Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Edema pulmonar, líquido en los pulmones que puede costar la vida

Martes 04 de marzo del 2014, 03:26 pm, última actualización.

Problemas cardiacos y mal funcionamiento pulmonar o de los riñones pueden provocar que los pulmones acumulen agua en su interior dificultando con ello la respiración, al grado que de no recibir atención inmediata el afectado morirá en pocas horas; ¿por qué se presenta?

Edema pulmonar

Quienes en exceso fuman, consumen sal o grasas, padecen presión arterial alta (hipertensión), llevan intenso ritmo de vida o tienen antecedentes familiares de problemas cardiacos, son propensos a sufrir edema pulmonar, es decir, acumulación de líquidos —principalmente agua— en los pulmones; ¿cómo se explica lo anterior?

Los factores mencionados pueden provocar que las arterias coronarias (responsables de enviar sangre al corazón) reduzcan el tamaño en su interior, por lo que el vital líquido circulará con lentitud haciendo que oxígeno y nutrientes que el órgano necesita para funcionar se reciban en muy poca cantidad. En consecuencia, las células que no tienen acceso al oxígeno poco a poco sufrirán daños graves, propiciando que el corazón no trabaje a su capacidad total.

Esta insuficiencia cardiaca provoca aumento de la presión en las venas pulmonares haciendo que el líquido se filtre por los poros de las venas y sea dirija a alvéolos ( bolsas en donde se da el intercambio de oxígeno y bióxido de carbono), bronquios (cada uno de los conductos que transportan el aire hasta los pulmones y en su interior) y bronquíolos (subdivisión de los anteriores), convirtiéndose en una barrera para la óptima función respiratoria.

Ahora bien, el mal funcionamiento cardiaco es la causa más común de edema pulmonar pero no es la única, por ello es importante mencionar:

  • Insuficiencia renal. La principal función de los riñones es purificar la sangre para enviar los nutrientes a donde hagan falta y desechar los residuos a través de la orina; bien, pues la presencia de infección o cálculos impedirán que su labor sea llevada a cabo en forma adecuada, de manera que propiciarán que el agua sea enviada a diferentes partes del cuerpo, sobre todo a los pulmones.
  • Edema linfático. El sistema linfático se encarga de recoger fluidos y proteínas de los tejidos de todo el cuerpo a través de un líquido incoloro llamado linfa, el cual los lleva hasta los ganglios linfáticos que filtran las sustancias dañinas y devuelve las útiles al torrente sanguíneo. Los compuestos de desecho que son demasiado grandes se adhieren a las paredes de las venas pudiendo llegar a acumularse y formar grumos (edemas), y con ello bloquear todo el sistema, provocando, entre otras cosas, cúmulo de agua en los pulmones.
  • Infecciones respiratorias graves. Procesos infecciosos y/o inflamatorios prolongados o que no reciben adecuada atención también propician insuficiencia respiratoria y acumulación de líquidos; lo mismo sucede cuando se inhalan sustancias tóxicas, como cloro, amoniaco o dióxido de azufre.
  • Otros. Aunque no se conocen los mecanismos exactos, otros elementos pueden causar edema pulmonar, como reacción alérgica a fármacos, hemorragia cerebral, sobredosis de heroína o cocaína, traumatismo (golpe muy fuerte) en el cráneo y el ascenso a regiones de demasiada altura.

¿Qué hacer?

Debe quedar claro que el edema pulmonar es una condición potencialmente mortal, sobre todo si el paciente no recibe atención oportuna, en otras palabras, es una situación de emergencia que deberá ser atendida por personal con conocimientos médicos. El manejo se inicia poniendo al paciente en posición de Fowler, es decir, se coloca al afectado sentado —nunca acostado— formando un ángulo aproximado de 45 grados para disminuir el retorno sanguíneo hacia los pulmones.

