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16 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Sexo seguro: goce y prevención

Martes 20 de junio del 2017, 01:04 pm, última actualización

La llegada del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) en 1981 alertó al mundo entero y cambió la manera en que nos relacionamos íntimamente. Así, erotismo y prevención deben unirse y formar un solo concepto: sexo seguro.

Sexo seguro: goce y prevención

La interacción social ha cambiado drásticamente en todos los sentidos durante los últimos 50 años. En el terreno erótico y de intercambio sexual, se puede decir que esta faceta se ha practicado en formas muy distintas antes y después del sida, algo que entenderán perfectamente quienes rebasen los 40 años de edad.

Las personas más jóvenes nacieron bajo el estigma de esta mortal enfermedad, lo cual propició que se produjeran guías de salud, compendios de comportamiento sexual impensables en otra época (el Manual de Salud Anorrectal avalado por la Secretaría de Salud, por ejemplo), así como cambios en los planes de estudio a nivel primaria y secundaria.

Hoy, sin embargo, en una paradoja que no tiene explicación, gran parte de la población juvenil desconoce que hay muchas otras enfermedades de transmisión sexual, además del sida, que puede contraer o diseminar si no tiene las precauciones necesarias.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa sobre la existencia de aproximadamente 530 millones de personas entre los 15 y los 49 años infectadas con el virus del herpes genital (que se contrae por el contacto sexual y se caracteriza por episodios repetidos de erupción de pequeñas ampollas, generalmente dolorosas), algo que parece no preocuparle a nadie.

En perspectiva, existen recomendaciones probadas para evitar el riesgo de contraer o contagiar algún tipo de infección de transmisión sexual (ITS). Eso sí, hay que decir que ningún encuentro sexual es 100% seguro, aunque bien es cierto que las circunstancias que rodean un acto erótico determinan el porcentaje de probabilidades de que haya, o no, alguna repercusión.

Gran lista

Como ya se advirtió, hay sinnúmero de ITS que son poco conocidas. Algunas personas llegan a pensar que son invenciones o que han sido borradas de los libros de Medicina, siendo que están más vivas que nunca. Algunas de las más frecuentes, con sus rasgos más identificables, son:

  • Clamidia. Es causada por bacteria que puede infectar vagina, cuello del útero, trompas de Falopio, ano, uretra u ojos. Tiene cura con medicamentos y debe ser tratada lo antes posible. Esta infección es más frecuente entre las personas que tienen más de un compañero(a) sexual, en quienes no usan condón y en aquellos que ya han sido víctimas de una ITS.
  • Gonorrea. Se adquiere casi siempre a través de las relaciones sexuales, ya sea por vía oral, anal o vaginal. No es necesario que haya eyaculación para que la enfermedad se transmita o contraiga, y la mujer es mucho más susceptible al contagio. El tratamiento se basa en el uso de antibióticos, pero si no se administran a tiempo puede tener repercusiones serias (infertilidad, por ejemplo).
  • Sífilis. Se transmite a través del contacto directo con las úlceras que genera y que se localizan principalmente en genitales externos, vagina, ano o recto. Las mujeres embarazadas que tienen esta enfermedad pueden transmitirla al feto. Por el contrario, la sífilis no se propaga por tocar inodoros, manijas de puertas, piscinas o tinas de baño. Tampoco por compartir ropa o cubiertos.
  • Ladillas (“piojos púbicos”). Habitualmente, aunque no siempre, se transmiten a través del encuentro sexual. También pueden adquirirse si hay contacto con prendas (sábanas, ropa o toalla sucias) de una persona infectada. Esta ITS cede ante el uso de cremas, lociones o champús especiales que se adquieren en farmacias, sin receta de por medio.
  • Virus del papiloma humano (VPH). El contagio de este microorganismo es casi siempre por vía sexual (ya sea vaginal o anal), aunque también ocurre por el contacto de piel a piel. Algunos tipos de VPH pueden provocar problemas graves: los llamados 16 y 18 son los responsables de 70% de los casos de cáncer cervical, y los tipos 6 y 11 son los causantes de 90% de las verrugas genitales.
  • Hepatitis B. Es virus que infecta al hígado. Actualmente es la única ITS que se puede prevenir con vacuna. El patógeno que la ocasiona puede vivir en todos los líquidos que produce el cuerpo (saliva, lágrimas, leche materna), pero se transmite principalmente a través de sangre, semen y líquidos vaginales.
  • Hepatitis C. Sabemos que los virus hemáticos (contagio de sangre a sangre) se transmiten mediante determinados tipos de actividad sexual; sin embargo, es raro que se detecte el de la hepatitis C en semen y fluidos vaginales. La mayoría de los estudios sugiere que este microorganismo no suele encontrarse en dichos líquidos corporales, o bien, que está presente en cantidades tan minúsculas que no resulta infeccioso. No obstante, es un hecho que el sexo anal es la vía de infección más común, debido a que el recto tiene delicado revestimiento que lo hace vulnerable a sufrir una lesión.
  • Herpes genital. El contacto directo de piel con piel puede transmitir el herpes. Las partes húmedas (mucosas) de boca, garganta, ano, vulva, vagina y ojos se infectan fácilmente. Es poco probable que este virus se adquiera a través de asientos de inodoro, piscinas, bañeras, tinas de hidromasaje o toallas húmedas.
  • VIH/sida. Es causado por el virus de inmunodeficiencia humana, el cual ataca al sistema inmunológico del cuerpo, principalmente a los glóbulos blancos (los linfocitos T). Es pertinente recordar que el sida es una de las ITS más graves y que hasta el momento no hay cura posible.

