Centro de Bebés / Análisis y Estudios de Laboratorio

Oximetría de pulso

La oximetría de pulso es sencilla prueba clínica para determinar la cantidad de oxígeno en la sangre del bebé, así como su frecuencia cardiaca o pulso.

Defectos cardiacos

Pese a que algunos bebés presentan defecto cardiaco de nacimiento, al principio pueden tener apariencia saludable y ser dados de alta de la maternidad sin que se les haya detectado esta afección; sin embargo, enfrentan riesgo de tener graves problemas de salud en los primeros días o semanas de vida, por lo cual pueden requerir atención médica de emergencia.

Para evitar esta situación, la oximetría de pulso constituye prueba preventiva muy importante, ya que si se efectúa antes de que el bebé sea dado de alta permite identificar tempranamente síntomas de trastornos como: 

Si no se diagnostican estos problemas, los bebés enfrentan elevado riesgo de muerte o discapacidad, por lo que la oximetría de pulso adquiere vital importancia, pues ayuda a detectar la afección antes de que se presenten signos y, una vez identificada, el bebé puede ser examinado por un cardiólogo, así como recibir tratamiento y cuidados específicos que podrían prevenir una discapacidad o la muerte a edad temprana.

¿Cómo se realiza la oximetría de pulso en el bebé?

Para llevar a cabo la prueba se requiere de un aparato llamado pulsioxímetro, cuyos sensores se colocan en la piel del bebé (generalmente en el pie). De manera rápida (toma unos minutos) y sin causar dolor (es método no invasivo), la oximetría de pulso generalmente se practica cuando el bebé tiene 24 a 48 horas de nacido. 

Resultados que delatan defecto cardiaco

La información obtenida con el pulsioxímetro es interpretada por el médico de acuerdo a los siguientes criterios:

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