Tabaquismo: consejos para dejar de fumar - SyM
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Tabaquismo: cómo tratarlo y prevenirlo

Martes 12 de septiembre del 2017, 02:46 pm, última actualización.

¿Qué es?

  • De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la dependencia a la nicotina contenida en el tabaco, planta que se utiliza en la elaboración de productos que se pueden fumar, chupar, masticar o aspirar.
Tabaquismo, Tratamiento y prevención de la adicción al cigarro
Tabaquismo: cómo tratarlo y prevenirlo
  • Por su alto contenido de sustancias tóxicas (alrededor de 4,000), el humo de tabaco es factor de riesgo para desarrollar cáncer (garganta, pulmones), padecimientos respiratorios (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y afecciones cardiovasculares (infarto en corazón y cerebro).
  • El tabaquismo también se vincula con daño al aparato digestivo (incrementa el riesgo de padecer úlceras, gastritis, acidez estomacal y cáncer de esófago y boca), piel y aparatos reproductores (provoca falta de riego sanguíneo, pérdida de deseo sexual y disfunción eréctil).
  • Según la OMS, el tabaquismo ocasiona cada año el deceso de 5.4 millones de enfermos de cáncer de pulmón, cardiopatías y otras enfermedades.
  • En México, la Secretaría de Salud cataloga esta adicción como problema de primer orden, pues diario fallecen 165 personas por esta causa (60,225 al año).
  • Los no fumadores que respiran humo de tabaco pueden sufrir problemas similares a los de los fumadores. Los grupos más afectados son niños y mujeres embarazadas.
  • La mayoría de los fumadores inician a edad temprana y por razones sociales (reconocimiento o aceptación). Otras causas son psicológicas, pues consumir cigarrillos crea falsa sensación de placer y relajación.
  • El tabaco provoca la muerte de la mitad de los fumadores, lo cual debería bastar para impedir su comercialización. No obstante, su consumo se ha extendido en todo el mundo, en buena medida, por el notorio contraste entre las intensas campañas de publicidad de las industrias tabacaleras y las pobres políticas públicas de salud y aplicación de reglamentos.

¿Cómo se diagnostica?

  • La detección del padecimiento es clínica. Sin embargo, el diagnóstico se rige por parámetros que deben observarse con atención, ya que de ello dependerá el tratamiento más conveniente, pues no es lo mismo tratar a alguien que fuma 10 cigarros al día que a quien fuma una, dos o más cajetillas cada 24 horas.

El especialista deberá recoger la siguiente información en la historia clínica:

  • Cantidad de tabaco consumido. Se debe asentar el número de cigarrillos consumidos durante el día, pero también el tiempo transcurrido entre uno y otro, lo que orienta al especialista para saber qué tan complicado le resultará al enfermo cambiar su conducta y valorar la factibilidad de desarrollar alguna enfermedad.
  • Fase de abandono. Ciertas investigaciones establecieron cinco fases que la mayoría de los fumadores atraviesan desde que inician el consumo del tabaco hasta que lo abandonan: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento. Es fundamental determinar esto, ya que de ello se derivará la acción terapéutica adecuada.
  • Motivación para el abandono del tabaco. Se relacionan con el deseo real de llevar a cabo el tratamiento. En principio, se debe conocer si el fumador está dispuesto a realizar un “serio” intento de dejar de fumar; para ello basta con preguntárselo directamente y observar su actitud, o bien, a través de un cuestionario especial.
  • Test de Fagerström. Prueba muy útil para medir el grado de dependencia física a la nicotina. Consta de seis preguntas de respuesta múltiple. En ocasiones no es necesario realizar todo el estudio para conocer el grado de dependencia, pues basta con saber el número de cigarrillos que se consumen al día, el tiempo que transcurre desde que se despierta hasta que se consume tabaco, y cuándo se consume con mayor ansiedad.
  • Intentos previos de abandono y motivos de recaídas. Son variables de suma importancia para programar un plan terapéutico exitoso.
  • Nivel de monóxido de carbono (CO) en el aire expulsado. Se trata de exploración que permite determinar la cantidad de este gas que un paciente expulsa, pues en general, existe una relación directa entre el número de cigarrillos consumidos y los niveles de CO. La técnica es muy sencilla: el individuo toma aire profundamente y lo retiene 15 segundos, para luego expulsarlo lentamente. El medidor hará el resto.

¿Cómo se trata?

  • Esto dependerá fundamentalmente de factores de riesgo y grado de tabaquismo. Si la persona consume cinco o menos cajetillas de cigarrillos al año, y sin una enfermedad relacionada, se considera fumador en precontemplación o contemplación de bajo riesgo. A ellos se les recomienda dejar de fumar y alejarse de quien lo hace constantemente; además, se recomienda ofrecerles información escrita que explique las repercusiones del tabaquismo y la importancia de la prevención.
  • Personas que consumen más de cinco cajetillas al año y, además, padecen afección relacionada con el tabaquismo o presentan otros factores de riesgo (enfermedad pulmonar obstructiva crónica y antecedentes familiares de cáncer, por ejemplo), pertenecen al grupo de precontemplación o contemplación de alto riesgo. En este caso, se sugiere que reciba documentación escrita, apoyo psicológico y seguimiento, sin olvidar que el profesional de salud deberá enfatizar sobre la necesidad de abandonar el consumo de tabaco.
  • Algunos fumadores responden bien a la terapia basada en chicles de nicotina, pero otros prefieren utilizar parches o deshabituantes del tabaco. La decisión deberá pasar por el ojo clínico del especialista y el consentimiento del paciente. En ocasiones, si hay ansiedad o nerviosismo excesivos por el síndrome de abstinencia (reacciones que ocurren cuando se deja de consumir tabaco, como ansiedad, nerviosismo e irritabilidad), se podrá hacer uso de algún fármaco o terapia psicoanalítica.
  • Lo más novedoso es el uso de ciertos fármacos, libres de nicotina, que ayudan al paciente a relajarse física y emocionalmente. Este tipo de medicamentos requieren prescripción médica, y la duración del tratamiento estará en función de los síntomas y la opinión del médico tratante.

¿Cómo se previene?

  • Debido a que es un problema social, todos los sectores deben participar con acciones como incremento al precio del tabaco, restricción de venta a menores de edad y control de la publicidad en medios masivos.
  • Es importante informar al consumidor mediante advertencias sanitarias claras impresas en los empaques de cigarrillos, pues se ha demostrado que este tipo de advertencias disuaden su consumo.
  • El establecimiento de normas restrictivas respecto del consumo de tabaco en público es adecuado, pero debe observarse su seguimiento y evitar que se trate a quienes sufren tabaquismo como delincuentes, sino como personas que necesitan atención médica.
  • Sin duda, también es relevante el establecimiento de programas educativos que eviten que niños y jóvenes adquieran este hábito, y que consigan que adultos fumadores abandonen el consumo.

Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud. Diabetes. Temas de Salud: Tabaquismo. Portal de la OMS [en línea].
  • Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos / Institutos Nacionales de Salud (NIH). Fumar. MedlinePlus [en línea].
  • Clínica contra el Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM. Tabaquismo. Portal Clínica contra el Tabaquismo [en línea].

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