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Mesotelioma pleural: surge una esperanza para combatirlo

Este tipo de cáncer pulmonar es muy agresivo y suele estar relacionado con la exposición al amianto (asbesto), por ello una vez confirmado su diagnóstico, comúnmente su curso es fatal a largo plazo. Por fortuna, investigadores franceses han logrado avances para tratarlo con la vacuna contra la rubéola, la cual ha eliminado las células cancerosas en pruebas de laboratorio.

Cuando la pleura es invadida por cáncer

El mesotelioma pleural maligno es tipo de cáncer que afecta a la membrana que cubre los pulmones, es decir, la pleura; según especialistas, es más frecuente en hombres que en mujeres entre 50 a 70 años de edad. 

Entre las causas del también llamado cáncer de pleura se encuentra el contacto con polvo de amianto (80% de casos diagnosticados) con un período en apariencia inactivo de 20 a 40 años desde el inicio de la exposición, así como radioterapia y algunos tipos de virus. 

Los síntomas de cáncer pulmonar que con frecuencia están vinculados son:

Este padecimiento puede ser diagnosticado con ayuda de rayos X, tomografía computarizada de tórax, toracoscopia (inserción de un tubo con una cámara en el pecho) y biopsia, pruebas mediante las cuales es posible evidenciar si hay engrosamiento de la pleura de uno o ambos pulmones o presencia de células cancerosas. También es de mucha utilidad clínica mencionar antecedentes de exposición a materiales de amianto. 

Hasta ahora el tratamiento para mesotelioma pleural maligno consiste en quimioterapia, radioterapia o cirugía; sin embargo, la enfermedad tiene un mal pronóstico, pues sólo suele permitir una sobrevida de 4 a 18 meses, según edad y salud general del paciente, así como su respuesta a la terapia y etapa en la que el tumor haya sido detectado. 

Vacuna contra la rubéola, esperanza para tratar cáncer de pleura

El uso de fármacos y virus como el de la rubéola para infectar células cancerosas y así activar una respuesta del sistema inmunitario del organismo contra los tumores, es la base del estudio realizado por equipo de investigadores a cargo del doctor Mark Grégoire, director de investigación del Institut National dela Santéet dela Recherche Médicale(INSERM), en Francia. 

"En colaboración con el Instituto Pasteur, y particularmente con el equipo del profesor Frederic Tangy del laboratorio de genómica viral y vacunación, nos dimos cuenta de que la vacuna contra la rubéola tiene como blanco las células cancerosas, no las células normales. Además de esto la vacuna estimula una respuesta inmune del organismo capaz de destruir las células tumorales que aún viven", explica Grégoire. 

“En células tumorales cultivadas en laboratorio los resultados son espectaculares: en presencia de la vacuna contra la rubéola, éstas se infectan y transmiten el virus atenuado a otras células, ¡y todas mueren!", explica por su parte el doctor Jean-François Fonteneau, miembro del equipo de Mark Grégoire. 

Por lo tanto, este método sería prometedor para el cáncer de pleura maligno actualmente considerado incurable. Sin embargo, debido a que el tipo de inmunización de la rubéola que se requiere es de 100 a 1000 veces más concentrada, los expertos aclaran que hace falta financiamiento para que algún laboratorio pueda fabricar esta opción terapéutica. 

Este avance se suma al lanzamiento de la vacuna para cáncer pulmonar Cimavax EGF, en Cuba (aprobada en enero de 2011), donde científicos del Centro de Inmunología Molecular (CIM) deLa Habana, se encargaron de desarrollar una fórmula basada en proteína modificada que ataca sólo a las células cancerígenas. Investigación que comenzó en 1992. 

Dicha vacuna logra convertir el cáncer en una enfermedad crónica manejable mediante la generación de anticuerpos contra las proteínas que desencadenaron la proliferación descontrolada de células. Está indicada en pacientes con cáncer avanzado en los pulmones y que no muestran una respuesta favorable a tratamientos como quimio y radioterapia. 

Cabe mencionar que esta tecnología sentó bases para generar una segunda vacuna contra cáncer pulmonar, Racotumomab, que fue registrada en la isla a finales de 2012. Sin embargo, aunque ninguno de los tratamientos cura la enfermedad, logran aumentar la calidad y esperanza de vida de los pacientes.