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Cáncer de vulva, amenaza después de la menopausia

El cáncer de vulva suele presentarse de los 60 años en adelante, y su incidencia representa de 3 a 4% de todos los tumores malignos primarios que afectan la zona delimitada por labios mayores y clítoris. En ocasiones se asocia a infección por virus del papiloma humano y diabetes.

Dicha tumoración, también denominada leucoplaquia, está constituida por células escamosas que, en conjunto, forman especie de parche de tejido plano, delgado y blanco. Al respecto, la ginecoobstetra Diana Jessica Gómez García Cano —quien forma parte del equipo médico del Hospital de la Mujer, localizado en la Ciudad de México y adscrito a la Secretaría de Salud— refiere que “la piel de la vulva tiene el mismo origen que toda la que cubre al cuerpo, por lo cual también es susceptible a padecer todas las enfermedades habituales de la epidermis (capa superficial de la piel), como es el caso de infecciones y neoplasias (tumoraciones)”.

Y agrega que si bien no se ha identificado un agente causal para desarrollar cáncer de vulva, existen ciertos factores de riesgo que se asocian con su aparición, los cuales incluyen procesos infecciosos y ulcerativos, lesiones eritematosas (rojizas e inflamadas), traumatismos (golpes) y distrofias (desarrollo defectuoso o degeneración).

En cuanto a las enfermedades que pueden jugar importante papel en el desarrollo del padecimiento que nos ocupa, se encuentran infección por el virus del papiloma humano, sífilis (infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum), diabetes (altos niveles de azúcar en sangre) y cáncer cervical (del cuello del útero) o vaginal previo.

¿Cómo se manifiesta?

De acuerdo con la entrevistada “el síntoma más común de dicha enfermedad en 35% de casos es el prurito (comezón), al cual no siempre se le toma en cuenta y llega a ser tratado como infección”. Otros signos que pueden sugerir la presencia de cáncer de vulva abarcan ulceraciones, engrosamiento y/o protuberancia en labios mayores o cualquier lugar de la vulva, así como dolor, ardor y olor inusual.

Cuando se presenta dicha sintomatología es preciso que el ginecólogo realice diversos exámenes de laboratorio para detectar la presencia de tumoraciones malignas. Por lo general, el estudio de la paciente inicia con observación y palpamiento de la vulva para identificar si hay cambio en la coloración y, o, zonas prominentes; posteriormente, es necesario hacer biopsia (tomar una muestra de tejido) del área alterada.

“Si esta última confirma el cáncer de vulva, deben hacerse pruebas adicionales para determinar hasta dónde se ha extendido; por ejemplo, hay que examinar ganglios linfáticos (glándulas que ayudan a la defensa del cuerpo contra infecciones) del área para ver si han crecido o existe dolor. Asimismo, las zonas visibles del carcinoma (conjunto de células tumorales) tiene que medirse con precisión, ya que si su extensión rebasa 2 cm de diámetro existe la posibilidad de que las células anormales se hayan extendido hacia otros lugares”, advierte la Dra. Gómez García Cano.

Fases de la enfermedad

También resulta necesario identificar la etapa en la que se encuentra la enfermedad, pues esto permite planificar el tratamiento adecuado. Sobre los estadios del padecimiento, la ginecoobstetra proporciona la siguiente descripción:

Distintas terapias

En la actualidad existen tratamientos para cáncer de la vulva; generalmente se emplean tres modalidades:

“El tratamiento es fundamentalmente quirúrgico, con extirpación de vulva y ganglios inguinales superficiales y profundos; en la mayoría de los casos tiene que ser de ambos lados. En caso de lesiones extensas se puede ayudar con radioterapia, sobre todo en pacientes con contraindicaciones para someterse a cirugía”, señala la entrevistada.

A su vez, la intervención quirúrgica es el tratamiento más común para cáncer de la vulva y, según la especialista, puede efectuarse de diferentes maneras:

Si el cáncer se ha diseminado fuera de la vulva y genitales femeninos, el médico puede extraer el colon inferior, recto o vejiga (dependiendo del lugar adonde se haya extendido) junto con cuello uterino, útero y/o vagina. También es posible que la paciente necesite que se le injerte piel de otra parte del cuerpo y requiera someterse a cirugía plástica para reconstruir vagina o vulva artificial.

“Es muy importante tener presente que el tratamiento para cáncer de vulva depende de la etapa en que se encuentre, así como la edad y estado general de la paciente”, acota la entrevistada.

De acuerdo a la evolución del problema, es posible que se apliquen los siguientes métodos:

“Entre más temprano se haga el diagnóstico mejor será el pronóstico para las pacientes, todo depende de la afectación a ganglios y tejidos vecinos. Los resultados del tratamiento dependen del tamaño de la lesión, tipo de cáncer y si hay o no metástasis”, puntualiza la Dra. Gómez García Cano.