Centro de Bebés / Terapias de Apoyo

Al servicio de la niñez

El uso de Homeopatía en niños es altamente benéfico porque ofrece adecuada atención de padecimientos comunes y, a mediano y largo plazo, la curación de aquellos problemas de salud a los que están predispuestos desde su nacimiento.

Algunas de las virtudes por las que la Medicina homeopática ha sobresalido son la suavidad y eficacia con que logra la curación del paciente; a pesar de ello, mucha gente todavía se pregunta si es posible aplicar este sistema terapéutico durante la infancia.

“En los niños no sólo atendemos los problemas de salud más frecuentes, sino que, a diferencia de lo que sucede con los adultos, tenemos mayor probabilidad de curar su predisposición a ciertas enfermedades. Esto es así porque empezamos con ellos desde que son pequeños o, incluso, antes de que nazcan, pues podemos tratar a las embarazadas con libertad; los alópatas no lo hacen porque usan medicamentos agresivos o con efectos secundarios importantes.”

Así lo explica la Dra. María del Rosario Sánchez Caballero, directora de la Escuela de Posgrado de Homeopatía de México, A.C., localizada en la Ciudad de México, quien abunda: “Podemos tratar a las mujeres en gestación y a niños con cualquiera de los medicamentos que utilizamos, sean de origen vegetal, mineral o animal, porque no son tóxicos y reciben un tratamiento especial”.

La especialista recuerda que los medicamentos homeopáticos son seguros porque están preparados con dosis infinitesimales, lo que quiere decir que la sustancia terapéutica se diluye varias veces (se diluciona), pero no para eliminarla, sino para obtener su energía.

La presencia de efectos secundarios con medicamentos homeopáticos es prácticamente nula y “si acaso, puede existir alguna agravación cuando hay mala administración o diagnóstico equivocado, pero esto es pasajero y no deja lesión alguna”, indica la entrevistada.

Padecimientos de todo tipo

La Dra. Sánchez Caballero explica que a través de la Homeopatía es posible dar atención a los problemas más frecuentes en la infancia, como enfermedades en la piel, gastrointestinales y respiratorias, entre ellas alergias, rinofaringitis (resfriado común) y amigdalitis (infección de las amígdalas o anginas, localizadas en la parte posterior de la boca y arriba de la garganta).

Sobre este punto especifica: “Atendemos muchos casos en que los médicos alópatas quieren recurrir a cirugía para retirar las anginas a los niños (amigdalectomía), y nosotros tratamos de evitarlo. En mi práctica, de más de 25 años, solamente uno de los pequeños que he atendido ha sido operado de las amígdalas”.

Más aún, la especialista indica que “la Homeopatía no sólo funciona en estos casos. He atendido a dos hermanos desde que eran niños (a uno con año y medio de edad, al otro desde recién nacido) con hemofilia, enfermedad en la que el hígado no produce una sustancia, llamada factor de coagulación sanguínea VIII, y esto hace que el organismo no controle las hemorragias o lo haga con dificultad”.

Aunque esta enfermedad no tiene cura, la Dra. Sánchez señala que ninguno de estos dos pacientes ha recurrido a otro tratamiento, y que mientras uno ya terminó su carrera y trabaja, el otro sigue estudiando. “Únicamente han recibido Homeopatía y, cuando los evaluaron en el Instituto Mexicano del Seguro Social, les dijeron: ‘¿Cómo es posible que no se pongan el factor VIII (como señala el tratamiento convencional)?, ¡no lo podemos creer!’. Cierto, ambos padecen los síntomas de la enfermedad, pero en forma suave”.

El tratamiento homeopático consiste en brindarles un medicamento que estimula al hígado, a su sistema hematopoyético (encargado de producir células de la sangre) y a todo el organismo. “No tenemos la capacidad de darles una función con la que no nacieron, pero les ayudamos a vivir de la mejor manera posible”.

La entrevistada abunda: “Muchos nos preguntan si podemos curar el lupus (cuando el sistema inmunológico ataca por error a células y tejidos sanos de articulaciones, piel y otros órganos) o el cáncer, pero no tenemos una respuesta definitiva, ya que cada caso es distinto. Por ejemplo, es posible erradicar un tumor que va empezando, aunque depende de muchas cosas, como qué tan tratado o mal tratado ha sido el paciente y, en este sentido, hasta un simple catarro puede no aliviarse nunca. Esa es la razón por la que decimos que no atendemos enfermedades, sino enfermos”.

