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EPOC, ¿insiste en seguir fumando?

EPOC, ¿insiste en seguir fumando?

María Elena Moura

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC es una afección en la que el sistema respiratorio sufre daño progresivo que disminuye su capacidad de captar aire; puede manifestarse como bronquitis crónica o enfisema, y su principal causa es el tabaquismo.

Quizás haya escuchado cada vez más comentarios en medios informativos sobre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ya que este tema ha cobrado cada vez mayor interés, pero es probable que todavía nos preguntemos qué es.

Primeramente, hay que decir que no es un padecimiento reciente, ya que mineros o trabajadores expuestos al humo de carbón u otras fuentes energéticas lo han sufrido tiempo atrás; empero, en la actualidad es causa frecuente de consultas a centros de salud debido al aumento de la contaminación del aire y, sobre todo, al incremento en el hábito de fumar.

La EPOC se manifiesta a través de dificultad para respirar (disnea) y tos leve persistente que puede o no producir mucosidad; de acuerdo a su progreso, los problemas para tomar aire pueden limitar la capacidad de la persona para efectuar sus actividades, por lo que se considera la segunda causa de incapacitación laboral después de las enfermedades cardiacas.

Además, se estima que este padecimiento es el más común en todo el mundo de los males crónicos que afectan al pulmón y que es más frecuente en hombres que en mujeres, aunque la cifra de féminas se ha incrementado de manera importante.

¿Dos o una?

El término enfermedad pulmonar obstructiva crónica engloba dos padecimientos: bronquitis crónica y enfisema, si bien hay quienes consideran que debe incluirse a otros problemas de salud, como asma. Su significado hace referencia a una limitación crónica (que permanece de por vida) del flujo de oxígeno.

Con anterioridad se catalogaban a bronquitis crónica y enfisema como dos padecimientos distintos, pero se ha visto que ambos afectan a las secciones más finas de los pulmones, conocidas como pequeñas vías aéreas, además de que actualmente comparten un conjunto de síntomas y signos que permiten clasificarlas como dos manifestaciones de un mismo mal.

Primeramente, hay que decir que la estructura pulmonar es similar a la de un árbol, de modo que del "tronco" (traquea) se derivan una serie de ramificaciones anchas, que son los bronquios, y de estas mismas nacen otras pequeñas a las que se denomina bronquiolos; siguiendo la metáfora, las hojas o terminaciones en donde se da el intercambio de aire serían diminutos sacos en forma de racimos de uvas que se conocen como alvéolos.

Así, podemos entender que la bronquitis crónica afecta a los bronquiolos, mismos que se encuentran hinchados y con cicatrizaciones considerables en sus paredes, por lo que no permiten la captación de oxígeno en forma apropiada. Esto se manifiesta exteriormente en forma de tos persistente que puede empeorar con el clima, pero que no se debe a una causa externa, como infección por virus o bacterias.

Por su parte, el enfisema pulmonar consiste en un ensanchamiento de los alvéolos y la destrucción de sus paredes, de modo que el aire que se respira no es recibido adecuadamente y no llega con propiedad a la sangre. Los síntomas previos a esta fase de la EPOC incluyen falta de aire, tos y fatiga al realizar actividades comunes.

Así, cuando un fumador o persona expuesta a ambientes muy contaminados respira sustancias tóxicas, en sus pulmones se desencadena un sistema de defensa que consiste en la segregación de sustancias específicas (enzimas) que tienen la finalidad de brindar protección; empero, cuando este mecanismo es muy exigido debido a la aspiración repetitiva de tóxicos, se vuelve contra el individuo y daña sus propio sistema respiratorio.

Cabe resaltar que los daños a las pequeñas vías aéreas son irreversibles y que las personas afectadas por EPOC están más expuestas a desarrollar cáncer de pulmón que cualquier otra. Asimismo, la deficiente función respiratoria puede influir en el desarrollo de futuros problemas cardiacos.

Factores de riesgo

Existen varias causas que pueden provocar o agravar este padecimiento, los cuales citamos por orden de importancia:

I. Tabaquismo. Este factor es responsable del 80% de los casos de EPOC, siendo más vulnerables quienes consumen cigarrillos que quienes fuman tabaco en pipa o habanos. Con el paso de los años, la función pulmonar se va perdiendo, y se estima que entre el 10% y 15% de las personas que fuman desarrollan EPOC.

