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Pasta y enjuague, en defensa de la salud bucal

Pasta y enjuague, en defensa de la salud bucal

Nizarindani Sopeña

Seguramente usted está convencido de que lo importante en una amplia sonrisa son unos dientes bellos, pero también sanos. Para llegar a ello, hay que tener cuidados desde la infancia, y plena conciencia que la pasta dental y enjuague bucal son fundamentales.

Una dentadura saludable no se logra de la noche a la mañana, más bien, y como todo en la salud, es producto de la prevención desde la infancia. Para los bebés, aunque no hayan salido sus dientes todavía, es muy importante que se les administre flúor y alimentos como pescado (a manera de papilla) y productos de grano integral. Así se asegurará que sus próximas piezas dentales estén protegidas contra los ácidos de los alimentos, en especial de los que contienen azúcar, ya que estos ocasionan la proliferación de las bacterias que producen caries.

Cuando han crecido un poco, los hábitos de higiene les deben ser inculcados a manera de juego, siempre siguiendo el ejemplo de mamá y papá, y visitando al dentista desde que surgen las primeras piezas, sobre todo para irlos acostumbrando a cuidar su salud.

Pastas vemos, contenidos no sabemos

Pero si usted reconoce que no ha tenido la suficiente atención con sus dientes, no se angustie, siempre estará a tiempo de corregir el camino si es constante en sus cuidados. Como primer paso, la próxima vez que compre una pasta dentífrica busque una que contenga flúor y calcio; el primero sirve para proteger a sus dientes de los ácidos, y el siguiente para fortalecer su esmalte y estructura.

Cuide que el dentífrico esté contenido en tubo plástico, ya que el empaque de metal inactiva la acción del flúor. Las presentaciones de diversos sabores los hacen más atractivos a los chicos, pero cuide que la elección que haga no contenga azúcar.

No importa la marca ni la presentación del dentífrico (puede ser en forma de pasta, gel o polvo), mientras el que se elija tenga el sello de la Asociación Dental Mexicana (ADM) en su envase; ello significa que se ha demostrado que existe evidencia de su seguridad y eficacia en estudios clínicos controlados.

Por otro lado, el uso de los enjuagues bucales se ha extendido, y en la actualidad podemos encontrar en el mercado decenas de marcas y tipos. Pero, cuidado, el uso de éstos puede perjudicarlo más que beneficiarlo, ya que, si bien suprimen el mal aliento momentáneamente, pueden esconder los síntomas de enfermedades como gingivitis -inflamación de las encías que puede convertirse en una infección dolorosa que ocasiona fiebre, cansancio y pérdida de la pieza dental-.

Algunos dentistas se muestran escépticos frente a los beneficios del enjuague, porque cuando contienen alcohol llegan a ocasionar ardor y picazón, y si se ingiere o consume en exceso por accidente causan intoxicación; en los niños esto puede ser fatal. En todo caso, si requiere uno, seleccione aquel que ayude a protegerlo contra enfermedades orales, además de dejar aliento refrescante.

Por otro lado, y para que la limpieza sea más efectiva, la elección del cepillo es fundamental; en este caso, su cabeza debe ser pequeña y su mango debe permitir sujetarlo con firmeza. Las cerdas tienen que ser de nylon con textura suave y redondeadas, para que alcancen por completo cada uno de los dientes y, al mismo tiempo, no desgasten su esmalte. Procure cambiarlo aproximadamente cada tres meses o cuando note que las cerdas se abren o pierden firmeza.

Recuerde la técnica de cepillado:

  • Cepille la parte externa de los dientes primero, con movimientos de arriba hacia abajo; haga lo mismo en la parte interna de los mismos. Hágalo firmemente pero sin lastimar las encías.
  • Limpie las muelas con movimientos circulares, y por último cepille la lengua de atrás hacia adelante (así se eliminan las últimas bacterias); enjuáguese con suficiente agua para eliminar restos de alimentos.
  • Use poca pasta (con la cantidad del tamaño de un frijol basta), para que no pierda de vista la limpieza.
  • Tómese su tiempo, un cepillado efectivo deberá tener duración de entre 3 y 4 minutos.
  • Procure cepillarse por lo menos tres veces al día.

Por último, permítanos darle algunas sugerencias para que la higiene de su boca sea más efectiva:

  • Cepillarse después de cada comida elimina el alimento que queda entre los dientes, lo que evita que las bacterias proliferen con mayor facilidad.
  • Por la misma razón, no coma entre comidas.
  • Use hilo dental por las noches, para que los microorganismos no tengan oportunidad de reproducirse.
  • Utilice enjuague bucal una vez a la semana, cantidad suficiente para prevenir cualquier enfermedad y evitar que se arruine el esmalte de sus dientes.

Además de estas medidas de higiene, no olvide que acudir al dentista es indispensable (cada 6 meses es lo ideal) para la prevención de las enfermedades dentales; no espere a que haya dolor para visitarlo, y olvídese de los mitos sobre las "temibles" herramientas que utiliza para trabajar.

SyM
Última actualización: 03-2013

 
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