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Implantes dentales: funcionalidad y estética

En principio, la Odontología sólo se dedicó a restaurar o reemplazar dientes dañados y evitarles mayor deterioro, pero gracias a nuevas técnicas de intervención ha alcanzado un objetivo más: embellecer la boca en cuestión de horas gracias a implantes dentales y coronas de aspecto natural.

Hasta hace poco, quien perdía una o varias piezas dentales tenía escasas alternativas de tratamiento para recuperar la capacidad de masticación, de modo que dentaduras postizas y puentes fijos o removibles eran, a pesar de sus defectos, las únicas herramientas que los odontólogos podían ofrecer a sus atormentados pacientes. No obstante, este panorama está cambiando gracias a revolucionario procedimiento que llegó por casualidad: los implantes dentales de titanio.

“Una de las grandes ventajas de esta técnica que dio pie al surgimiento de la Implantología es que no sólo permite que los pacientes utilicen de nuevo su dentadura con confianza y mejoren la digestión al poder masticarlos bien los alimentos, sino que hace posible que ofrezcamos una respuesta estética o de embellecimiento que devuelve la confianza y mejora la autoestima de las personas”, asegura el Dr. Juan Bernardo Calcagno, adscrito a la Clínica de Servicios Osteo-Dentales Integrales (Sodein), localizada en la Ciudad de México.

El odontólogo comenta que, anteriormente, para sustituir un solo diente faltante era necesario hacer adaptaciones en las piezas contiguas, es decir, tallarlas y dañarlas a pesar de estar en buenas condiciones, o que al utilizar los tradicionales puentes o prótesis se podían deteriorar los tejidos blandos de la boca (encías, paladar y carrillos o parte interna de las mejillas), sin olvidar que la masticación no se recuperaba del todo.

“La Implantología cuenta con métodos muy distintos que eliminan estos problemas de las técnicas tradicionales, ya que los implantes quedan fijos al hueso y permiten reemplazar piezas individuales o en puente sin necesidad de rebajar o tallar los demás dientes, siendo ésta la alternativa más moderna que permite acercarnos lo más posible a la realidad de recuperar un diente normal”, señala el especialista.

Casualidad y avances

La historia es curiosa, pero cierta. Corría la década de 1960 cuando cierto grupo de especialistas de la Universidad de Göteborg, en Suecia, realizaba investigaciones sobre la reparación de tejido óseo (del hueso); para tal fin, tuvieron la idea de colocar diminutas cámaras fabricadas con el metal llamado titanio, a fin de registrar la evolución de lesiones en el esqueleto.

El Dr. Per Ingvar Branemark, quien dirigía el proyecto, descubrió con sorpresa que, una vez que se había concretado la regeneración ósea, dichas cámaras no podían retirarse. Al emprender un análisis más a fondo, encontró que el titanio se había fusionado con el hueso a nivel molecular, dando lugar al fenómeno que se conoce como oseointegración.

La idea de aplicar este descubrimiento a la rehabilitación fue inmediata, de modo que en 1965 se trató al primer paciente con una técnica de Implantología, todavía a nivel experimental. Desde entonces, los estudios e investigaciones para perfeccionar los tamaños y formas de los implantes, así como el tratamiento del titanio para conseguir idónea oseointegración, han sido constantes.

Así pues, explica el Dr. Calcagno, el implante actúa como raíz artificial; su forma es similar a la de un tornillo, de modo que se coloca como tal dentro del hueso en el que descansan los dientes naturales, y queda fijo con el paso de algunas semanas, con una porción sobresaliendo de las encías que más tarde servirá para colocar la corona o diente sintético.

Ahonda el odontólogo: “Cualquier persona que haya perdido una o varias piezas dentales y que se haya sometido o no a los métodos tradicionales para mejorar su masticación, puede beneficiarse con esta técnica que además de ser indolora, es muy segura. No por nada, algunos de los primeros pacientes que fueron tratados con Implantología, hace 25 años, siguen disfrutando los beneficios generados por esta intervención”.

Servicio a la carta

Antes de colocar los implantes dentales es necesario que el paciente sea evaluado por un grupo de especialistas, quienes se encargan de realizar minuciosa revisión con base en historia clínica, exploración física, radiografías y exámenes clínicos. Así, una vez que logran establecer adecuado diagnóstico y plan de tratamiento, se ponen manos a la obra.

La restauración, asegura el Dr. Juan Bernardo Calcagno, se lleva a cabo en dos etapas:

Los implantes pueden sustituir una o varias piezas dañadas, “incluso, ofreciendo espectaculares resultados en casos de sujetos cuya boca se encontraba completamente arruinada. Debido a que tanto las piezas provisionales como las definitivas se elaboran en materiales resistentes que tienen gran semejanza con la dentadura del paciente, éste puede irse a casa desde el primer día de intervención, después de pocas horas, contando con apariencia completamente distinta y estética”.

Por si fuera poco, otras técnicas son empleadas en forma secundaria para reestructurar dentadura y sonrisa. “De ser necesario, hacemos cirugía en las encías para que, si se encuentran muy retraídas, podamos extenderlas un poco, de modo que se consiga imagen todavía más simétrica y equilibrada”.

Evidentemente, el éxito de este trabajo depende del buen diagnóstico realizado por los especialistas, mismo que siempre debe apegarse a las necesidades del paciente, tanto en el funcionamiento de su boca como de su apariencia.

Alcances y cuidados

En la actualidad se ha desarrollado gran variedad de técnicas quirúrgicas que permiten colocar implantes prácticamente en cualquier área de la boca, incluido el maxilar inferior, que es hueso blando y esponjoso, señala el experto.

A su vez, el porcentaje de éxito de estos procedimientos es superior a 90%, siempre y cuando se sigan todos los cuidados necesarios para colocarlos. Rara vez ocasionan molestias, y cuando éstas aparecen son parecidas a las que se presentan después de la extracción dental con ligera inflamación, durante las primeras 48 horas posteriores a la colocación del implante.

Y es que, explica el especialista, el implante de titanio ha sido especialmente tratado para que el organismo lo asimile (puede tener recubrimiento de hidroxiapatita, mineral que facilita todavía más la fusión con el hueso) y sea inofensivo.

Ahora bien, es importante señalar que el éxito total de esta intervención también se basa en mantener limpios cada uno de los implantes, libres de bacterias (placa), por lo que es necesario realizar visitas periódicas de control con el odontólogo.

Finalmente, el Dr. Calcagno comenta que “el costo de este implante es más alto que el de las técnicas convencionales; sin embargo, esta diferencia se está reduciendo por el aumento de la demanda y, si se toman en cuenta todas las ventajas que ofrece a largo plazo, resulta mucho más económico que cualquier otro procedimiento”.