También se ha demostrado que los fumadores pasivos (aquellos que aspiran el humo de quienes consumen tabaco) son más propensos a enfermedades respiratorias que quienes están libres de agentes tóxicos; especialmente, se ha observado que los niños expuestos al humo se encuentran predispuestos a padecer bronquitis crónica en la edad adulta.

II. Contaminación atmosférica. El incremento de partículas y gases anómalos en la atmósfera también entraña riesgos; se sabe que el monóxido de carbono y el óxido de sulfuro procedentes de la combustión de gasolina, hidrocarburos de automóviles o el ozono, por citar algunos ejemplos, producen irritación de las vías respiratorias y dificultan el transporte del oxígeno por el cuerpo.

La bronquitis crónica, de hecho, es dos veces más frecuente en las zonas industriales y en las grandes ciudades que en el campo. Este factor, combinado con el tabaco, son las causas principales de la mayoría de casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

III. Infecciones. Raras veces la acción de microorganismos es motivo inicial de este padecimiento, pero puede ser responsable de que se agrave una irritación desencadenada por los dos factores anteriores. Por otro lado, una infección puede desencadenar brotes posteriores de la enfermedad, y se ha observado que la repetición de enfermedades pulmonares en la infancia predisponen a EPOC en la edad adulta.

IV. Actividades en ambiente contaminado. Trabajar o pasar mucho tiempo en ambientes con vapores químicos o polvo no tóxico puede llegar a causar el padecimiento. Las sustancias irritantes generan la inflamación de los alvéolos, y si dicho problema se padece durante tiempo prolongado, puede evolucionar hacia daño permanente.

Tratamiento

La EPOC no puede curarse, pero el manejo médico adecuado y el apego a hábitos saludables pueden ayudar a mejorar la calidad de vida, aumentar la tolerancia a la actividad física y reducir posibles complicaciones.

El responsable de prescribir medicamentos en estos casos es un médico internista o un neumólogo y, por lo general, indicará el uso de broncodilatadores (disponibles en jarabes, comprimidos o aerosol), que ayudan a que el oxígeno se introduzca en los pulmones.

También suele recomendarse la aplicación de vacunas antigripales y contra la neumonía para prevenir el riesgo que las infecciones representan a la salud de una persona con EPOC, y en caso que se presenten enfermedades por bacterias, el especialista se encargará de administrar antibióticos.

El tratamiento de EPOC contempla un programa de ejercicio moderado que ayude a los pacientes a tener una vida más activa; en efecto, el deporte no mejora la función de los pulmones, pero aumenta la tolerancia al esfuerzo, ya que permite al corazón y músculos utilizar el oxígeno disponible en forma eficiente. La actividad a realizar será supervisada por el médico, quien puede indicar el uso de broncodilatadores para facilitar el desempeño.

Asimismo, es necesario hacer especial énfasis en hábitos nutricionales adecuados, tanto para mejorar la resistencia a infecciones como para proporcionar los elementos necesarios para realizar apropiadamente las actividades cotidianas.

Debido a que hay casos de personas que experimentan dificultad para respirar mientras comen, el médico sugerirá al paciente que realice comidas más ligeras, pero más frecuentes; asimismo, puede indicar el consumo de suplementos nutricionales si se sospecha que la alimentación es insuficiente.

Además, resulta fundamental que las personas con EPOC permanezcan bien hidratadas, por lo que beberán al menos ocho vasos con agua al día, ya que así ayudarán a mantener un funcionamiento pulmonar más adecuado y una tos más suave.

Otras medidas que se deben adoptar son:

  • Evitar áreas cerradas donde se encuentren fumando otras personas.
  • Disminuir al máximo el contacto con personas que sufren resfriado o gripe.
  • Acudir al médico en cuanto se manifieste el primer signo de una infección respiratoria.
  • Respirar siempre por la nariz.
  • En invierno se utilizará bufanda sobre boca y nariz.
  • Permanecer en casa con las ventanas cerradas en días en que la concentración de ozono u otros contaminantes sea elevada.
  • Se evitará respirar polvo, pintura, gasolina, aerosoles y, en general, toda sustancia tóxica e irritante.
  • Si el aire del hogar es muy seco, se puede recurrir al uso de humidificadores.

Sin embargo, la mejor manera de prevenir la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es erradicar definitivamente el consumo de tabaco, crear conciencia sobre el riesgo que corren los fumadores pasivos y colaborar en las medidas necesarias para mantener un medio ambiente limpio y benévolo con nuestro sistema respiratorio. El esfuerzo bien puede valer la pena, ya que es una forma de prevenir el paulatino deterioro de la salud que en general ocasiona la EPOC.

