Fumar, hábito que está dañando a los jóvenes mexicanos - SyM
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Fumar se inicia cada vez a menor edad

Lunes 26 de junio del 2017, 04:54 pm, última actualización.

El aumento de fumadores es alarmante, ya que se trata de jóvenes menores de edad, quienes ya decidieron una adicción antes de un plan de vida.

Adicción al tabaco en jóvenes mexicanos
Fumar se inicia cada vez a menor edad

 ¿Por qué fuman?

Diferentes factores influyen para que los mexicanos se inicien en el hábito de fumar, el consumo de cigarrillos en jóvenes va en aumento, por lo que también se incrementa el riesgo de diversos padecimientos.

Normalmente durante la adolescencia tomamos decisiones que nos influirán el resto de nuestras vidas, ya que es la etapa donde termina de moldearse la personalidad y visualizamos las opciones de un plan de vida a manera personal y profesional. Para ello adoptan estereotipos de otras personas que no necesariamente son benéficos.

Los jóvenes imitan comportamientos, acciones y actitudes de todas esas personas o personajes que observan a diario. Desafortunadamente, no todos los estereotipos son modelos a seguir, y pueden influenciar de forma negativa a quienes los admiran. La tendencia a fumar puede reflejarse en el patrón de conducta de otras personas.

En este sentido, la Dra. Guadalupe Ponciano Rodríguez, fundadora de la Clínica para Tratamiento del Tabaquismo y directora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, afirma que aunque el consumo de cigarrillos depende de diversos elementos, como el intenso bombardeo publicitario o el deseo de ser aceptado en un grupo de amigos, resulta más determinante el hecho de que los adolescentes adoptan prototipos de personalidad del mundo que les rodea; padres, actores, empresarios o políticos se convierten en sus "modelos a seguir", y si alguno de éstos es fumador, es muy probable que dicho hábito también sea imitado.

Hay notable relevancia en el caso mexicano, ya que esta cualidad es típica en los jóvenes, que en combinación con un entorno social propicio para el consumo de drogas legales, ha favorecido que la edad promedio en que éstos prueban el tabaco se haya reducido considerablemente, iniciando la exposición temprana a sus efectos nocivos.

Más temprano y más frecuente

La Dra. Ponciano Rodríguez, explica que "el tabaquismo es la adicción que un individuo tiene hacia la nicotina (uno de los componentes del tabaco), y que en primer lugar se relaciona con una respuesta de tipo físico, ya que la persona experimenta importante satisfacción a nivel de su sistema nervioso que lo 'engancha', y le hace difícil abandonar el hábito". Aunado a ello, el fumador relaciona al cigarrillo con situaciones cotidianas, como asistir a fiestas y conversar con amigos mientras toma café o bebe una copa, dando origen a una segunda dependencia de tipo emocional.

Otra característica importante de la adicción al tabaco es que se percibe como una sensación negativa, al no recibir la dosis de nicotina, es común que alguien habituado al cigarrillo que se encuentra en un sitio donde no se permite fumar, empiece a sentir el síndrome de abstinencia, luego de 3 o 4 horas, se torna nervioso, observa constantemente el reloj, le sudan las manos y empieza a sentir angustia.

A pesar de las advertencias constantes de que inhalar humo de tabaco se relaciona con numerosas complicaciones médicas, la presencia de este hábito es amplia, debido, en gran medida, a su capacidad adictiva.

La Encuesta Nacional de Adicciones indicó que en 2002, en México había aproximadamente 16 millones de personas consumiendo cigarrillos y 48 millones de fumadores pasivos, es decir, gente que comparte su espacio vital con uno o más adictos y que respira sustancias tóxicas en forma involuntaria. En 2011, se registraron más de 17 millones de fumadores, por lo que sabemos que hay más de 60 millones de mexicanos expuestos a los efectos nocivos del humo del tabaco.

Sumado a esto, la Dra. Guadalupe Ponciano subraya que el tabaquismo en México ha adquirido dos características importantes: la adicción al tabaco a más temprana edad. En comparación con encuestas realizadas en 1988, que señalaban que los inicios de esta adicción eran a los 18 años, los datos más recientes revelan que ahora es a los 13 años. La Encuesta Nacional de Adicciones registró también en 2012, 7.1 millones de fumadores entre los 12 y 17 años. Además de que se prevé que en un futuro la edad sea aún menor, por las deficiencias en la situación social y económica.

La segunda característica radica en la relación de consumidores por género. En los adolescentes encontramos una relación 1 a 1, es decir, por cada hombre hay una mujer que fuma. Esto es muy preocupante, tomando en cuenta que el organismo de ellas es más susceptible a los efectos del tabaco.

