protegerlo contra los diferentes tipos de microbios, por ello, cuando se presenta alguna infección aumentan su número para mejorar las defensas.

Es importante saber que existen diferentes tipos de estas células, como los linfocitos (defienden mediante la producción de anticuerpos), neutrófilos (atacan a todo tipo de organismo extraño), eosinófilos (se activan para atacar parásitos o en caso de alergia), y monocitos y granulocitos (encargados de digerir microorganismos extraños hasta eliminarlos).

Siempre fuerte

Especialmente en personas de edad avanzada, mala alimentación, falta de ejercicio, fumar, consumir bebidas alcohólicas y estrés son factores que propician debilitamiento del organismo y ocasionan que el sistema inmunológico no reaccione ante las agresiones externas, lo que deriva en frecuentes e intensas enfermedades infecciosas.

Por lo anterior, es muy importante cuidar diversos aspectos que enunciamos a continuación:

Alimentación

Es común que las personas de la tercera edad descuiden su alimentación debido a que padecen enfermedades que los incapacitan, se les dificulta masticar, viven solas y llegan a sentir poco apetito; pese a lo anterior es fundamental que su dieta incluya cuatro comidas ligeras, las cuales deben suministrar al organismo todos los nutrientes necesarios para ayudar a fortalecer al sistema de defensas, por ello, nunca olvide incluir comestibles de los diferentes grupos:

  • Carbohidratos. De manera natural se encuentran en azúcar, pan, pastas, cereales y harinas, y son los suministradores de energía por excelencia, ya que proveen a cuerpo y cerebro del "combustible" que necesitan para poder funcionar. Una vez que se ingieren se almacenan como glucógeno (tipo de azúcar) en músculos e hígado para mantener normales los niveles de glucosa en la sangre y "alimentar" al sistema nervioso. La mejor fuente son los denominados complejos (se caracterizan por no ser dulces) debido a que previenen la aparición de alteraciones gastrointestinales y contienen alta cantidad de fibra y vitaminas (pastas, harinas, pan, papa y cereales).
  • Grasas. Son usadas como fuente de energía, resultan esenciales para la absorción de las vitaminas A, D, E y K, y nunca deben suprimirse de la dieta porque ello impediría la producción de hormonas. Se obtienen al seguir dieta balanceada, y su consumo debe moderarse para evitar problemas gastrointestinales y subir de peso.
  • Proteínas. Contribuyen al buen estado de músculos y mejor rendimiento físico; sin embargo, debe desecharse la creencia de que ingerirlas en altas cantidades aumenta el volumen muscular; al hacerlo lo único que se conseguirá es almacenarlas en forma de grasa. De manera natural se encuentran en carnes rojas y blancas, huevo, leche y quesos, alimentos que deben evitarse poco antes de hacer ejercicio debido a que tardan en digerirse y podría presentarse malestar estomacal.
  • Vitaminas y minerales. Dentro de los llamados micronutrientes (porque se necesitan en menor cantidad), encontramos a los minerales y las vitaminas, los cuales juegan importante papel en el organismo, y si no son ingresados con la dieta diaria a un nivel adecuado producen enfermedades por deficiencia (por ejemplo, anemia o desnutrición); se encuentran en todos los alimentos, especialmente en frutas y verduras.

Deporte

Por otra parte, no se debe dejar de lado al ejercicio físico, pues como bien sabemos proporciona grandes beneficios en la respuesta inmunológica, pero debe tenerse cuidado, ya que si se practica en forma excesiva el organismo se debilitará y quedará expuesto al ataque de microbios. Lo más recomendable es practicarlo de 3 a 4 veces a la semana durante 20 ó 30 minutos; puede optarse por caminata, natación, jogging o spinning.

Medicamentos

Ahora bien, otra manera de fortalecer nuestras defensas es mediante medicamentos que tienen el mismo principio de las vacunas, es decir, contienen porciones inactivas de microorganismos. Al ser administrados no se desarrollan enfermedades, el sistema inmunológico "aprende" a detectar los microbios, y cuando éstos lleguen a infectar nuestro cuerpo estará entrenado para destruirlos exitosamente.

Estrés

El estrés afecta gravemente la salud, ya que es causante de migraña, debilitamiento del sistema inmunológico, cansancio crónico y angustia, entre otros trastornos, razones por las que es necesario ponerle un alto mediante las siguientes actividades:

  • Practicar técnicas de relajación y meditación; el yoga resulta excelente opción.
  • Practicar ejercicio físico.
  • Seguir dieta balanceada.
  • Dedicar tiempo a la recreación y entretenimiento.
  • Compartir las adversidades con alguien de absoluta confianza.

Hay muchas labores que en conjunto pueden ayudarnos a proteger el sistema inmunológico, así que lo mejor es actuar para prevenir infecciones.

SyM - Pedro Álvarez

 

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