Centro de Cáncer Cervicouterino / Definición

Cáncer cervicouterino, crecimiento anormal de células en cérvix

Uno de los trastornos que pueden poner en riesgo la salud femenina es el cáncer cervicouterino, el cual consiste en el crecimiento anormal de células en el cuello uterino o cérvix, es decir, la parte inferior del útero o matriz. Este padecimiento afecta al sistema reproductivo de la mujer y se debe principalmente a la presencia de un virus de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano (VPH), del cual se conocen a la fecha 200 tipos.

La probabilidad de que las células cervicales en el revestimiento del cuello se conviertan en cancerosas es elevada cuando la mujer que ha adquirido VPH no atiende el problema en etapa temprana, de ahí la importancia de realizarse el examen de citología vaginal o Papanicolau, que consiste en examinar una muestra de tejido al microscopio, en busca de células anormales.

Fallan las defensas

En condiciones normales, el sistema de defensas del organismo (inmunológico) evita que el VPH lo afecte en forma grave; sin embargo, cuando el virus sobrevive el tiempo suficiente altera las células de la superficie del cérvix (es decir, modifica su proceso de muerte y el nacimiento de nuevas falla), ocasionando la aparición de un tumor (masa sólida).

Si son benignos, los tumores casi nunca ponen en peligro la vida y, en términos generales, no invaden otros órganos (pueden eliminarse sin causar mayores complicaciones). Por el contrario, los tumores cancerosos (malignos) hacen ambas cosas, y aunque es posible eliminarlos mediante ciertos procedimientos, existe elevada posibilidad de que crezcan nuevamente y abran la puerta a peligroso mecanismo, llamado metástasis, que es cuando las células anormales invaden otras partes del cuerpo. 

Causas

El cáncer cervicouterino se manifiesta especialmente cuando se conjuntan ciertos factores en la mujer, como:

Detección

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 50% de casos de cáncer cervicouterino en México ocurren en mujeres de 35 a 55 años de edad; de ahí la insistencia de que este segmento de la población recurra periódicamente a la prueba Papanicolau, cuyos resultados permiten al médico especialista (ginecólogo) determinar si es necesario realizar más exámenes (biopsia o prueba de ADN del VPH, por ejemplo) o iniciar el tratamiento correspondiente.

Cabe subrayar que cuando se identifican en etapa temprana, las células cervicales precancerosas suelen responder exitosamente al tratamiento, ya sea quirúrgico o con medicamentos, evitando así que puedan diseminarse (extenderse).

Síntomas

Desafortunadamente, la paciente difícilmente detecta algún síntoma físico de este trastorno en sus primeras fases de desarrollo, de no ser por el examen Papanicolau. Ahora bien, conforme avanza la enfermedad, es posible experimentar alguna de las siguientes señales:

Tratamiento

El tratamiento del cáncer cervical depende de la etapa en que se encuentre, su tamaño y forma, además de la edad, salud general de la mujer y deseo de tener hijos en el futuro.

Las formaciones pequeñas se pueden curar con extirpación o destrucción de los tejidos precancerosos o cancerosos a través de diversos métodos que no dañan la matriz ni al cuello uterino: escisión electroquirúrgica con asa (uso de electricidad para erradicar lesiones), crioterapia (congela células anormales) y terapia con láser (cauteriza el tejido anormal). 

En casos de mayor gravedad se emplean distintas opciones terapéuticas:

Debe señalarse que el abordaje médico puede incluir 2 o más de estos métodos, independientemente de que la paciente debe acudir al médico a revisión continua.

Prevención

Existen diferentes medidas de prevención de cáncer cervicouterino, como:

Respecto a este último punto cabe destacar que si bien las visitas al especialista pueden variar según el historial médico de cada mujer, habitualmente:

En conjunto, estos recursos pueden disminuir, a mediano y largo plazos, la incidencia de este padecimiento en la población femenina de México.