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Nutrición, primordial para el futuro bebé

El proceso de embarazo debe contar con responsable planeación antes y durante la gestación del bebé, porque de la correcta alimentación de la madre depende en gran medida que el niño nazca con buena salud y peso adecuado.

Sin embargo, “en nuestro país carecemos de cultura y educación de planificación familiar, lo que representa factor determinante de bajo peso y deficiencias nutricionales con que nacen muchos de los nuevos mexicanos” afirma la Lic. Leticia Cervantes Turrubiates, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco (UAM-X), al sur de la capital del país.

Trascendental momento

Es muy importante que la decisión de embarazarse sea tomada con plena conciencia y previsión, pues la futura mamá debe empezar a prepararse cuando menos seis meses antes del inicio de la gestación.

Al respecto, la Lic. Leticia Cervantes considera que, en términos generales, “dieta equilibrada que reúna todos los alimentos que ofrece la pirámide nutricional podrá ayudar a que dicho proceso se desarrolle correctamente. No obstante, estudios recientes demuestran que la mayoría de las mujeres inician este periodo con preocupantes deficiencias de ácido fólico (vitamina del complejo B que repercute en el desarrollo neurológico del pequeño) o de hierro, que provoca anemia (disminución en la capacidad de la sangre para transportar oxígeno) en la futura madre y su hijo”.

Para evitar estos problemas y favorecer el crecimiento del embrión dentro del vientre materno, “es necesario que antes de la concepción la mujer consuma ácido fólico, lo cual puede hacer de forma natural incluyendo en su menú hígado, frijoles, cacahuates y cereales, así como frutas (principalmente cítricos), espinacas, nueces y productos de trigo integral; también se recomienda recurrir a complementos alimenticios que lo contengan. Lo que nunca está de más es consultar a su ginecólogo, quien será siempre su mejor orientador”.

Alerta por deficiencias comunes

Asimismo, el exceso de hierro puede generar estreñimiento o náuseas, por lo cual se debe ofrecerlo complementariamente y bajo estricta vigilancia médica, como explica la experta: “Es mejor consumirlo después de los alimentos, junto con fuentes adecuadas de vitamina C que faciliten la absorción de nutrientes y, de preferencia, evitar hacerlo con té o café, porque estas bebidas inhiben el completo aprovechamiento vitamínico”.

Por su parte, investigadores de la Fundación Mexicana para la Salud señalan que el costo energético de los 280 días (promedio) de gestación es cercano a 70,000 kilocalorías (Kcal), por lo que durante este lapso se requiere aporte adicional diario de energía de 250 Kcal, mientras que la Organización Mundial de la salud (OMS) lo marca en 150 Kcal durante el primer trimestre y 350 Kcal a lo largo de los meses posteriores.

Ahora bien, entre los síntomas más frecuentes que presenta la mujer embarazada destacan mareo y vómito durante los tres meses iniciales, lo cual puede controlarse a través de la dieta moderando la ingesta de carnes y grasas, así como aumentando la de frutas y verduras; también es necesario adaptar  adecuado ritmo de alimentación que permita al estómago de la madre aprovechar de mejor manera los nutrientes sin afectar su organismo ni el del bebé.

Además de las indicaciones anteriores, debe tomarse en cuenta no realizar ayunos de más de ocho horas, fraccionar la dieta lo más posible, es decir, hacer varias comidas moderadas a lo largo del día, descansar después de consumir alimento y mantener ventilado el lugar donde éste se prepara e ingiere. Para evitar hemorroides hay que incrementar el consumo de agua y de fibra proveniente de linaza, trigo y avena entre otros cereales.

Por su parte, la Lic. Sandra D. Rancel de la Garza, integrante del Departamento de Nutrición y Gastroenterología del Hospital Infantil de México, en la capital del país, descarta que la embarazada deba “comer por dos”, pues “aunque las necesidades nutricionales se incrementan, no lo hacen a tal grado”.

Por el contrario, añade, “conviene mantener las proporciones de proteínas, grasas e hidratos de carbono (cereales y azúcar) en nivel adecuado dentro de la dieta, a fin de lograr que ésta sea equilibrada y suficiente tanto en calidad como en cantidad”.

Acerca del uso de suplementos alimenticios, la especialista asegura que no es conveniente recurrir a ellos si se siguen las indicaciones de alimentación en cuanto a que sea variada y completa. Asimismo, la experta sugiere no consumir productos como frituras, golosinas, postres, galletas, pan o dulces, ya que pueden favorecer en la futura madre aumento de peso  mayor al esperado, lo cual, a su vez, depende de varias condiciones, siendo lo más adecuado ganar de 9 a 12 kilos en el transcurso de la gestación.

Esto significa que “durante el primer trimestre el incremento debe ser mínimo o nulo; si el proceso comienza con bajo peso, se puede subir de 12 a 15 kilos en total y, si se inicia con sobrepeso, lo mejor es no rebasar los 9 kilos, porque es muy difícil recuperarse”, concluye la Lic. Rancel de la Garza.