Como dar seguridad emocional a los hijos para una infancia feliz - SyM
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Seguridad emocional, por una infancia feliz

Miércoles 19 de abril del 2017, 10:40 am, última actualización.

No nacemos con ella; la seguridad emocional se desarrolla con base en autoestima fuerte y detección de las propias potencialidades. Por tanto, es un proceso que se fortalece o debilita de acuerdo a las circunstancias de vida, y de ahí la importancia de enseñar a los pequeños a valorarse y aceptarse.

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Seguridad emocional, por una infancia feliz

Autoestima en los niños

¿Te has preguntado de qué forma los niños conforman y desarrollan el "chip" de sus emociones? ¿Qué papel desempeñan los padres en este proceso? Toma en cuenta que los chicos con autoestima bien cimentada poseen mayor fortaleza ante los retos que se les presentan, a diferencia de aquellos que dudan sobre su persona y capacidades.

"La infancia es fase clave en el desarrollo de la seguridad, pues todo lo que ocurra durante este periodo nos marcará, ya sea en forma positiva o negativa. En este contexto, el papel de los padres o tutores hacia los infantes es fundamental, pues de su trato y enseñanza dependerá el futuro emocional de los chicos”, señala la Dra. Irmgard von Wobeser, especialista en terapia familiar, individual y grupal.

Desde muy pequeños, los bebés reciben mensajes que les dan una impresión general sobre sí mismos y su entorno. Debido a que poseen especial sensibilidad, perciben fácilmente el estado emocional y actitud de su madre, padre o tutor, y saben cuándo son aceptados o rechazados.

"La labor de los padres o personas que están a su cargo desempeña importante papel, ya que deben enseñarles a mantener sus emociones bajo control. Así, fungen como asistentes para ayudar al niño a integrar todos los estímulos y experiencias que enfrenta, a fin de que pueda darles sentido y significado, y logre aprendizaje que conlleve al desarrollo", comenta la especialista.

Además, enfatiza que para ello resulta fundamental crear un ambiente afectivo y de confianza, lo que implica respeto por parte del adulto, entorno firme y con límites. Tales elementos proporcionan a los pequeños la seguridad de que cuentan con alguien que puede atender sus necesidades físicas y emocionales.

Entonces, si en el ambiente familiar los bebés se sienten amados, respetados y tomados en cuenta, comienzan a formarse fuertes cimientos psicoemocionales que les ayudarán a desarrollar la autoestima necesaria para hacerse valer entre quienes les rodean y para enfrentarse a situaciones desfavorables. Por el contrario, cuando el entorno familiar pone obstáculos, les será difícil sentirse valorados y tener autoestima fuerte para afrontar la adversidad.

"Es importante reconocer que en la actualidad los niños se educan en una sociedad más compleja y peligrosa que aquella donde nos tocó crecer; por tal motivo, para resistir y superar dichos desafíos, los chicos deben estar seguros de sí mismos y ser fuertes. Y aquí no se trata de cuestión de género, sino que constituye verdadera necesidad ser lo suficientemente audaz para sortear con obstáculos y agresiones de un entorno cada vez más agresivo”, destaca la Dra. von Wobeser.

Papel de los padres

Como hemos visto, el aprendizaje emocional comienza en los primeros momentos de la vida y se prolonga a lo largo de la infancia. Todos los pequeños intercambios entre padres e hijos tienen un subtexto emotivo, y en la repetición de estos mensajes a lo largo de los años, niños y niñas forman el núcleo de sus capacidades y concepción emocional.

Ahora, la diferencia entre las perspectivas (chicos con confianza y optimismo contra inseguros y que esperan fracasar) comienza a tomar forma en la primera infancia. "Así, vemos que los padres con demasiadas ganas de ayudar se arriesgan a incapacitar emocionalmente a sus hijos, pues les arrebatan el poder de actuar y hacer cosas por sí mismos. Este tipo de apoyo debe ofrecerse cuando ha sido solicitado y debe dirigirse a auxiliar al niño a utilizar sus propios recursos para solucionar un problema", comenta la experta.

En este sentido, se debe tener en cuenta que hay progenitores que desean que sus descendientes dependan de ellos para sentir que les siguen necesitando; otros temen que los chicos aprendan demasiado rápido porque entonces tendrían que permitirles cosas que podrían entrañar algún riesgo, y algunos no pueden ni siquiera pensar que sus hijos son más competentes que ellos mismos.

Fomento a la seguridad del niño

El resultado es que los niños a los que se les obliga a sentirse incompetentes creen que sus padres dudan de sus aptitudes, lo cual les lleva a poner en tela de juicio su capacidad. Es muy probable que quienes dudan sobre las capacidades de sus retoños hayan sido tratados de la misma forma por sus padres; entonces, en resumen, si uno o ambos padres no tienen autoestima alta, lo más seguro es que sus hijos tampoco la tengan.

Por otra parte, la serenidad de madres y padres es un aporte para la seguridad del niño. "Tan sólo consideremos que algunos progenitores son manojos de nervios andantes, y sus hijos lo sienten. Las tensiones entre los padres, verbalizadas o no, y aquellas otras que nacen de la intranquilidad emocional son rápidamente captadas por los niños. En estos casos, es urgente darles solución para que los pequeños se sientan seguros", recomienda la Dra. von Woebeser.

Por lo anterior, es necesario que los niños crezcan sabiendo que pueden controlar su propia vida, pues sin esa convicción es imposible tomar decisiones, aceptar responsabilidades, desarrollar las habilidades personales o actuar con confianza en entorno competitivo. "Por desgracia, hoy en día más niños crecen sin confianza en sí mismos y, si alguna vez la tuvieron, sus padres se encargaron de disminuir su sensación de poder", acota la terapeuta.

Cuando los hijos observan a los padres analizar tranquilamente un problema, resolviendo las cosas por medio de la lógica y ponderando soluciones alternativas, comienzan a valorar e imitar este comportamiento. Por ello, para ser mejor padre hay que cambiar los viejos hábitos y desarrollar otros nuevos, pues los buenos progenitores no son seres superiores, sino que hacen las cosas de manera distinta, y eso es lo que les distingue.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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