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Granuloma dental, más grave de lo que aparenta

Jueves 02 de marzo del 2017, 12:08 pm, última actualización

Caries mal atendida, deficiente higiene bucal y accidentes favorecen la formación de cúmulos de pus debajo de las piezas dentales, mismos que, a pesar de sus reducidas dimensiones, son foco infeccioso desde el que las bacterias viajan por el torrente sanguíneo a otras regiones del organismo. Prevén este padecimiento.

Granuloma dental, Caries, Higiene bucal, Pus

Los dientes no son sólo la porción blanca y aperlada que vemos cuando sonreímos, sino que poseen compleja estructura formada por distintas capas que se extienden por debajo de la superficie de las encías (tejido rosado, blando y húmedo que los rodea) y que se incrustan en los huesos de cráneo y mandíbula (maxilares superior e inferior).

Así, la parte superior y más conocida de incisivos, caninos y molares es la corona, misma que se encuentra protegida por una capa dura y brillante, el esmalte, en tanto que la parte profunda y no visible es la raíz, cuya resistente superficie se denomina cemento. Al interior de cada pieza, por debajo de corona y cemento, hay una sustancia parecida al hueso, la dentina, y aún más adentro se ubica la pulpa, que es donde se alojan los vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que, respectivamente, nutren al diente y lo mantienen comunicado.

En la parte inferior de todo el conjunto se localiza el foramen apical, una pequeña abertura por la que pasan las vías sanguíneas y nervios que llegan a la pulpa, a la vez que, alrededor de toda la raíz, se localiza el ligamento periodontal o periodonto, una membrana fibrosa y resistente que sujetan los dientes a los maxilares y que también sirve para amortiguar la presión que se genera al masticar.

Esta descripción también nos ayuda a entender que las enfermedades dentales no sólo son aquellas que observamos en la superficie, sino que pueden localizarse en la dentina, pulpa y periodonto, incluso en la parte más lejana de la superficie. Precisamente en esta región, llamada apical, puede formarse un absceso, nódulo o granuloma, es decir, un conjunto pus (bacterias, tejido muerto y células de defensa), como consecuencia de otros problemas que no han recibido atención adecuada.

Su gravedad es considerable porque, en ocasiones, los gérmenes pueden extenderse a tejidos cercanos y huesos maxilares, así como a corazón, pulmones y cerebro, ocasionando peligrosas infecciones.

Signos de alerta

La formación del granuloma puede considerarse un mecanismo de defensa del organismo, que reacciona de esta forma frente a la presencia de gérmenes nocivos procedentes de la pulpa, dentina o periodonto. Las causas más frecuentes para este hecho son tres:

  • Caries. Algunas bacterias que forman parte de la flora bacteriana de la boca se alimentan del azúcar que permanece como residuo de nuestra alimentación y la transforman en ácidos que corroen al esmalte dental. Cuando éste se debilita demasiado, distintos microorganismos destruyen la corona y llegan al centro (dentina y pula) de la pieza afectada. Si no hay atención de un odontólogo, la infección puede avanzar hasta la parte inferior de la raíz dental.
  • Enfermedad periodontalOcurre cuando la sobrepoblación de bacterias en la boca hace que las encías se retraigan y dejen descubierta la raíz. En un principio, esto se manifiesta con hipersensibilidad (tomar alimentos calientes, fríos, o incluso aspirar aire por la boca resulta doloroso), y más adelante con gingivitis (sangrado de las encías). Cuando el problema sigue evolucionando, los gérmenes llegan al periodonto, pudiendo ocasionar pérdida del diente y abscesos.
  • Accidentes y golpes. Fuertes impactos en las piezas llegan a generar su ruptura, de modo que, como en el caso de la caries, se forman aberturas que permiten el paso de bacterias al centro y raíz del diente.

Aunque en ocasiones el granuloma dental no ocasiona molestia alguna, son mucho más frecuentes los casos en que se acompaña de diversos síntomas:

  • Dolor severo y casi siempre pulsátil en un diente.
  • Malestar al masticar o al ejercer presión en la pieza afectada.
  • Sensibilidad del diente al calor o frío.
  • Sabor amargo en la boca.
  • Mal aliento (halitosis).
  • En algunas ocasiones puede observarse inflamación en forma de bulto en la base del diente afectado.
  • También llega a manifestarse elevación de la temperatura e inflamación de los ganglios en el cuello.
  • Malestar general.

La presencia de estas manifestaciones exige la atención por parte de un odontólogo, quien establecerá el diagnóstico al realizar un historial médico, supervisión física de la boca y la toma de una radiografía centrada fundamentalmente en la raíz del diente afectado.

