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Linfoma no Hodgkin: las defensas fallan y se transforman en cáncer

Miércoles 19 de abril del 2017, 12:06 pm, última actualización

Cuando fiebresudorespérdida de peso y fatiga afectan a una persona sin razón aparente, la visita al médico debe ser inmediata, pues la explicación podría ser el linfoma no Hodgkin, afección que puede comprometer la salud y la vida seriamente.

Linfoma no Hodgkin, Tumores del tejido linfático
Linfoma no Hodgkin: las defensas fallan y se transforman en cáncer

Problemas con las defensas del organismo

El sistema linfático se encarga de evitar la expansión de ciertas infecciones en nuestro cuerpo gracias a los ganglios, pequeñas bolsas distribuidas en cuello, axilas, ingles, tórax, abdomen y pelvis (como racimo de uvas) cuya función es filtrar las sustancias que pueden dañar a través de los vasos linfáticos (especie de "tubería" por donde circula un fluido denominado linfa).

De manera natural los linfocitos (tipo de glóbulos blancos) se "fabrican" en los ganglios, pero si el sistema se altera (por razones aún desconocidas) se reproducen en gran cantidad modificando su estructura normal, lo que origina la formación de linfomas o tumores del tejido linfático; éstos pueden dividirse en linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin (su descubridor fue el médico inglés Thomas Hodgkin).

Diferencia entre afecciones

En ambos casos el organismo es incapaz de defenderse de bacterias o virus, y desarrolla cáncer. No obstante, la principal diferencia entre tales alteraciones radica en las células; las del linfoma de Hodgkin se denominan células de Reed-Sternberg y son un tipo de linfocitos B malignos, los cuales pueden diseminarse a otros órganos del mismo sistema linfático, principalmente a:

  • Bazo. Órgano situado en el lado izquierdo del estómago que se encarga de producir otro tipo de linfocitos, almacena células sanas de la sangre y filtra a las que están dañadas, así como a bacterias y productos de desecho.
  • Médula ósea. Se encuentra en el interior de los huesos y tiene como labor la formación de 95% de las células sanguíneas; además, participa en la producción de anticuerpos (proteínas que contrarrestan efectos de sustancias y microorganismos extraños) y en la inducción de reacciones inmunológicas (defensas).
Síntomas de linfosarcoma

 

Sin embargo, el linfoma no Hodgkin comienza cuando un tipo de glóbulos blancos, llamado células T o células B, se hacen anormales. Las células se dividen una y otra vez aumentando el número de células anormales, las cuales pueden diseminarse a casi todas las demás partes del cuerpo, como hígado y pulmones; incluso, en algunos niños puede manifestarse como tumor en abdomen o tórax. En caso que la médula ósea sea invadida, el padecimiento se presenta como leucemia (cáncer en la sangre).

Los también llamados linfosarcomas se caracterizan por inflamación indolora de ganglios en cuello, axilas e ingles, aunque en sus primeras etapas manifiestan:

  • Fatiga.
  • Fiebre.
  • Sudores nocturnos.
  • Severa picazón en el cuerpo.
  • Dolor en espalda, piernas, abdomen y huesos.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Pérdida de peso.

Conforme la afección avanza, la sangre puede sufrir una considerable disminución de glóbulos rojos y de hemoglobina (proteína que transporta oxígeno desde pulmones a todo el cuerpo a través de venas y arterias), presentándose anemia.

Los especialistas dividen este tipo de tumores en dos grupos de acuerdo a sus pronósticos:

  • Indolentes. Requieren tratamiento únicamente con radioterapia (aplicación de radiaciones controladas para terminar con las células dañinas) y sus resultados son alentadores; sin embargo, en etapas avanzadas generalmente son incurables.
  • Agresivos. Aparecen y se desarrollan rápidamente, y pueden llevar al paciente a la muerte en cuestión de semanas; no obstante, 30% de los casos pueden curarse al combinar radioterapia y quimioterapia (administración de medicamentos que combaten a las células cancerosas). Cabe destacar que los fármacos empleados no destruyen únicamente las células enfermas, también atacan a las normales, por ello es común la caída temporal del cabello, náuseas, vómito o pérdida de apetito, además de que en ocasiones el número de células normales en sangre disminuye.

