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Prueba de esfuerzo

La prueba de esfuerzo cardiaco ayuda a medir lo bien que está funcionando el corazón, y si está recibiendo suficiente riego sanguíneo. 

Puede efectuarse para valorar diversos síntomas, como dolor del tórax o dificultad para respirar durante una actividad física. En algunos individuos con distintos factores de riesgo de enfermedad coronaria este estudio puede emplearse como control.

Presencia de trastornos

El principal objetivo de la prueba de esfuerzo es identificar (o descartar) en forma precisa la presencia de enfermedad coronaria.

Si el paciente ha sufrido un ataque cardiaco, probablemente el médico solicitará una prueba de esfuerzo para determinar la magnitud del trastorno de las arterias coronarias.

Asimismo, se recomienda este estudio antes de iniciar rutina de ejercicio vigoroso, en particular si el individuo tiene ciertos factores de riesgo cardiovascular o bien, previo al ingreso en algún programa de rehabilitación cardiaca.

Tipos de pruebas de esfuerzo

Los dos tipos de prueba de esfuerzo principales son: 

Al paciente se le inyecta un medicamento (por ejemplo, dipiridamol o adenosina) en la sangre que somete a tensión al músculo cardiaco imitando la agitación física; los efectos del fármaco se observan cuidadosamente mediante vigilancia de las imágenes.

Si la prueba indica que la actividad del corazón no se vio afectada por la tensión producida, las posibilidades de que el corazón funcione de manera apropiada cuando haga esfuerzos por sí mismo serán favorables. En caso de que el estudio detecte signos adversos, sus resultados pueden ser de utilidad para establecer límites al ejercicio y desarrollar un programa especializado para mejorar la condición física.

Es importante tener en cuenta que ninguna prueba es perfecta. En ocasiones se detectan anomalías en pacientes que no sufren de enfermedad coronaria (resultado falso positivo) y otras veces, no se identifican en quienes efectivamente la tienen (resultado falso negativo).

En individuos que no experimentan síntomas, sobre todo jóvenes, la probabilidad de tener una enfermedad coronaria es baja, a pesar de que los resultados indiquen lo contrario.

No obstante, la prueba de tolerancia al esfuerzo se utiliza con frecuencia como control en personas aparentemente sanas, por ejemplo, antes de comenzar un programa de ejercicios o en una evaluación para un seguro de vida.