EPOC, ¿INSISTE EN SEGUIR FUMANDO?

María Elena Moura

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC es una afección en la que el sistema respiratorio sufre daño progresivo que disminuye su capacidad de captar aire; puede manifestarse como bronquitis crónica o enfisema, y su principal causa es el tabaquismo.

Quizás haya escuchado cada vez más comentarios en medios informativos sobre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ya que este tema ha cobrado cada vez mayor interés, pero es probable que todavía nos preguntemos qué es.

Primeramente, hay que decir que no es un padecimiento reciente, ya que mineros o trabajadores expuestos al humo de carbón u otras fuentes energéticas lo han sufrido tiempo atrás; empero, en la actualidad es causa frecuente de consultas a centros de salud debido al aumento de la contaminación del aire y, sobre todo, al incremento en el hábito de fumar.

La EPOC se manifiesta a través de dificultad para respirar (disnea) y tos leve persistente que puede o no producir mucosidad; de acuerdo a su progreso, los problemas para tomar aire pueden limitar la capacidad de la persona para efectuar sus actividades, por lo que se considera la segunda causa de incapacitación laboral después de las enfermedades cardiacas.

Además, se estima que este padecimiento es el más común en todo el mundo de los males crónicos que afectan al pulmón y que es más frecuente en hombres que en mujeres, aunque la cifra de féminas se ha incrementado de manera importante.

¿Dos o una?

El término enfermedad pulmonar obstructiva crónica engloba dos padecimientos: bronquitis crónica y enfisema, si bien hay quienes consideran que debe incluirse a otros problemas de salud, como asma. Su significado hace referencia a una limitación crónica (que permanece de por vida) del flujo de oxígeno.

Con anterioridad se catalogaban a bronquitis crónica y enfisema como dos padecimientos distintos, pero se ha visto que ambos afectan a las secciones más finas de los pulmones, conocidas como pequeñas vías aéreas, además de que actualmente comparten un conjunto de síntomas y signos que permiten clasificarlas como dos manifestaciones de un mismo mal.

Primeramente, hay que decir que la estructura pulmonar es similar a la de un árbol, de modo que del "tronco" (traquea) se derivan una serie de ramificaciones anchas, que son los bronquios, y de estas mismas nacen otras pequeñas a las que se denomina bronquiolos; siguiendo la metáfora, las hojas o terminaciones en donde se da el intercambio de aire serían diminutos sacos en forma de racimos de uvas que se conocen como alvéolos.

Así, podemos entender que la bronquitis crónica afecta a los bronquiolos, mismos que se encuentran hinchados y con cicatrizaciones considerables en sus paredes, por lo que no permiten la captación de oxígeno en forma apropiada. Esto se manifiesta exteriormente en forma de tos persistente que puede empeorar con el clima, pero que no se debe a una causa externa, como infección por virus o bacterias.

Por su parte, el enfisema pulmonar consiste en un ensanchamiento de los alvéolos y la destrucción de sus paredes, de modo que el aire que se respira no es recibido adecuadamente y no llega con propiedad a la sangre. Los síntomas previos a esta fase de la EPOC incluyen falta de aire, tos y fatiga al realizar actividades comunes.

Así, cuando un fumador o persona expuesta a ambientes muy contaminados respira sustancias tóxicas, en sus pulmones se desencadena un sistema de defensa que consiste en la segregación de sustancias específicas (enzimas) que tienen la finalidad de brindar protección; empero, cuando este mecanismo es muy exigido debido a la aspiración repetitiva de tóxicos, se vuelve contra el individuo y daña sus propio sistema respiratorio.

Cabe resaltar que los daños a las pequeñas vías aéreas son irreversibles y que las personas afectadas por EPOC están más expuestas a desarrollar cáncer de pulmón que cualquier otra. Asimismo, la deficiente función respiratoria puede influir en el desarrollo de futuros problemas cardiacos.

Factores de riesgo

Existen varias causas que pueden provocar o agravar este padecimiento, los cuales citamos por orden de importancia:

I. Tabaquismo. Este factor es responsable del 80% de los casos de EPOC, siendo más vulnerables quienes consumen cigarrillos que quienes fuman tabaco en pipa o habanos. Con el paso de los años, la función pulmonar se va perdiendo, y se estima que entre el 10% y 15% de las personas que fuman desarrollan EPOC.

También se ha demostrado que los fumadores pasivos (aquellos que aspiran el humo de quienes consumen tabaco) son más propensos a enfermedades respiratorias que quienes están libres de agentes tóxicos; especialmente, se ha observado que los niños expuestos al humo se encuentran predispuestos a padecer bronquitis crónica en la edad adulta.