Hablando se entiende la gente

El Centro de Psicología, Sexología y Género AMARA, organismo español dedicado a la orientación y a la atención integral en el ámbito de la Psicología y de la sexualidad humana, nos recuerda que parte fundamental de las relaciones sexuales seguras radica en la comunicación con la pareja, sea ésta ocasional o permanente.

De este modo, y aunque parezca que se rompe con el “romanticismo”, es necesario aprender a negociar el tipo de intercambio erótico que se quiere tener y las medidas preventivas que deben ponerse en práctica para impedir algún contagio o embarazo no deseado. Algo fundamental son los gustos y preferencias, porque no hay nada peor que obligar a la pareja a “disfrutar” aquello que le resulta más desagradable.

Asimismo, hay que advertir el peligro que implica tener relaciones sexuales cuando se ha consumido alcohol o drogas. Se sabe que muchos jóvenes usan estos medios para desinhibirse o envalentonarse pero, dice el dicho, “en el pecado está la penitencia”, lo que significa que bajo un estado alterado no se puede pensar o reaccionar de la mejor manera.

Así pues, revisemos las medidas que hacen posible el llamado sexo seguro. La más importante de ellas es el uso del condón para evitar el contacto con semen, líquidos vaginales o sangre. El preservativo, sea masculino o femenino, disminuye significativamente las probabilidades de contagio de infecciones de transmisión sexual o de embarazo no deseado, pero debe usarse correctamente:

  • El condón debe colocarse en su lugar desde el principio hasta el final de la actividad sexual, y debe usarse uno nuevo cada vez que se participe en una relación íntima.
  • El uso de lubricantes ayuda en el sexo seguro, porque reduce la probabilidad de que el preservativo se rompa. Se recomienda usar sólo productos a base de agua, pues los de aceite (tipo petróleo o vaselina) pueden hacer que el látex se debilite y se destruya. Tampoco se aconsejan condones con nonoxynol-9, pues ayudan a prevenir el embarazo, pero pueden incrementar las probabilidad de transmitir el VIH.
  • También es ampliamente recomendable usar condón para relaciones anales, vaginales y orales.

Aunque es verdad que las ITS se pueden diseminar incluso si se usa el condón, ya que éste no cubre las áreas circundantes, el uso habitual del preservativo definitivamente reduce riesgos. Otras medidas para tener sexo seguro son:

  • Las mujeres no deben hacerse lavados vaginales después de tener relaciones sexuales, ya que esto no las protege contra las enfermedades de transmisión sexual y puede propagar una infección hacia el interior del aparato reproductor (además, se reduce la protección del espermicida que pudo haber utilizado).
  • También es importante someterse anualmente a pruebas de Papanicolau, exámenes pélvicos y análisis periódicos para la detección de infecciones de transmisión sexual.
  • Es aconsejable conocer el cuerpo, propio y de la pareja, y buscar signos de úlceras, ampollas, erupciones o secreciones. En caso de descubrirlas, queda en ambos tomar la decisión de abstenerse o incrementar la protección.
  • Para el sexo oral es indispensable proteger la boca pidiendo a la pareja que utilice condón, o bien, recurrir a protectores dentales (cuadrados grandes de látex). No se recomienda esta práctica sexual cuando se tengan heridas en la boca.
  • Se debe evitar el uso de hilo dental, cepillar los dientes o realizar actividades que pudieran producir cortes o abrasiones en la boca, antes de tener sexo oral. En dado caso, como medida de higiene, es mejor usar enjuague bucal únicamente.
  • No tragar líquido pre-eyaculatorio, semen o fluidos vaginales.

Finalmente, tome en cuenta la importancia de:

  • Conocer a la pareja. Antes de tener encuentros íntimos es mejor establecer vínculo de compromiso que permita tener confianza y comunicación abierta. Toda persona debe ser capaz de discutir con su pareja sexual sobre antecedentes sexuales y cualquier exposición previa a una ITS o al uso de drogas. La persona no debe sentirse presionada o forzada a tener relaciones de este tipo.
  • Mantener la sobriedad. El consumo de alcohol o drogas deteriora el juicio, la capacidad de comunicación y la coordinación que se necesita para usar correctamente el condón o lubricantes.
  • Asumir la responsabilidad. Si una persona tiene una ITS, como VIH o herpes, debe informar a cualquier pareja potencial, permitiéndole decidir qué hacer. Si mutuamente se ponen de acuerdo en involucrarse en actividad sexual, se deben usar condones de látex y otras medidas para protegerse.

Sólo nos queda mencionar que la mujer embarazada también debe tomar las precauciones mencionadas, y que aquellas mujeres con alguna ITS que deseen tener hijos deben consultar al médico para evaluar su caso, conocer los riesgos que corre el bebé y preguntar la forma de evitar que el feto resulte infectado.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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