Centro de Bebés / Consejos Alimenticios

El abecé de la lactancia

La leche materna es el único alimento que requieren los bebés desde su nacimiento hasta los seis meses de vida, ya que les proporciona nutrientes e inmunidad contra infecciones. Sin embargo, hay ocasiones en que la madre no puede amamantar a su hijo, por lo que debe recurrir a fórmulas lácteas.

La lactancia es el período de la vida en que la madre ofrece al recién nacido un elemento cualitativa y cuantitativamente apropiado a sus necesidades, pues incluye proteínas, vitaminas A, B, C, D, E, y K, así como calcio, fósforo, magnesio, hierro, zinc, yodo y selenio.

Es importante saber que la elaboración de leche materna depende de sofisticado mecanismo orgánico estimulado por las hormonas prolactina y oxitocina, las cuales son controladas por pequeñas estructuras ubicadas en el cerebro (glándulas hipófisis e hipotálamo) y actúan sobre las mamas durante la gestación y después del parto.



Hacia el final del embarazo comienza a producirse un fluido muy especial que precede a la leche materna, se trata del calostro, sustancia amarilla viscosa de fácil digestión y gran valor nutricional que se excreta durante los 4 ó 6 primeros días después del parto. Tiene tres funciones primordiales:

Lo más importante de todo el proceso lo constituye la succión del bebé, ya que genera vigoroso estimulo sensitivo que, a través de conductos nerviosos, llega al hipotálamo (parte del cerebro con múltiples funciones). Como respuesta, la prolactina se traslada a través de la circulación sanguínea hacia las glándulas mamarias y pone a "trabajar" la "fábrica" de leche; por ello, la lactancia dura varios meses. A su vez, la oxitocina llega hasta las mamas y provoca contracción de los conductos secretores de dicho líquido e induce su expulsión.



En un principio la producción del fluido es escasa, pero a los tres días del parto se produce la primera "subida" de leche (la cual es abundante), lo que en consecuencia ocasiona que los senos se tensen e inflamen, molestias que desaparecen cuando se alimenta al pequeño.



Por otra parte, el hecho de amamantar al pequeño retrasa hasta 12 meses o más la reanudación de la menstruación en algunas mujeres, aunque en otras se restablece 3 ó 4 semanas después del parto. En estos casos, si se desea prevenir un nuevo embarazo deberán evitarse los anticonceptivos que contengan estrógenos, ya que estas hormonas disminuyen la cantidad del nutritivo líquido.

Precauciones

La madre debe tener presente que todo lo que ella consume puede incorporarse a su leche y, por tanto, será ingerido por su bebé. Algunos productos pueden alterar olor y sabor del fluido, como condimentos fuertes, cebolla, ajo, col, coliflor, brócoli, espárrago y alcachofa, circunstancia que a veces motiva rechazo a la lactancia; otros son potencialmente dañinos para el bebé, por ejemplo, algunos medicamentos y drogas:

Técnica para amamantar al bebé

Antes de cada toma, se debe limpiar el pezón, areola y zona circundante con una gasa o algodón humedecido en agua hervida, efectuando movimientos circulares desde el centro hacia la periferia, posteriormente:

Ahora bien, ¿qué sucede cuando hay algún impedimento para que la criatura obtenga su alimento directamente del pecho o si la madre prevé que, debido a sus ocupaciones, no podrá ofrecer las tomas y no se quiere renunciar a la oferta de leche materna?

Puede recurrirse a un sacaleche, aparato que simula la forma en que el bebé toma la areola y extrae el líquido; posee un embudo que lleva una cubierta de silicona provista de cinco secciones en forma de pétalos. En el momento en que la madre acciona la palanca o el motor del extractor, en caso de que sea eléctrico, se infla y desinfla realizando suave masaje que estimula la salida de leche de manera confortable. El contenido se almacena en un recipiente.



La mejor alimentación la proporciona la lactancia natural, no obstante, si la madre padece grave enfermedad y toma medicinas muy fuertes deberá renunciar a ella y recurrir a fórmulas especiales.