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Iones para la salud

La carga eléctrica del aire influye en nuestro organismo y mente, ya que puede ocasionar cansancio, dolor de cabeza, enojo e insomnio, o bien, es posible que produzca relajación, resistencia a enfermedades y aumento del rendimiento corporal. ¡Aprende a sacarle provecho!

El aire, como toda materia, está formado por un conjunto de moléculas, cada una de las cuales contiene pequeñas partículas de cargas positivas, también llamadas protones, y negativas o electrones; sin embargo, estas últimas tienden a ser más ligeras que aquéllas, por lo que con el movimiento se liberan, separándose del protón (al que rodean) convirtiéndose en iones.

Para prolongar la vida es necesario que la atmósfera mantenga equilibrio molecular, por ello debe ser constante la presencia de cuatro iones negativos por cada positivo en el aire, aunque en realidad ya no es así, pues a diario se registra mayor cantidad de estos últimos debido, especialmente, a la contaminación ambiental.

Dicha inestabilidad afecta la salud y el estado anímico del ser humano, dado que al contacto con la polución se producen trastornos como dolor de cabeza, congestión nasal, cansancio, irritabilidad, angustia y aumento del ritmo cardiaco, entre muchos otros.

¿Cómo se generan?

Si bien los iones positivos son resultado principalmente de ambientes contaminados —como se mencionó—, existen otros factores que también los producen, por lo que se dividen en dos grupos según su origen:

Naturales

Artificiales

Todo organismo vivo posee determinada estructura que funciona gracias a la acción de corrientes eléctricas y magnéticas muy débiles. Por esta razón los iones (campos electromagnéticos) de origen artificial como los que a continuación mencionamos, pueden llegar a provocar, a mediano y largo plazos, enfermedades graves en el cuerpo humano:

Estudiosos de Arquitectura afirman que los edificios de oficinas sin ventanas al exterior causan numerosas patologías (enfermedades) por la mala calidad del aire que se respira en ellos, ya que el ambiente se climatiza con ventiladores, lo que afecta la salud de sus ocupantes, generando el “síndrome del edificio enfermo” en cuyo interior, generalmente, laboran muchas personas, lo que conjuga diversos factores dañinos, como calefacción, humo de cigarro, fibras sintéticas en mobiliario, uso de computadoras, aparatos eléctricos, y lámparas con luces fluorescentes, elementos que suelen viciar el aire causando en el personal debilidad, ansiedad, depresión, insomnio y enfermedades respiratorias, entre otras dolencias que solemos creer se producen por otras causas.

¿Cuáles son saludables?

Cuando se producen descargas eléctricas durante una tormenta o lluvia, la atmósfera se limpia al tiempo que el aire se “carga” de iones negativos, lo cual, en realidad, es “positivo” para la salud, ya que adquiere importantes propiedades terapéuticas.

Por ello, es recomendable pasear cerca de montañas o donde existan plantas, ríos o lagunas, así como aspirar brisa marina, pues la formación de pequeñas gotas en ambientes sometidos a fuerte agitación provoca que el agua se divida al chocar entre sí y se cargue negativamente, permitiéndonos respirar su parte más volátil, produciendo bienestar inmediato en cualquier ser vivo. A este fenómeno se le conoce como efecto Lenard, denominado así en honor a su descubridor, el físico alemán Philip Lenard, Premio Nobel en 1905.

A su vez, gracias a la creación de clorofila por las plantas, el ser humano obtiene los siguientes beneficios:

La ionización negativa del aire produce relajación y aumenta el rendimiento corporal y psíquico. No obstante, el efecto más importante es la reducción de serotonina, conocida también en los gremios médico y científico como “hormona del estrés”.

Purificando el entorno

Para mejorar la calidad del aire en el hogar o lugar de trabajo, donde habitualmente pasamos 80% de nuestro tiempo, es conveniente reducir en lo posible los campos electromagnéticos producidos por aparatos domésticos o de oficina apagándolos cuando no se utilicen; disminuir el uso de calefacciones y aire acondicionado; preferir fibras naturales para la decoración de pisos y muebles, además de renovar el aire seco o viciado ventilando adecuadamente el sitio, ya sea colocando plantas naturales, fuentes de agua o aparatos ionizadores y mantener ventanas entreabiertas.

Es conveniente indicar que recurrir a alguno de los métodos referidos es imprescindible, pues se ha comprobado que si bien la calidad del aire es casi 100% pura en la montaña, ese porcentaje baja a 7% en las ciudades y es de sólo 2% en el interior de hogares o centros de trabajo.

De tal forma que el uso de aparato purificador-ionizador para restablecer el equilibrio natural del aire que respiramos en tales sitios es muy útil, ya que logra eliminar incluso, contaminantes como polvo, polen, pelo de animales, ácaros y hasta virus y bacterias, invisibles pero dañinos para el organismo.