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Antisépticos bucales

Martes 26 de agosto del 2014, 05:02 pm, última actualización.

Productos disponibles en solución, tabletas, polvo, gel, spray o laminillas que contienen sustancias que controlan o eliminan microorganismos dañinos, de modo que ayudan a preservar la salud de dientes, encías (tejido que rodea a la base de las piezas dentales) y lengua, son auxiliares en el tratamiento de infecciones que afectan a las estructuras de la boca. En consecuencia, permiten contar con aliento fresco y agradable.

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Desde tiempos remotos se ha considerado a la boca objeto de deseo y devoción; ha inspirado poemas, canciones, retratos o novelas, y a través de ella hablamos, comemos y besamos. Sin embargo, es también un lugar en el que pueden alojarse o por el que pueden ingresar gran cantidad de hongos, bacterias y virus a través del aire y los alimentos, y aunque por lo general estos invasores se encuentran bajo control gracias a mecanismos de defensa naturales y a medidas de limpieza creadas por el hombre, existen factores que generan desequilibrio y pueden dar lugar a distintas alteraciones.

Situaciones como seguir dieta rica en azúcares, harinas y refrescos, fumar, ingerir alimentos entre comidas en repetidas ocasiones, introducir objetos sucios, estrés y ante todo mala higiene son factores que los especialistas en odontología señalan como responsables de los siguientes padecimientos:

  • Caries. Las bacterias que habitan la boca se alimentan de residuos de alimentos (principalmente hidratos de carbono y azúcares) que se acumulan entre los dientes y encías, y los transforman en ácidos que destruyen el esmalte o capa dura encargada de cubrir y proteger a los dientes, lo que tiene como consecuencia el surgimiento de cavidades u orificios de color grisáceo o café que crecen hasta la parte interna (dentina y pulpa) y que en casos graves generan muerte del nervio y vasos sanguíneos locales, así como pérdida de la pieza.
  • Dientes hipersensibles. La placa dentobacteriana, formada por saliva, restos de alimento, microorganismos y sus desechos ácidos es una pasta pegajosa que al solidificarse forma el sarro que irrita e inflama a las encías, por lo que la parte inferior del diente queda al descubierto y se muestra sensible ante estímulos como contacto con el aire y alimentos fríos o calientes.
  • Gingivitis. Este problema, como el anterior, se debe a la presencia excesiva de placa dentobacteriana, pero hablamos de una inflamación mucho mayor, la cual alcanza varias zonas en la boca. Se manifiesta con dolor, dientes sensibles y sangrado, y si no se recibe tratamiento oportuno, los tejidos que dan soporte a los dientes se destruyen e infectan, lo cual promueve su caída (periodontitis).
  • Aftas y llagas. La cavidad bucal está cubierta por tejido liso y húmedo (mucosa) que puede sufrir heridas, mismas que llegan a infectarse y dan lugar a la formación de úlceras pequeñas pero muy dolorosas que requieren algunos días para regenerarse. También la lengua está expuesta a cortaduras o heridas, tanto por introducir objetos extraños como por morderse, las que pueden ser invadidas por microorganismos.
  • Halitosis o mal aliento. Suele ser causado por ingestión de ciertos alimentos (ajo, cebolla, azúcares, grasas), mala higiene bucal, caries y enfermedades digestivas.

Afortunadamente, los antisépticos bucales formulados por la industria farmacéutica han demostrado su efectividad tanto en la prevención como en el tratamiento de estos problemas, de modo que ahora se han convertido en aliados de fácil acceso e invaluable ayuda en beneficio de la salud de la población en general.

Para todo caso

Los productos más conocidos son los enjuagues bucales o colutorios, que por lo general actúan previniendo alteraciones o disminuyendo los síntomas de algún padecimiento; se emplean como auxiliares (nunca como sustitutos) del cepillado y del hilo dental, con el fin de ayudar a eliminar gérmenes.

Los enjuagues se emplean en distintos padecimientos dependiendo de su composición, de modo que los que contienen flúor (elemento útil para preservar el esmalte dental) son útiles en la prevención de la caries y para fortalecer la dentadura en niños; otros están indicados para combatir o eliminar placa bacteriana causante de halitosis e incluyen sustancias antibacterianas como triclosán o cloruro de cetilpiridinio, en tanto que los formulados con sustancias de fuerte acción, como clorhexidina, complementan el tratamiento contra gingivitis.

No se recomienda diluir este tipo de productos en agua, ya que su eficacia puede disminuir, como tampoco enjuagar la boca luego de utilizarlos; además, se debe evitar el consumo de alimentos al menos durante los 30 minutos siguientes a su uso. Se estima que los colutorios empleados correctamente (dos veces al día, después del cepillado, haciendo buches fuertemente durante al menos 30 segundos y en la cantidad indicada en las instrucciones) reducen 50% de la placa bacteriana.

