Faringitis crónica, mal de todo el año
María Elena Moura
Irritación e inflamación en la mucosa que reviste a la garganta (faringe) puede presentarse todo el año. Durante la época de calor, las principales causas son alergia ocasionada por contaminantes, cigarro, polvo y polen, entre otros factores.
En efecto, la faringitis o inflamación en la garganta puede tener su origen en la invasión de microorganismos que aprovechan los cambios de temperatura y problemas del sistema inmunológico para atacar nuestro organismo; sin embargo, en al menos la mitad de los reportes de este padecimiento durante la temporada invernal, y en la gran mayoría de aquellos que se dan en primavera y verano, la causa es predisposición individual.
A todos estos casos en que no intervienen bacterias o virus se les concentra en la categoría faringitis crónica, y representa una de las principales causas de consulta para los otorrinolaringólogos, que son los especialistas en padecimientos de nariz, garganta y oídos. Los síntomas con que se manifiesta este mal son idénticos a los originados cuando hay un agente invasor (dolor al tragar saliva, fiebre, malestar general y enrojecimiento de la mucosa), pero son desencadenados por diversos factores externos, como:
- Agentes químicos y físicos. Incluyen polvo, calor excesivo, variaciones bruscas e importantes de temperatura, locales o centros de trabajo con aire acondicionado deficiente, seco y poco húmedo, abuso de vasoconstrictores nasales (sustancias que evitan el escurrimiento de la nariz), humo de tabaco y alcohol, los cuales irritan e inflaman la mucosa de la garganta. Asimismo, se incluye en esta categoría la desviación del tabique nasal, que en casos graves puede generar obstrucción de las vías respiratorias, hecho que obliga a tomar aire por la boca y, de esta manera, favorece la resequedad de la faringe.
- Alergia de la mucosa faríngea. Elementos como polen, alimentos, sustancias con que se realiza limpieza en casa, ácaros u otros pueden desencadenar una reacción alérgica en la región y, por ende, los síntomas característicos.
- Enfermedades. Tanto aquellas que se originan en vías respiratorias altas (sinusitis crónica o rinitis, por ejemplo), como los males generales orgánicos (padecimientos bronquiales crónicos, del corazón o riñón, diabetes e insuficiencia pulmonar) ocasionan alteraciones en la respuesta inmunológica y contribuyen a la aparición del mal.
- Alteraciones hormonales. Se ha observado que alteraciones de este tipo facilitan la aparición del mal, ya que rompen el equilibrio en el funcionamiento del organismo y disminuyen las defensas. Esto ocurre, por ejemplo, durante el climaterio o al padecer hipotiroidismo (disminución de la actividad de la glándula tiroides, encargada de crear sustancias que intervienen prácticamente en la totalidad de las funciones orgánicas, activándolas y manteniendo el ritmo vital).
- Abuso y mal uso de la voz. Maestros, vendedores ambulantes, conferencistas y cantantes son más propensos debido a que la garganta se reseca, y este factor físico propicia inflamación.
Tipos y diagnóstico
Habitualmente los pacientes saben de su faringitis crónica cuando consultan a un médico por dolor de garganta que dura mucho tiempo, y se manifiesta sobre todo al tragar saliva, pero también se acompaña de sensación de quemazón y sequedad que empeora al hablar, y llega a mejorar cuando se consumen alimentos.
En ocasiones, la persona afectada tiene la impresión de que hay un cuerpo extraño en la garganta que no puede eliminar, el cual le produce carraspeo y tos; no son pocos quienes manifiestan ahogo porque las vías respiratorias se cierran, motivo por el que acuden al servicio de urgencias.
Además, en la mayoría de los casos existe un componente psicológico de miedo a sufrir una enfermedad grave, fundamentalmente porque se ha vivido un caso cercano de cáncer de laringe o similar, es decir, siempre contribuye la personalidad más o menos hipocondríaca del paciente, quien estará continuamente observando sus síntomas y carraspeando.
El otorrinolaringólogo no sólo registrará los síntomas expuestos por el paciente, sino que también efectuará una exploración directa y se informará de la evolución de la enfermedad, que suele ser intermitente y presentarse desde varios años atrás; todo esto es necesario debido a que sus manifestaciones suelen confundirse con las de otros males, como amigdalitis y sinusitis crónicas.
Asimismo, se deberá hacer una diferenciación del tipo de faringitis:
- Crónica simple. Se tiene la sensación de cuerpo extraño y sequedad, carraspeo, tos que causa irritación y secreciones que se adhieren a la garganta. No existe manifestación clara de enfermedad, y no hay fiebre.
- Crónica granulosa o hiperplásica. En esta, la mucosa de la pared posterior de la garganta se encuentra inflamada, granulosa y con coloración rojiza; hay secreción abundante, densa e incolora. Casi siempre hay sensación molesta de cuerpo extraño que hace necesario deglutir o carraspear para lograr alivio, y que llega a generar nausea y vómito.
- Crónica seca o atrófica. En este caso la pared posterior de la garganta está seca, brillante y, a menudo, con algunas costras; se relaciona con variaciones climáticas o de temperatura (hay mejoría en regiones cercanas al mar y empeora con el aire seco y caliente). Adultos y ancianos son afectados con más frecuencia, y sufren más para eliminar las molestias; pueden tener dificultad respiratoria con alteraciones del sueño, sentir ahogo y, como consecuencia del carraspeo continuo, presentarse pequeñas hemorragias.
Régimen para una garganta
El tratamiento para este padecimiento se da en dos niveles. El primero de ellos erradica el factor causante de la enfermedad, de modo que se buscarán y eliminarán todos los posibles factores causales, sean próximos o lejanos. Así, se suprimirán tabaco y alcohol, se modificarán las condiciones en trabajo, hogar o escuela que pudieran afectar al paciente y, en caso necesario, se aconsejará cambio de profesión, clima o lugar de residencia, si bien se reconoce que a veces esto es difícil.
El segundo grado de acción consistirá en aliviar los síntomas, con base en el tipo de faringitis crónica de que se trate. Para ello se buscará favorecer la humidificación de la mucosa faríngea mediante inhalaciones o soluciones formuladas para tal fin, y se proporcionará algún tratamiento antiinflamatorio local (por ejemplo, se recomienda el uso de cremas de corticoides o el consumo de infusiones de manzanilla).
En caso de presentarse resequedad en la mucosa se prescribirán soluciones salinas o preparados elaborados a base de aceites, a fin de humectar este tejido. Si el moco y los exudados son espesos, puede utilizarse mucolíticos (fármaco que impide la formación de moco).
Por último, resta insistir en que todo caso de dolor de garganta que se manifieste de manera prolongada e intermitente necesitará siempre de la atención de un otorrinolaringólogo, y que no es recomendable automedicarse. El uso de antibióticos es inútil y sólo conseguirá crear inmunidad en algunas cepas de bacterias que, a la postre, pueden causar infecciones difíciles de erradicar.
SyM
Última actualización: 04-2012

