II. Contaminación atmosférica. El incremento de partículas y gases anómalos en la atmósfera también entraña riesgos; se sabe que el monóxido de carbono y el óxido de sulfuro procedentes de la combustión de gasolina, hidrocarburos de automóviles o el ozono, por citar algunos ejemplos, producen irritación de las vías respiratorias y dificultan el transporte del oxígeno por el cuerpo.

La bronquitis crónica, de hecho, es dos veces más frecuente en las zonas industriales y en las grandes ciudades que en el campo. Este factor, combinado con el tabaco, son las causas principales de la mayoría de casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

III. Infecciones. Raras veces la acción de microorganismos es motivo inicial de este padecimiento, pero puede ser responsable de que se agrave una irritación desencadenada por los dos factores anteriores. Por otro lado, una infección puede desencadenar brotes posteriores de la enfermedad, y se ha observado que la repetición de enfermedades pulmonares en la infancia predisponen a EPOC en la edad adulta.

IV. Actividades en ambiente contaminado. Trabajar o pasar mucho tiempo en ambientes con vapores químicos o polvo no tóxico puede llegar a causar el padecimiento. Las sustancias irritantes generan la inflamación de los alvéolos, y si dicho problema se padece durante tiempo prolongado, puede evolucionar hacia daño permanente.

Tratamiento
La EPOC no puede curarse, pero el manejo médico adecuado y el apego a hábitos saludables pueden ayudar a mejorar la calidad de vida, aumentar la tolerancia a la actividad física y reducir posibles complicaciones.

El responsable de prescribir medicamentos en estos casos es un médico internista o un neumólogo y, por lo general, indicará el uso de broncodilatadores (disponibles en jarabes, comprimidos o aerosol), que ayudan a que el oxígeno se introduzca en los pulmones.

También suele recomendarse la aplicación de vacunas antigripales y contra la neumonía para prevenir el riesgo que las infecciones representan a la salud de una persona con EPOC, y en caso que se presenten enfermedades por bacterias, el especialista se encargará de administrar antibióticos.

El tratamiento de EPOC contempla un programa de ejercicio moderado que ayude a los pacientes a tener una vida más activa; en efecto, el deporte no mejora la función de los pulmones, pero aumenta la tolerancia al esfuerzo, ya que permite al corazón y músculos utilizar el oxígeno disponible en forma eficiente. La actividad a realizar será supervisada por el médico, quien puede indicar el uso de broncodilatadores para facilitar el desempeño.

Asimismo, es necesario hacer especial énfasis en hábitos nutricionales adecuados, tanto para mejorar la resistencia a infecciones como para proporcionar los elementos necesarios para realizar apropiadamente las actividades cotidianas.

Debido a que hay casos de personas que experimentan dificultad para respirar mientras comen, el médico sugerirá al paciente que realice comidas más ligeras, pero más frecuentes; asimismo, puede indicar el consumo de suplementos nutricionales si se sospecha que la alimentación es insuficiente.

Además, resulta fundamental que las personas con EPOC permanezcan bien hidratadas, por lo que beberán al menos ocho vasos con agua al día, ya que así ayudarán a mantener un funcionamiento pulmonar más adecuado y una tos más suave.

Otras medidas que se deben adoptar son:

  • Evitar áreas cerradas donde se encuentren fumando otras personas.
  • Disminuir al máximo el contacto con personas que sufren resfriado o gripe.
  • Acudir al médico en cuanto se manifieste el primer signo de una infección respiratoria.
  • Respirar siempre por la nariz.
  • En invierno se utilizará bufanda sobre boca y nariz.
  • Permanecer en casa con las ventanas cerradas en días en que la concentración de ozono u otros contaminantes sea elevada.
  • Se evitará respirar polvo, pintura, gasolina, aerosoles y, en general, toda sustancia tóxica e irritante.
  • Si el aire del hogar es muy seco, se puede recurrir al uso de humidificadores.

Sin embargo, la mejor manera de prevenir la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es erradicar definitivamente el consumo de tabaco, crear conciencia sobre el riesgo que corren los fumadores pasivos y colaborar en las medidas necesarias para mantener un medio ambiente limpio y benévolo con nuestro sistema respiratorio. El esfuerzo bien puede valer la pena, ya que es una forma de prevenir el paulatino deterioro de la salud que en general ocasiona la EPOC.

SyM
Última actualización: 04-2012

 

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