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Fumando espero... el cáncer de pulmón

Expertos indican que cuando una persona enciende un cigarro inhala hasta cuatro mil sustancias tóxicas presentes en él. Lo más alarmante es que el hábito de fumar se adquiere desde edades muy tempranas, lo que eleva el riesgo de sufrir serias afecciones, entre ellas, cáncer de pulmón, la causa más frecuente de muerte por cáncer en hombres y la cuarta en mujeres en todo el mundo (según la Unidad Funcional de Tumores Torácicos del Instituto Nacional de Cancerología, INCAN).

Asimismo, el INCAN señala que, tan sólo en México, el cáncer de pulmón es la segunda causa de muerte por tumores malignos en el hombre y la octava en mujeres y es la enfermedad más importante atribuible al tabaquismo.

Tabaquismo en adolescentes

De acuerdo con Jorge Salas, director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), el consumo de tabaco en México abarca al 15.9 por ciento de la población, lo que equivale a 10.9 millones de personas.

Asimismo, datos de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012) señalan que la edad de inicio del consumo de tabaco es, en promedio, 14.6 años, aunque hay muchos adolescentes (15.8%) más precoces, es decir, lo hacen desde los 12 años o incluso, antes; lamentablemente, esto aumenta el riesgo de que comiencen a utilizar otro tipo de drogas (legales o ilegales) en su juventud.

Enfermedades y tabaco

Los especialistas aseguran que la adicción al cigarro acarrea, a largo plazo, padecimientos como bronquitis crónica, enfisema pulmonar, problemas gastrointestinales y en las vías respiratorias, además de trastornos del corazón y cerebro. Y no todo para ahí, pues también se asocia a un abanico de cánceres: laringe, boca, esófago, vejiga, páncreas, mama y, principalmente, cáncer de pulmón.

Al ser tan jóvenes, los nuevos consumidores de tabaco por lo general ignoran el peligro que encierran las dependencias física y psicológica de la nicotina y el alquitrán, o el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer.

Fumadores jóvenes y desinformados

La Dra. Guadalupe Ponciano Rodríguez, directora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo, del Departamento de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la UNAM, lamenta que la desinformación por parte de los adolescentes sea ampliamente aprovechada por las empresas tabacaleras.

La especialista indica que el humo del tabaco tiene dos fases, una gaseosa y otra particulada, en las cuales se reconoce la presencia de, al menos, 45 compuestos, desde monóxido de carbono e hidrocarburos hasta elementos radiactivos como el polonio, que tiene efectos cancerígenos.

El resultado en el organismo es la afectación de tráquea, bronquios y bronquíolos (componentes del sistema respiratorio), que se paralizan al exponerse al humo del tabaco y dejan de cumplir su función de limpieza, permitiendo así el libre paso de agentes cancerígenos a la circulación sanguínea.

Fumadores pasivos

El cáncer de pulmón afecta también a muchas personas que no fuman, pero que involuntariamente inhalan humo de tabaco por convivir con quienes sí lo hacen. Tal es el caso de la pareja de los grandes fumadores o de sus hijos, siendo mayor el riesgo en los menores de 12 años, pues es hasta esa edad que los pulmones adquieren considerable madurez.

Por otra parte, estudios científicos indican que hay otro tipo de humo de tabaco con mayor número de partículas cancerígenas que aquel filtrado del cigarro. Se trata del humo distal, el cual se desprende la colilla cuando el cigarro se deja en un cenicero, y debe su daño a que la temperatura de la combustión baja y propicia humo más sucio.

El incremento de número de casos de cáncer de pulmón en México se refleja en estadísticas del Hospital General de México/Servicio de Oncología (Guías Diagnósticas 2013), donde se aprecia que de las 74 mil 685 muertes por cáncer (de cualquier tipo) reportadas en 2010, 6 mil 795 (9%) fueron por carcinoma broncogénico (comienza en el tejido que reviste o cubre las vías respiratorias de los pulmones), dentro de las cuales el cáncer de pulmón es el más frecuente.

Asimismo, los casos de carcinoma broncogénico en 80% de hombres y 50% de mujeres son atribuibles directamente al tabaquismo.          

Es evidente que cualquier intento por dejar de fumar, por más difícil que resulte, reduce las probabilidades de sufrir enfermedades tan serias como cáncer pulmonar y, en consecuencia, eleva la calidad de vida pero no sólo del adicto al cigarro, también de quienes le rodean.