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Disfonías: cuando falla la voz

La voz es uno de los recursos más preciados del ser humano, pues le permite comunicarse a través del habla o expresarse con el canto. Sin embargo, a menudo se expone a factores que le ocasionan trastornos o disfonías, mismos que pueden evitarse con disciplina e información.

Cuando una persona sufre algún trastorno de la voz, se cree que todo se debió a que gritó más de la cuenta, o bien, a que se descuidó y se enfrentó a un brusco cambio de temperatura. Sin embargo, existen otras causas que provocan daño en las cuerdas vocales, como contaminación ambiental, consumo excesivo de tabaco y alcohol e, incluso, la presencia de reflujo esofágico.

La Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, A. C. (Fesormex), organismo líder en la difusión de investigación científica en tratamientos de oído, nariz y garganta, señala en diversos informes que los cambios anormales en la voz son considerados como una disfonía, la cual se define como un trastorno en la calidad y cantidad de la voz.

Las causas que originan estos problemas son diversas, señalan los especialistas de Fesormex, aunque la principal es el hecho de que las cuerdas no pueden juntarse adecuadamente. Asimismo, la disfonía se considera de origen orgánico cuando es producto de malformaciones congénitas, problemas tumorales o neurológicos, así como de trastornos musculares o golpes.

Por otro lado, se ha definido que hay disfonías funcionales, que son aquellas en las que no existe un daño físico, sino una causa psicológica o emocional.

Los tipos de disfonía orgánica más comunes son:

Los especialistas de Fesormex explican que en caso de que un cuadro de disfonía se prolongue más de una semana, se acompañe de dolor de cabeza, tos con sangre, dificultad para tragar y pérdida completa o grave de la voz (afonía), se debe acudir en busca de ayuda profesional.

Como es de suponerse, el tratamiento de disfonías que se instaure será individual. En ocasiones se lleva a cabo tras una simple revisión visual del médico en la zona de la faringe y laringe, si bien en otras ocasiones habrá necesidad de realizar estudios complementarios para encontrar la causa del padecimiento.

Algunos consejos para cuidar las cuerdas vocales son:

La voz y las emociones

Muchas personas con problemas emocionales saben que cuando enfrentan una crisis de estrés o angustia resienten los efectos en su organismo. En algunos casos podrá presentarse gastritis, en otros más dolor de cabeza o incremento en la presión arterial, y en unos más las consecuencias se perciben en las cuerdas vocales, sobre todo en gente con personalidad depresiva.

Al parecer, el organismo encuentra a veces que esa es la mejor manera de encauzar la presión. De hecho, algunos especialistas en Foniatría dicen que las personas tímidas, retraídas y solitarias son las que con más frecuencia acuden a consulta para atender casos de afonía, lo que puede relacionarse con la imposibilidad que tienen de verbalizar lo que les sucede, enfrentar una petición de aumento de sueldo o rechazar una imposición injusta de parte de la autoridad.

En este punto haríamos bien en tomar en cuenta la opinión de un especialista en salud mental. El Dr. Marcos Suffriti, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Austral, en Argentina, piensa que “es posible que una persona pierda la voz debido a causas emocionales, aunque con base en mi experiencia y lo que se describe en documentos médicos, no es lo más frecuente. Cuando ocurre, la afonía toma el lugar de algunos síntomas emotivos como angustia o depresión”.

Si queremos ser más precisos, habrá que decir que los expertos en salud mental definen a la afonía histérica como aquella alteración del timbre de la voz, o pérdida total de ésta, que se produce sin que exista alguna causa fisiológica.

Los síntomas de la afonía histérica son los siguientes:

Quienes están más expuestos a este tipo de afección son las personas hipersensibles, las que se deprimen con frecuencia o tienen cuadros de angustia o ansiedad, así como aquellos que temen enfrentar situaciones emocionales fuertes, como la muerte de un ser querido, un asalto o despido laboral.