Dicho lo anterior, la Dra. Sánchez especifica que si bien la Homeopatía tiene amplio alcance y ofrece una mejor calidad de vida al paciente aunque no sea posible erradicar su trastorno, su campo de acción se restringe a problemas de salud modificables con intervención médica, es decir, mediante la administración de un elemento con acción terapéutica. “No actúa cuando hay malformación, lesión u obstrucción mecánica, pues en esos casos se recurre a otra técnica en Medicina, que es la Cirugía”.

Frente a frente

A pregunta expresa, la experta señala que la Homeopatía no tiene desventajas ante la alopatía y, por el contrario, ofrece múltiples beneficios e incluso permite modificar constitucionalmente a un niño.

“Si un chico es muy débil y no puede absorber los nutrientes que requiere, a pesar de que los recibe en sus alimentos, tenemos medicamentos que logran que funcionen mejor su hígado, páncreas y aparato digestivo en general, además de su sistema óseo. Les llamamos constitucionales, y entre ellos están la Calcarea carbonicaSilicea o Licopodio”, asegura la entrevistada.

Hay más aspectos que pueden contribuir a la recuperación del pequeño, por ejemplo, que la administración de los medicamentos homeopáticos es más sencilla e incluso que su sabor es más agradable, pero lo más importante es que los facultativos establecen una buena empatía con el niño.

Así, añade la especialista, aunque cualquier galeno suele ser muy considerado con los chicos, “los médicos homeópatas siempre tratamos de comprender al individuo y de ponernos a su altura. Si es un niño pequeño hacemos lo posible por no asustarlo y procuramos revisarlo en forma suave, poco a poco, hasta que pierde el miedo y deja que nos acerquemos. Por ejemplo, antes de usar el abatelenguas le palpamos el cuello para sentir la inflamación de las amígdalas, y hay ocasiones en que no usamos bata para que no nos tenga miedo. Siempre procuramos llevar una buena relación con el paciente, y con los niños lo hacemos con mayor interés”.

Respecto a si es conveniente llevar al mismo tiempo un tratamiento alopático y otro homeopático, la directiva opina que no, ya que se trata de disciplinas opuestas y, por tal motivo, “no se puede concebir que haya una coalición entre ambas”.

Observación final

Los padres de los chicos que son tratados con Homeopatía por vez primera deben aprender que este sistema médico terapéutico es diferente respecto al convencional. Ello, básicamente, porque no intenta suprimir a la enfermedad y sus síntomas, sino que permite que el proceso de curación del organismo suceda en forma natural. Esto hace posible que las siguientes ocasiones en que se presente cierto padecimiento, sus manifestaciones no sean tan intensas.

Sobre este punto, la Dra. Rosario Sánchez comenta que “a las mamás y a los papás les asusta mucho cuando su hijo tiene fiebre, pero les explicamos que es un mecanismo defensivo, una reacción del organismo ante bacterias o virus. Nosotros no le ‘bajamos la temperatura’ al niño, porque ese síntoma nos dice cómo se está llevando a cabo la curación, o si todavía sigue el proceso infeccioso”.

La estrategia de la Homeopatía consiste, más bien, en proporcionar un medicamento que estimule la curación para que sea un poco más rápida y sin complicaciones; así, conforme la infección va cediendo, se quita la fiebre. Ello puede requerir, digamos, 24 horas, pero durante ese tiempo el médico se mantiene al pendiente y puede rectificar el tratamiento si no se observan resultados.

Por todo esto, la entrevistada enfatiza que hay que instruir a los padres para que sepan de qué forma se dan los procesos de curación. “Atiendo a muchas familias que desde hace años se curan sólo con Homeopatía, y los progenitores ya tienen conciencia de cómo es este proceso; por eso no se preocupan, porque por experiencia saben que sus hijos, chicos o grandes, reaccionan muy bien”.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista de la Asociación Nacional de la Industria Farmacéutica Homeopática, A.C. (Anifhom).