Está comprobado que el consumo de cigarrillos es más frecuente entre personas de clase socioeconómica baja o con pocos estudios; sin embargo, en México los porcentajes se reparten por igual en todos los grupos poblacionales. "Esto nos tiene desconcertados porque se supone que es más difícil que alguien con más conocimientos consuma drogas, pero estudios realizados en la UNAM nos han mostrado que 25% de los estudiantes fuman, lo cual es terrible", describe la experta.

Bombardeo constante

Ni prohibir la venta de cigarros a menores, ni elevar el precio del tabaco, ni la restricción de publicidad, ni garantizar espacios libres de humo, han conseguido reducir los altos niveles de consumo de esta droga permitida.

La Dra. Ponciano Rodríguez asegura que hablar del inicio del hábito de fumar durante la adolescencia involucra muchos factores. Uno de los primeros es la imitación, pues el adolescente se encuentra en una etapa complicada para establecer su personalidad; no es un adulto y tampoco es un niño, de modo que copia a otros para definirse. Por lo que si sus padres, un maestro, algún artista o personaje público fuma, es una condicionante.

Hay más motivos que acercan al adolescente a probar el tabaco, como la curiosidad de acceder a un comportamiento o código que socialmente se ha clasificado "para adultos", ya que el joven vive con el deseo constante de querer ser mayor. Otro factor típico consiste en experimentar la presión de un grupo social, pues rechazar la invitación a fumar un cigarrillo en un círculo de amigos donde todos los consumen llega a generar sensación de rechazo o marginación real.

Sobre la propagación de estereotipos, el consumo de cigarrillos se asocia a una idea de libertad, rebeldía, intelectualidad o sofisticación. De ahí que los anuncios comerciales de las compañías tabacaleras difundieran en su momento la imagen de jóvenes triunfadores, atractivos, sanos y no a personas con rinitis, gente con oxígeno o tosiendo, ya que siempre están en situaciones muy favorables, y muchos adolescentes creen esa fantasía e intentan imitarla.

Respecto a la publicidad, la especialista resalta que en años recientes se han generado cambios importantes que vale la pena tener en cuenta: "La mayoría de las compañías productoras son estadounidenses o británicas, y en sus países de origen se han creado legislaciones muy estrictas sobre el consumo de cigarrillos. Debido a esto, las campañas de publicidad se han volcado hacia naciones en vías de desarrollo, donde hay gran población de jóvenes y un mercado potencial muy grande".

En la actualidad está prohibido regalar cajetillas en conciertos y antros, pero ello no es impedimento para que los fabricantes de cigarros queden al margen, puesto que obsequian playeras, gorras, encendedores y otros presentes rotulados con su logotipo, con la finalidad de que el adolescente coleccione estos objetos. Estudios realizados en distintos países han demostrado que los jóvenes que coleccionan cajetillas (normales y de edición limitada), además de objetos promocionales de una marca tienen mayor posibilidad de caer en la adicción al tabaco.

Un giro más en las estrategias consiste en organizar promociones y concursos que ofrezcan papel activo al consumidor y genere mayor expectativa del producto.

Influencia de la familia

Hay estudios que demuestran que cuando alguno de los padres fuma, en especial la mamá, los hijos tienen automáticamente cuatro veces más riesgo de adquirir el mismo hábito.

A esto se debe agregar que la disponibilidad del producto queda abierta para los muchachos con la presencia de un consumidor de tabaco en casa, ya que cuando alguno de los progenitores olvida su cajetilla es fácil sacar un par de cigarros sin que se note. Además, la experta señala que es más fácil empezar a fumar en familias disfuncionales, aquellas en donde se presentan fracturas en su estructura interna (hay un padre alcohólico o una madre con problemas de neurosis), pues aunque el tabaco no ofrece una solución real a los problemas genera un escape momentáneo a la tensión y el enojo que se viven en el hogar.

Efectos negativos

Está claro que las consecuencias más conocidas del cigarro tardan algunos años en aparecer, y tal vez ello es una causa más de que los jóvenes lo consuman sin tener en cuenta los daños a su salud. Sin embargo, la especialista indica que el tabaco también da origen a padecimientos en el corto plazo que, paradójicamente, perjudican uno de los aspectos a los que el adolescente presta más atención: su propia imagen.

"Algunos problemas aparecen muy rápido —afirma la Dra. Ponciano Rodríguez—, como mal aliento (halitosis), debido a que el humo del tabaco tiene acción irritante que mata a algunas de las bacterias que habitan normalmente en la boca y da lugar a la aparición de gérmenes oportunistas que tienen un aroma muy especial, nada agradable".