A continuación, y debido a que el primer problema de quien acumula líquidos en los pulmones es dificultad para respirar, debe administrarse oxígeno por medio de una mascarilla, aunque en casos severos se requerirá intubación, es decir, colocación de un tubo respiratorio en la tráquea que proveerá del gas a través de un aparato especial; en algunos casos suele administrarse morfina a fin de que las venas abran y mejore la circulación de oxígeno, siempre que se tenga la certeza de que el paciente no sufre asma bronquial o enfermedad pulmonar crónica, pues el fármaco complicaría su situación.

En cuanto el afectado recupera su ritmo respiratorio se procederá a un examen clínico para tratar de conocer la causa del problema, y si la falta de oxígeno no ha afectado a otros órganos, como el cerebro. A continuación se tomarán placas radiográficas del tórax para conocer el grado de avance.

El médico tratante deberá indagar acerca de antecedentes del paciente (incluso de su familia) de insuficiencia cardiaca, renal, drogadicción, manejo de sustancias tóxicas, hipertensión o infecciones respiratorias.

Si se determina que la causa fue ataque cardíaco, se deberá estabilizar el corazón mediante vasodilatadores que le ayudarán a bombear mejor , y a continuación administrar medicamentos para acelerar la eliminación de agua del cuerpo a través de la orina (diuréticos); de igual manera, se contempla la necesidad de usar otros para tratar ansiedad y algunos más para fortalecer al músculo cardíaco, en la medida de lo necesario.

Si el paciente no responde al tratamiento anterior se debe trasladar de inmediato a la unidad de cuidados intensivos para ser atendido por personal especializado.

Prevenir y no lamentar

Al inicio del artículo se mencionaron los factores que pueden propiciar edema pulmonar, los cuales pueden controlarse para evitar este tipo de problemas. Por ello vale la pena reiterar sobre la importancia que tienen las siguientes medidas:

  • Consumir sal en forma moderada, ya que colabora en la retención de líquidos.
  • Evitar, en lo posible, alcohol y tabaco en exceso, ya que dificultan la óptima circulación sanguínea.
  • Alejarse de las drogas, sobre todo cocaína y heroína.
  • Practicar deportes que exijan mayor demanda de oxígeno (aeróbicos) para mantener fortalecidos a los pulmones.
  • La misma medida mejorará la circulación sanguínea e impedirá la formación de edemas en venas y arterias.
  • Reducir, o evitar totalmente, los comestibles que contengan grasas, como las comidas fritas, huevo, lácteos y carnes rojas, principalmente.
  • Si se padece hipertensión, no perder de vista su control, es decir, checar constantemente sus niveles y evitar que éstos se eleven demasiado.
  • Incrementar el consumo de legumbres, ya que facilitan la eliminación de sodio (sal); asimismo, procurar alimentos ricos en fibra, como frutas con cáscara y cereales integrales, pues favorecen la eliminación de grasas antes de entrar al torrente sanguíneo.
  • Beber por lo menos 2 litros de agua al día, aproximadamente ocho vasos, para mantener sanos los riñones.
  • No desperdiciar las oportunidades de descanso, sobre todo cuando se lleva intenso ritmo de vida.
  • Use equipo protector si tiene contacto con sustancias tóxicas como las que se han mencionado.

Si bien es sabido que los hombres sufren en mayor medida problemas cardiacos que las mujeres, ellas no deben descuidar ninguno de los factores que se han mencionado. No esperemos que la vida esté en riesgo para reflexionar sobre medidas preventivas.

SyM - Regina Reyna

 

Comenta el tema o, si tienes alguna consulta médica, da clic aquí y los especialistas de la sección Pregunta al Médico responderán tus dudas.


comments powered by Disqus
Loading
Hoy en Asma y EPOC

Peligros de "dar vacaciones" a medicinas para el asma en verano


Ver más...

La función del cerumen es proteger al oído; posee sustancias amargas para evitar la entrada de insectos o bacterias.

Logo Comscore