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Cáncer... Sigue en aumento

El crecimiento desordenado de células malignas que se agrupan en tumores es uno de los temas de salud más apremiantes en México y en todo el mundo. Las cifras de enfermos y fallecimientos aumentan, por lo que vale la pena preguntar: ¿estamos perdiendo la guerra?

El cáncer es auténtico problema de salud pública en México, tanto por sus graves manifestaciones clínicas y alta mortalidad, como por la gran variedad de factores de riesgo (individuales y ambientales) a los que se asocia. Así, decir que la enfermedad nos está ganando la batalla parece, a primera vista, irrefutable verdad, pero vale la pena considerar la opinión de algunos expertos para tomar una postura definitiva.

De acuerdo con el Registro hospitalario de cáncer: compendio de cáncer 2000-2004, del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), perteneciente a la Secretaría de Salud, se sabe que los casos aumentan cada año en nuestro país, a pesar de que con el tiempo se conoce más sobre la forma de prevenir y tratar sus diversos tipos.

La presencia de tumores o neoplasias, coinciden en señalar los responsables de la citada investigación (los doctores Pedro Rizo Ríos, María Isabel Sierra Colindres, Gabriela Vázquez Piñón, Marcos Cano Guadiana, Abelardo Meneses García y Alejandro Mohar), se ha incrementado en el mundo debido al aumento en la proporción de personas de mayor edad, la reducción en las defunciones por enfermedades transmisibles y, en algunos países, disminución de la mortalidad por padecimientos circulatorios, así como por la creciente incidencia de ciertas formas de cáncer, en particular el de pulmón a consecuencia del consumo de tabaco.

El cáncer es la segunda causa de muerte en los países de altos ingresos, mientras en las naciones pobres figura entre las tres principales en la población adulta. Si hablamos del total, sobresale que en 12.5% de las defunciones en todo el mundo estuvo presente algún tipo de cáncer, porcentaje que supera al total de muertes que, juntos, ocasionan el sida (daño al sistema de defensas por infección del virus de inmunodeficiencia humana), tuberculosis (infección respiratoria que genera dificultad para respirar, tos, debilidad y pérdida de peso) y malaria o paludismo (se transmite por picadura de mosquito y genera escalofrío, fiebre, vómito, diarrea y coloración amarilla de la piel).

El estudio del Incan estima que en el año 2002 hubo, a nivel mundial, 10.9 millones de nuevos casos de tumoraciones malignas, 6.7 millones de muertes y 24.6 millones de personas que padecían algún tipo de cáncer. Si la tendencia continúa como hasta ahora, en 2020 habrá 16 millones de individuos con cáncer, de los cuales dos terceras partes vivirán en países recientemente industrializados.

Si analizamos la enfermedad según la zona del cuerpo afectada, el panorama internacional es el siguiente:

Concretamente en México, el cáncer es una de las enfermedades que ha irrumpido con mayor ímpetu desde finales del siglo XX. De acuerdo con cifras del Registro histopatológico de neoplasias malignas, seguimiento estadístico realizado por especialistas del Incan y de la Asociación Mexicana de Patólogos, durante 2001 se registraron 108,064 tumores malignos, de los cuales 35% afectaron a hombres y 65% a mujeres. Además:

Avances

El Dr. Juan Jesús Buenfil Monsreal, especialista en Oncología Quirúrgica por el Centro Médico Nacional Siglo XXI y subdirector médico del Hospital General Regional 25, ambos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y localizados en la capital del país, ratifica que el cáncer se ha incrementado debido a la mayor expectativa de vida de la población.

Sin embargo, “vale la pena resaltar que hoy hemos avanzado mucho en el diagnóstico temprano y en los tratamientos disponibles; anteriormente la palabra cáncer era sinónimo de muerte a corto plazo, y hoy los pacientes tienen, en la mayoría de los casos, buen rango de sobrevida” dice el especialista en entrevista para Salud y Medicinas.

El oncólogo, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), deja en claro que, si bien dicho mal tiene origen multifactorial, “varias de las neoplasias pueden prevenirse en la actualidad, en primer lugar, la que corresponde al cáncer cervicouterino (en el cuello del útero o matriz), que se asocia al virus del papiloma humano (de transmisión sexual y que forma verrugas en los genitales), para el que ya existe, incluso, vacuna”.

Se debe mencionar, abunda el experto, “que hay muchos estudios sobre antioxidantes y su utilidad para prevenir algunas neoplasias, ante todo las del tubo digestivo a nivel de colon (intestino grueso). En el caso del cáncer hematológico (relativo a la sangre), se sabe que hay relación con la exposición a algunos químicos solventes, por lo que al evitarlos, obviamente, cancelamos los riesgos; algo similar ocurre con el cáncer broncogénico (en pulmón) y tabaquismo”.

En cuanto al cáncer de mama, expresa: “No existe factor preventivo que hayamos identificado, aunque sí se conocen condiciones de riesgo, así que podemos influir en la paciente para evitar, en lo posible, el consumo de hormonas y, a partir de ello, reducir el riesgo de que se desarrolle una neoplasia”.

Detección oportuna y sobrevida

El experimentado oncólogo explica que el cáncer tiene cuatro etapas de desarrollo y que, mientras más rápido se detecte, existe mayor posibilidad de cura. “Si hablamos de las fases I y II, podemos afirmar que el promedio de sobrevida a cinco años es de 80 a 85%; en la etapa III disminuye a 60% y en la IV el índice es de 25 a 30%”.

El especialista abunda que la literatura médica habla de sobrevida a cinco años, “pero como estándar con el cual se mide la enfermedad. Evidentemente, existen personas con 20, 25 o más años de sobrevida y están de lo mejor, quienes no son casos anecdóticos, porque hay muchos pacientes en esta situación, sólo que para efectos estadísticos se miden únicamente de 5 a 10 años”.

Seguramente usted ha sabido de alguien que relata la manera tan rápida en que un familiar o amigo murió después de habérsele detectado cierto tipo de cáncer. ¿Ello significa que existen neoplasias sumamente agresivas o todo se debe a que el paciente descuidó a tal grado su salud que nunca tuvo la precaución de someterse a revisión?

El Dr. Buenfil Monsreal aclara este punto al decir que “en esto intervienen dos factores importantes: primero, que se haya hecho diagnóstico muy tardío de la enfermedad, lo que puede ejemplificarse con el caso de quien se ha quejado durante dos años de padecer gastritis y en el momento de acudir al especialista le detectan cáncer estomacal muy avanzado; entonces sí, en 4 ó 6 semanas fallece, a pesar de las terapias que se le hayan instituido.

“En contraparte —concluye el experto— hay neoplasias muy agresivas y de escasa sobrevida. Un ejemplo clásico es el cáncer de mama de tipo inflamatorio, que se caracteriza precisamente por inflamación del seno, el cual adquiere coloración rojiza como si existiera un absceso (acumulación localizada de pus). Este caso es tan agresivo que, a pesar de las terapias con quimioterapia (medicamentos) y radioterapia (radiaciones), la sobrevida es muy pobre, pero afortunadamente no es muy frecuente”.