A mediano plazo, el daño a la boca puede generar gingivitis o inflamación de las encías, lo cual desencadena que los restos de alimentos queden atrapados entre los dientes y el tejido blando, a su vez, esto da origen a numerosos padecimientos que incluso pueden ocasionar la pérdida de algún diente, lo cual es contraproducente para un joven que busca tener una sonrisa atractiva.

Por otra parte, la directora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo, acota que "el humo de tabaco contiene gran cantidad de radicales libres (moléculas que inducen al envejecimiento), y es por este motivo que el cutis de un adolescente que fuma se empieza a secar y el cabello se maltrata en forma notoria".

Otros aspectos en contra del cigarrillo radican en el cambio de olor corporal, que puede resultar muy molesto para quienes se encuentran cerca, o en que disminuye el rendimiento físico justo en una edad en la que el deporte es tan importante.

Expresa también que hay efectos que aunque se manifiestan desde el principio no son muy notables, ya que requieren tiempo para desarrollarse. "Las jovencitas fumadoras tienen alteraciones menstruales debido al tabaco, variaciones muy leves en su ciclo de las que no se dan cuenta o a las que no les prestan atención; sin embargo, están dañando prematuramente su aparato reproductor, en concreto a las trompas de Falopio. Quizás esto no genere preocupación a los 16 años, pero es el principio de un problema que se manifestará cuando se busque un embarazo. En cuanto a los muchachos, el tabaquismo se asocia a disfunción eréctil por el daño que promueve en venas y arterias, y aunque es cierto que esto no se manifiesta en la juventud, incrementa el riesgo de que el problema surja más adelante".

Muchos especialistas califican al tabaco como "droga puerta de entrada", debido a que su consumo estimula a experimentar con más drogas. "Es comúnmente observado que los jóvenes que consumen tabaco son también aficionados a las bebidas alcohólicas, además de que sabemos que el enervante prohibido que se utiliza con más frecuencia es la marihuana. Para un joven que sabe fumar es muy fácil probar y utilizar esta otra droga, pues no tiene que aprender la técnica para hacerlo", considera la especialista.

Todo este panorama debe considerarse sin olvidar que los jóvenes aficionados al cigarrillo van a ser los futuros clientes de los hospitales debido a problemas como hipertensión, úlceras, infartos, enfisema, bronquitis, cáncer, entre otros padecimientos.

¿Qué hacer?

Llama la atención el hecho de que a pesar de que se realizan campañas de prevención y difusión sobre los riesgos del tabaco, los índices de consumo siguen siendo muy altos e incluso han aumentado. La conocedora considera que estos esfuerzos (organizados por la Secretaría de Salud a través del Consejo Nacional Contra las Adicciones) están dirigidos a todo tipo de personas, sin especificar género o edad, y por ello no son captados adecuadamente.

La experta comentó de igual forma sobre los aspectos que deberían reforzarse en torno a la juventud de nuestro país, ya que no basta con brindar información sobre el tabaquismo y sus consecuencias, sino orientarlos para moldear de mejor manera su personalidad.

Un niño que es educado para que tenga seguridad en sus decisiones, que se aprecie como individuo y aprenda a relacionarse y comunicarse adecuadamente con los demás, será con certeza, un adolescente libre de adicciones.

Respecto al tratamiento para dejar de fumar en adolescentes, recalcó que las clínicas contra el tabaquismo son cada vez más numerosas en México, por lo que aumenta la posibilidad de brindar tratamientos adecuados.

Cuando una persona llega a estas clínicas se evalúan sus características, como saber en qué momento fuma (por ejemplo, el fumador social sólo lo hace en antros y fiestas). Después se realiza una evaluación del grado de adicción a la nicotina desde el punto de vista físico y se obtienen más datos sobre su personalidad y capacidad de afrontar problemas.

Una vez que se cuenta con la recopilación de datos y características totales del paciente, se plantea el tratamiento. En el caso de los jóvenes casi siempre se trata de una adicción emocional y no de tipo físico, por su corta exposición a la nicotina, a comparación de fumadores que llevan 30 o 40 años haciéndolo. De este modo, se integra a los jóvenes, a terapia individual o de grupo basadas en un programa llamado cognitivo conductual, donde el tema principal expresa que fumar es un acto aprendido y puede erradicarse.

Finalmente, la Dra. Guadalupe Ponciano expone que esta labor dura aproximadamente 10 semanas, durante las cuales es posible recurrir a una terapia de reemplazo de nicotina para evitar el síndrome de abstinencia, y posterior a esto se da seguimiento al paciente a lo largo de un año mediante una sesión al mes, ya que el tabaco, al ser una droga legal, favorece la recaída.

SyM - Rafael Mejía

 

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