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Pasta y enjuague, en defensa de la salud bucal

Seguramente estás convencido de que lo importante en una amplia sonrisa son unos dientes bellos, pero también sanos. Para llegar a ello, hay que tener cuidados desde la infancia, y plena conciencia que la pasta dental y enjuague bucal son fundamentales.

Una dentadura saludable no se logra de la noche a la mañana, más bien, y como todo en la salud, es producto de la prevención desde la infancia. Para los bebés, aunque no hayan salido sus dientes todavía, es muy importante que se les administre flúor y alimentos como pescado (a manera de papilla) y productos de grano integral. Así se asegurará que sus próximas piezas dentales estén protegidas contra los ácidos de los alimentos, en especial de los que contienen azúcar, ya que estos ocasionan la proliferación de las bacterias que producen caries.

Cuando han crecido un poco, los hábitos de higiene les deben ser inculcados a manera de juego, siempre siguiendo el ejemplo de mamá y papá, y visitando al dentista desde que surgen las primeras piezas, sobre todo para irlos acostumbrando a cuidar su salud.

Pastas vemos, contenidos no sabemos

Pero si reconoces que no has tenido la suficiente atención con tus dientes, no te angusties, siempre estarás a tiempo de corregir el camino si eres constante en tu higiene bucal. Como primer paso, la próxima vez que compres una pasta dentífrica busca una que contenga flúor y calcio; el primero sirve para proteger a sus dientes de los ácidos, y el siguiente para fortalecer su esmalte y estructura.

Cuida que el dentífrico esté contenido en tubo plástico, ya que el empaque de metal inactiva la acción del flúor. Las presentaciones de diversos sabores los hacen más atractivos a los chicos, pero elige uno que no contenga azúcar.

No importa la marca ni la presentación del dentífrico (puede ser en forma de pasta, gel o polvo), mientras el que se elija tenga el sello de la Asociación Dental Mexicana (ADM) en su envase; ello significa que se ha demostrado que existe evidencia de su seguridad y eficacia en estudios clínicos controlados.

Por otro lado, el uso de los enjuagues bucales se ha extendido, y en la actualidad podemos encontrar en el mercado decenas de marcas y tipos. Pero, cuidado, el uso de éstos puede perjudicarlo más que beneficiarlo, ya que, si bien suprimen el mal aliento momentáneamente, pueden esconder los síntomas de enfermedades como gingivitis -inflamación de las encías que puede convertirse en una infección dolorosa que ocasiona fiebre, cansancio y pérdida de la pieza dental-.

Algunos dentistas se muestran escépticos frente a los beneficios del enjuague bucal, porque cuando contienen alcohol llegan a ocasionar ardor y picazón, y si se ingiere o consume en exceso por accidente causan intoxicación; en los niños esto puede ser fatal. En todo caso, si requieres uno, elige aquel que proteja contra enfermedades orales, además de dejar aliento refrescante.

Por otro lado, y para que la limpieza sea más efectiva, la elección del cepillo de dientes es fundamental; en este caso, su cabeza debe ser pequeña y su mango debe permitir sujetarlo con firmeza. Las cerdas tienen que ser de nylon con textura suave y redondeadas, para que alcancen por completo cada uno de los dientes y, al mismo tiempo, no desgasten su esmalte. Procura cambiarlo aproximadamente cada tres meses o cuando notes que las cerdas se abren o pierden firmeza.

Recuerda la técnica de cepillado:

Por último, permítenos darte algunas sugerencias para que la higiene de tu boca sea más efectiva:

Además de estas medidas de higiene, no olvides que acudir al dentista es indispensable (cada 6 meses es lo ideal) para la prevención de las enfermedades dentales; no esperes a que haya dolor para visitarlo, y olvídate de los mitos sobre las "temibles" herramientas que utiliza para trabajar.