Cabe señalar que no todos los enjuagues son antisépticos, pues hay productos que refrescan el aliento y dejan sensación de limpieza, pero son de eficacia nula o limitada para eliminar placa dentobacteriana y, por tanto, para prevenir enfermedades. De hecho, algunos organismos han clasificado a los colutorios en dos grupos:

  • Cosméticos. Ayudan a eliminar los restos de alimentos antes y después del cepillado, suprimen temporalmente el mal aliento y dejan agradable sabor. Los odontólogos se muestran dudosos sobre el valor de estos productos debido a que varios estudios demuestran su ineficacia para reducir la placa bacteriana.
  • Terapéuticos. Además de otorgar los mismos resultados que los cosméticos, su fórmula contiene un ingrediente activo que ayuda a proteger contra enfermedades orales; cuentan con el reconocimiento de organismos como la Asociación Dental Mexicana y, en ocasiones, se requiere receta médica para su compra.

Se debe recordar que los enjuagues no sustituyen los exámenes dentales periódicos ni el régimen doméstico de higiene bucal (limpieza con dentífrico e hilo). Para conocer cuál es el producto que más le conviene utilizar es recomendable acudir al odontólogo para ser evaluado y recibir instrucciones específicas sobre su uso; de esta manera se obtienen mayores beneficios y, en caso de enfermedad, el proceso de curación será el adecuado.

Otras presentaciones

Además de los colutorios existen otros productos de utilidad en el tratamiento de problemas dentales que también poseen cualidades antisépticas, tales como:

  • Soluciones. Formuladas con sustancias como iodopovidona o yoduro de tibezonio, ayudan a combatir infecciones leves y cortaduras en lengua, encías y mucosas; también dan alivio a las molestas aftas y reducen su tiempo de recuperación. Asimismo, son útiles para eliminar irritación, ardor y dolor de garganta.
  • Spray. Algunas sustancias de éxito probado como la clorhexidina se emplean en atomizadores de aplicación bucal, útiles para eliminar dolor, sangrado de encías y halitosis derivadas de problemas como gingivitis e hipersensibilidad; no es necesario enjuagarse tras su uso. Algunos sprays sólo son cosméticos, para personas con padecimientos que generan mal aliento, como diabetes o úlcera gástrica.
  • Gel. Se emplea después de realizar higiene bucal y es apto en el tratamiento de enfermedades como gingivitis y periodontitis (inflamación de los tejidos que dan soporte a la dentadura); se aplica con ayuda de cepillo dental o de una cánula (tubo). No debe enjuagarse y no se recomienda consumir alimentos o agua durante 30 minutos posteriores a su aplicación. Algunas pastas dentales de uso común ya contienen agentes antisépticos en su fórmula, pero no tienen la misma concentración que el gel ni la capacidad de éste para adherirse a dientes o encías, por lo que no son terapéuticas.
  • Polvo. Por lo general se diluye en agua y se emplea de igual manera que un enjuague bucal, aunque algunos se aplican junto con la pasta dental, durante el cepillado. Incluye pequeña porción de antiséptico que alivia molestias en las encías, pero es utilizado principalmente para combatir el mal aliento. No se debe confundir con aquellas preparaciones que tiñen y revelan la presencia de placa dentobacteriana, ya que éstas no tienen ninguna acción (terapéutica ni cosmética) y sólo indican las zonas en donde se debe poner mayor énfasis en la limpieza.
  • Tabletas. Se utilizan para combatir dolor y ardor ocasionados por infecciones en mucosas, encías y lengua, además de que ayudan a reducir las molestias generadas por las aftas. También son útiles en dolor e irritación de garganta.
  • Laminillas. Son el producto más novedoso que hay en el mercado y se trata de pequeñas obleas en estuche portátil que se disuelven lentamente en la boca; su mayor utilidad es la de refrescar el aliento, además de que poseen sustancias que ayudan a eliminar gérmenes. No sustituyen el cepillado.

Finalmente, le recomendamos llevar a cabo las siguientes medidas para garantizar buenos resultados en el uso de enjuagues bucales y soluciones antisépticas:

  • Acostumbre a sus hijos a buena higiene dental desde la infancia (cuando tienen dientes de leche).
  • Cepille los dientes adecuadamente después de cada comida, mediante la técnica enseñada por su dentista, durante cinco minutos en promedio.
  • Haga uso de seda o hilo dental.
  • Prefiera la pasta dental que contenga flúor, ya que previene la formación de caries o alteraciones en el esmalte.
  • Evite el consumo excesivo de azúcares, particularmente caramelos y golosinas fuera de las comidas.
  • Restrinja el consumo de alcohol y tabaco, ya que son irritantes que pueden generar o empeorar cualquier enfermedad en su boca.
  • Consulte a su odontólogo antes de iniciar un tratamiento en el que emplee enjuague u otro antiséptico bucal.
  • Evite tragar estos productos.
  • Suspenda de inmediato el uso de cualquier solución, polvo, tableta, spray, gel o laminillas que le causen irritación excesiva. Acuda al odontólogo para ser evaluado.
  • Visite al odontólogo para someterse a revisión cada 6 meses o, cuando menos, una vez al año.

Consulte a su médico.

SyM

 

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