Evite complicaciones

El especialista que atiende un granuloma dental busca eliminar la infección y, en todo momento, debe tratar de preservar el diente a la vez que busca prevenir las desfavorables consecuencias. Por lo general, el tratamiento puede ser de dos tipos:

  • Médico o convencional. El odontólogo receta antibióticos para combatir la infección, a la vez que recomienda el uso de enjuagues bucales especiales que esterilizan la región afectada, alivian el dolor y estimulan la restauración de los tejidos. Dolor y fiebre pueden controlarse con medicamentos de venta libre o haciendo buches de agua tibia con sal; nunca se debe colocar una pastilla analgésica (ácido acetilsalicílico, paracetamol, ibuprofeno) directamente sobre el diente o la encía, ya que esto aumenta la irritación y provoca ulceraciones.
  • Quirúrgico. En casos graves, o en los que el tratamiento convencional no da resultados, se procede a realizar apicectomía, intervención en la que se remueven las partes afectadas del diente y la sección apical junto con el granuloma. La mayor parte de la de la raíz y de la superficie dental permanecen en su sitio, en tanto que la cavidad resultante se cierra. Desafortunadamente, hay casos muy avanzados en que no es posible salvar al diente, de modo que se extrae definitivamente.

Aunque no lo parezca, la falta de atención a un absceso dental tiene consecuencias severas, que van de la pérdida de la pieza a la propagación de la infección, generando uno o más de estos padecimientos:

  • Celulitis facial. Es la infección por bacterias en los tejidos blandos y profundos del rostro, que en las regiones afectadas luce enrojecido, tenso y en ocasiones con granitos (erupción). Su tratamiento requiere antibióticos.
  • Angina de Ludwig. Infección de los tejidos localizados debajo de la lengua y en la parte inferior de la boca. Genera inflamación y dolor en cuello, fiebre, fatiga, confusión y dificultad respiratoria. Puede ocasionar la hospitalización del paciente.
  • Osteomielitis de maxilar. Ocurre en caso de que las bacterias se establezcan en el hueso; genera gran dolor, fiebre, hinchazón en la zona afectada y malestar general. Se combate con antibióticos por vía intravenosa y a veces con cirugía para remover las partes del hueso que han muerto.
  • Abscesos cerebrales. Son cúmulos de pus en la región del encéfalo que surgen cuando las bacterias del granuloma viajan por las vías sanguíneas. Sus síntomas son dolor de cabeza, rigidez del cuello, fiebre, malestar general y alteraciones de la vista; pueden presentarse paulatinamente (en dos semanas) o de manera súbita. Es una emergencia médica que requiere hospitalización.
  • Endocarditis. Infección de las válvulas cardiacas que se manifiesta con fatiga, fiebre, dificultad para respirar, anormalidades en el ritmo cardiaco y sudoración. El tratamiento con antibióticos dura hasta 6 semanas y, en casos severos, puede desencadenar insuficiencia (incapacidad del corazón para bombear sangre adecuadamente).
  • Neumonía. Tos con expectoración (flemas), fiebre, escalofrío, dolor torácico y problemas para respirar son algunas de las manifestaciones de la infección de los pulmones. Su atención también requiere la administración de antibióticos.

Ninguna de estas enfermedades tiene por qué ocurrir si tomamos en cuenta que el granuloma dental puede evitarse en la mayoría de los casos siguiendo medidas básicas de higiene bucal:

  • Cepillar los dientes y encías durante 5 minutos, 3 veces al día, una de ellas antes de dormir.
  • Prefiera los cepillos dentales suaves, con cerdas redondeadas, ya que así no maltratará al esmalte o las encías.
  • Elija pasta dental con fluoruro, antes que aquellas con bicarbonato o de “limpieza total”, ya que pueden ser muy fuertes.
  • Durante la higiene bucal, también se debe asear la lengua.
  • El cepillado no elimina a todas las bacterias que se acumulan en los espacios que hay entre los dientes, por lo que se recomienda el uso de hilo dental.
  • Los enjuagues bucales son otra buena opción para complementar el cepillado, mas nunca para sustituirlo.

Por último, le aconsejamos que visites a tu odontólogo dos veces al año, tanto para que verifique periódicamente la salud de tus dientes como para solucionar dudas o deficiencias respecto al cepillado y uso del hilo y enjuague dentales; así le será más fácil prevenir el surgimiento de caries y de enfermedad periodontal, que son las principales causantes de los molestos y peligrosos granulomas

SyM - Sofía Montoya

 

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