Hombres, principal blanco del linfoma no Hodgkin

La edad más frecuente de aparición del linfoma no Hodgkin es alrededor de los 40 años, predominantemente en el sexo masculino y la raza blanca. A nivel mundial el número de casos ha aumentado considerablemente en los últimos años (en México, se encuentra dentro de las primeras 15 causas de neoplasias malignas). Asimismo, presentan relación con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, ya que el virus del sida afecta directamente al sistema inmunológico (el que protege al organismo de infecciones).

Para determinar el grado de avance del problema se realizan exámenes clínicos, radiografías (imágenes a través de rayos X) especiales y biopsia (cirugía mínima que permite retirar una pequeña parte del tejido afectado para ser analizada en el microscopio).

Además, se requieren estudios de sangre y orina, así como tomografía axial computarizada, es decir, estudio con rayos X que permite obtener imágenes en forma precisa de los ganglios linfáticos agrandados e incluso, la diseminación del linfoma hacia otras regiones.

Si el tumor se encuentra en el pecho (mediastino) y no hay ganglios en cuello o axilas que puedan ser utilizados para un examen, se debe proceder a una toracotomía, la cual consiste en una cirugía menor realizada en el tórax a fin de obtener una biopsia del tumor.

Clasificación del linfoma no Hodgkin

A través de los estudios descritos es posible identificar lugar y extensión del tumor, pudiendo clasificarse en:

  • Estadio I. Cuando la afección se localiza solamente en la zona donde se originó.
  • Estadio II. El tumor ha invadido otra región cercana a la original en el mismo lado del diafragma (mitad superior o inferior del cuerpo).
  • Estadio III. En este nivel el trastorno se ha diseminado a ambos lados del diafragma (parte superior e inferior del cuerpo).
  • Estadio IV. El linfosarcoma invade médula ósea, hígado, sistema nervioso central (cerebro), pulmón, piel y los huesos; es el grado más avanzado del padecimiento.

Linfoma no Hodgkin en niños

La población infantil también puede ser víctima de esta afección, de hecho, leucemia y linfoma no Hodgkin son los tumores más frecuentes en población menor de 15 años en México. Este tipo de linfoma provoca en los niños síntomas similares a los de adultos, por lo que las opciones de tratamiento son idénticas.

No obstante, en este rango de edad una alternativa importante es el trasplante de médula ósea, que consiste en suministrar al paciente -vía intravenosa y a través del catéter- células sanguíneas denominadas "madre" (capaces de generar otras idénticas a sí mismas), ya sea del mismo paciente (autológas) o de un donante (alogénicas). El objetivo es que una vez dentro del organismo, las células se dirijan a la médula ósea y "fabriquen" elementos sanguíneos sanos, proceso que dura aproximadamente dos semanas.

Es importante precisar que si se realiza trasplante autólogo, las células "madre" se extraen de la médula ósea del mismo paciente, ya sea mediante punción sobre la parte baja de la espalda o directamente de la sangre; a continuación, son sometidas a tratamiento especial y vuelven a introducirse como se ha explicado.

Por su parte, el donador en el trasplante alogénico puede ser algún familiar o persona sin nexo alguno con el afectado (aunque sus características genéticas deben ser iguales o lo más parecidas posible); las células "madre" pueden tomarse por extracción de médula ósea o puede recurrirse a un proceso que se efectúa con ayuda de cierto aparato (separador celular), cuyo funcionamiento permite que la sangre obtenida de una vena sea llevada a un dispositivo que aísla las células "madre" y por otra vía, reinfunda nuevamente el vital líquido al donante.

En este caso el paciente debe tomar medicamentos inmunosupresores, los cuales ayudan a que las células introducidas sean reconocidas y no haya rechazo por parte del sistema de defensas.

La inflamación en ganglios no es síntoma menor, de ahí la importancia de acudir al médico en cuanto aparezcan señales, pues su detección temprana hace posible emprender medidas más efectivas para solucionarlo.

SyM - Raúl Serrano

 

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